Notimex
02-Julio-2010
La exposición de obras sobre el revolucionario, quien ha sido el más retratado en la historia artística, se expondrán en el Castillo de Chapultepec
Popular. Pintores como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Juan O'Gorman explotaron la imagen de Emiliano Zapata en sus trabajos Ciudad de México.- Emiliano Zapata es el héroe mexicano que más artistas plásticos han plasmado en toda la historia del arte, a través del muralismo, la gráfica popular y la fotografía revolucionaria, hasta la época contemporánea con las posvanguardias.
Asimismo ha sido tomado también como icono en souvenires y graffitis, se ha convertido en una de las iconografías más notables en la historia visual.
Así lo señaló la historiadora de arte María Helena Noval, coautora del libro 'Zapata en Morelos', con el historiador Salvador Rueda, obra que sirvió de base para el montaje de la exhibición homónima que se inaugurará este 5 de julio en el Museo Nacional de Historia 'Castillo de Chapultepec'.
La exposición, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Gobierno del Estado de Morelos, además de reunir objetos históricos presenta un video con una secuencia de rostros del Caudillo del Sur, que dan cuenta de la interpretación que han hecho de él un sinfín de creadores.
Incluye también fotografías históricas y tres obras plásticas de autores recientes.
Y es que pinturas, litografías, dibujos, fotografías, arte objeto y más recientemente imágenes en souvenires y graffitis, forman parte del mosaico de reinterpretaciones de la imagen del jefe revolucionario, elaboradas durante casi 100 años por diversos artistas.
Entre ellos figuran Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Juan O'Gorman, José Chávez Morado, Raúl Anguiano, Alfredo Zalce, Arnold Belkin, Alberto Gironella, Julio Galán y Germán Venegas.
Las imágenes emblemáticas del Archivo Casasola de la Fototeca Nacional del INAH y las del fotógrafo Hugo Brehme, son otros ejemplos de la producción visual generada a partir de la imagen del héroe sureño, misma que, dada su connotación cultural, también ha sido aprovechada con fines de lucro.
Su rostro o algún otro elemento de la iconografía zapatista, ha adornado productos como tequilas, camisetas, portadas de libros, discos y cuadernos, así como objetos decorativos, con la finalidad de introducirlos en la sociedad de consumo.
Desde los años 20 del siglo pasado, Emiliano Zapata ha inspirado gran número de homenajes visuales entre artistas vinculados con la Escuela Mexicana de Pintura, la Escuela Mexicana de Escultura y el Muralismo, al margen de afiliaciones y diferencias políticas, refiere Noval.
En lo que toca al arte de la lente, se han elaborado miles de imágenes zapatistas, copiando y resignificando las fotografías del caudillo captadas por Hugo Brehme y la agencia de Agustín Víctor Casasola, y aunque éstas son pocas, las reinterpretaciones del icono no acaban.
María Helena Noval recordó obras como las de Rivera en las que sobresale un Zapata vestido de indio, todo de blanco y con una mirada dulcificada, que contrasta con las fotografías que publicaba en 1913 el periódico 'El Imparcial', presentándolo con pies de foto que daban cuenta de un roba vacas.
Explicó que los miembros del Taller de la Gráfica Popular también recurrieron a la iconografía zapatista para ilustrar publicaciones antiporfiristas y pro revolucionarias, como 'El Ahuizote', 'El Hijo del Ahuizote' y 'El Bisnieto del Ahuizote', porque el Caudillo del Sur se atrevió a tomar una posición radical y sostenida con respecto a la justicia.
'Además vestía de charro mexicano mostrando una dignidad y una elegancia inusuales en los pobladores menos favorecidos económica y socialmente'.
La historiadora recordó también obras pictóricas de Arnold Belkin, como la serie Zapata II y La llegada de los generales Zapata y Villa al Palacio Nacional el 6 de diciembre de 1919, quien guiado por su interés en la pintura histórica y respondiendo a su formación como muralista en México, retrató varias veces al héroe morelense.
Para quienes integraron la Generación de la Ruptura, Zapata no era la revolución que el discurso político convirtió en imagen gastada, ni la pureza del hombre que busca el bien común. Alberto Gironella, quien se integró a este grupo en ocasiones, recurrió al tema aplicando su estilo y técnica relacionados con el mundo teatral y el arte barroco.
Más adelante, algunos artistas relacionados con el neomexicanismo han aprovechado la imagen zapatista como inspiración, tal es el caso de Julio Galán y Javier de la Garza. De este último, una pieza realizada durante el Mundial de Futbol de 1986, muestra el retrato de Emiliano Zapata y una pelota flotando a ras del suelo.
Noval también hizo mención a los atributos físicos de Emiliano: 'su elegante y delgada figura corporal, penetrantes ojos oscuros y bigote pobladísimo, dieron pie a gran cantidad de retratos realistas'.
La historiadora del arte aseguró que en el imaginario, 'todos los mexicanos tenemos a un Zapata dentro de la cabeza, pero no es el mismo que vivió, creamos una imagen a partir de conceptos que le vamos agregando a la figura original, el resultado es un mito, pero también la resignificación del significante que fue Zapata'.
Es así que la exposición 'Zapata en Morelos' además de ofrecer una visión histórica del movimiento social que los zapatistas construyeron, también presenta la lectura de los artistas plásticos y fotógrafos hasta llegar a una convención estética que permite identificar al caudillo independientemente de quién lo plasme, finalizó Noval.
lunes, 6 de septiembre de 2010
Historia de la Revolución, en exposición
El Universal
06-Septiembre-2010
El Museo de los Ferrocarrileros presentará a partir del 9 de septiembre carteles, fotomontajes y escenas de cintas sobre ese movimiento
La muestra busca acerca al público a una selección de imágenes de la cinematografía nacional. Carteles, fotomontajes y 'stills' de películas documentales y de ficción, que ilustran la importancia del cine para registrar, recrear y analizar el movimiento revolucionario iniciado en México en 1910, integran la exposición 'RRR Rieles, Rollos y Revolucionarios', que a partir del 9 de septiembre se exhibirá en el Museo de los Ferrocarrileros, de esta ciudad.
La muestra, que se presenta en el marco de las actividades por el Centenario de la Revolución Mexicana y el 50 aniversario de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) , destaca el papel protagónico que tuvo el ferrocarril en el desarrollo del conflicto armado y por su trascendencia como medio de transporte en la primera mitad del siglo XX.
'RRR Rieles, Rollos y Revolucionarios' se integra por materiales gráficos relacionados con el desarrollo de la Revolución, plasmados en películas documentales que posteriormente presentaron realizadores del cine mexicano de la llamada Epoca de Oro, cuyas primeras obras maestras abordan historias escenificadas durante la gesta armada.
En el recinto que resguarda la memoria de gremio ferrocarrilero, se presentará además el trabajo de directores como Fernando de Fuentes y Miguel Contreras Torres, quienes entendiendo la importancia del tren como fuente de poder, le dan un claro protagonismo dentro del desarrollo de sus producciones.
Además de la revisión del protagonismo del tren en la Revolución, la muestra busca acerca al público a una selección de imágenes de la cinematografía nacional.
Imágenes que exponen la presencia e importancia del ferrocarril en el México post revolucionario, en las décadas en las que se consolidaba de lleno la modernidad, presentando escenarios donde este medio de transporte se hacía imprescindible en el movimiento de personas y carga.
En esta parte de la exposición, señalaron sus organizadores, se exhiben obras de directores como Julio Bracho, Alejandro Galindo, Luis Alcoriza y Luis Buñuel, entre otros cineastas. Las populares frases de "íTodos a bordo!" y "íVaaaámonos!" volverán a escucharse en esta exposición que albergará la Estación Ferroviaria de La Villa, la más antigua que se conserva en el Distrito Federal.
La Estación Ferroviaria de La Villa, que fue construida en 1857 y 50 años más tarde fue intervenida para tomar su forma actual, se encuentra ubicada a media cuadra del metro Basílica, en la delegación Gustavo A. Madero.
Durante varios años el inmueble fue ocupado como cuartel de policía de la Secretaría de Seguridad Pública y posteriormente abandonado.
Tras una restauración realizada por la delegación Gustavo A. Madero y la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, con apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Este espacio resguardará la memoria de los ferrocarrileros, uno de los gremios fundamentales en el desarrollo de México durante el siglo XX.
Escantillones (herramienta que servía para trazar las vías) , pinzas, martillos, marros, palas, placas, planchuelas, clavos, tablero telegráfico, resonador de sonido, llave telegráfica, reloj reglamentario, bancas, maletas, gorras de conductor y crisoles para la fundición, son algunas de las piezas que alberga y en las que se ofrecerá una síntesis de la historia de los ferrocarrileros.
'RRR Rieles, Rollos y Revolucionarios' permanecerá abierta al público hasta el 28 de febrero del 2011, en el Museo de los Ferrocarrileros.
06-Septiembre-2010
El Museo de los Ferrocarrileros presentará a partir del 9 de septiembre carteles, fotomontajes y escenas de cintas sobre ese movimiento
La muestra busca acerca al público a una selección de imágenes de la cinematografía nacional. Carteles, fotomontajes y 'stills' de películas documentales y de ficción, que ilustran la importancia del cine para registrar, recrear y analizar el movimiento revolucionario iniciado en México en 1910, integran la exposición 'RRR Rieles, Rollos y Revolucionarios', que a partir del 9 de septiembre se exhibirá en el Museo de los Ferrocarrileros, de esta ciudad.
La muestra, que se presenta en el marco de las actividades por el Centenario de la Revolución Mexicana y el 50 aniversario de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) , destaca el papel protagónico que tuvo el ferrocarril en el desarrollo del conflicto armado y por su trascendencia como medio de transporte en la primera mitad del siglo XX.
'RRR Rieles, Rollos y Revolucionarios' se integra por materiales gráficos relacionados con el desarrollo de la Revolución, plasmados en películas documentales que posteriormente presentaron realizadores del cine mexicano de la llamada Epoca de Oro, cuyas primeras obras maestras abordan historias escenificadas durante la gesta armada.
En el recinto que resguarda la memoria de gremio ferrocarrilero, se presentará además el trabajo de directores como Fernando de Fuentes y Miguel Contreras Torres, quienes entendiendo la importancia del tren como fuente de poder, le dan un claro protagonismo dentro del desarrollo de sus producciones.
Además de la revisión del protagonismo del tren en la Revolución, la muestra busca acerca al público a una selección de imágenes de la cinematografía nacional.
Imágenes que exponen la presencia e importancia del ferrocarril en el México post revolucionario, en las décadas en las que se consolidaba de lleno la modernidad, presentando escenarios donde este medio de transporte se hacía imprescindible en el movimiento de personas y carga.
En esta parte de la exposición, señalaron sus organizadores, se exhiben obras de directores como Julio Bracho, Alejandro Galindo, Luis Alcoriza y Luis Buñuel, entre otros cineastas. Las populares frases de "íTodos a bordo!" y "íVaaaámonos!" volverán a escucharse en esta exposición que albergará la Estación Ferroviaria de La Villa, la más antigua que se conserva en el Distrito Federal.
La Estación Ferroviaria de La Villa, que fue construida en 1857 y 50 años más tarde fue intervenida para tomar su forma actual, se encuentra ubicada a media cuadra del metro Basílica, en la delegación Gustavo A. Madero.
Durante varios años el inmueble fue ocupado como cuartel de policía de la Secretaría de Seguridad Pública y posteriormente abandonado.
Tras una restauración realizada por la delegación Gustavo A. Madero y la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, con apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Este espacio resguardará la memoria de los ferrocarrileros, uno de los gremios fundamentales en el desarrollo de México durante el siglo XX.
Escantillones (herramienta que servía para trazar las vías) , pinzas, martillos, marros, palas, placas, planchuelas, clavos, tablero telegráfico, resonador de sonido, llave telegráfica, reloj reglamentario, bancas, maletas, gorras de conductor y crisoles para la fundición, son algunas de las piezas que alberga y en las que se ofrecerá una síntesis de la historia de los ferrocarrileros.
'RRR Rieles, Rollos y Revolucionarios' permanecerá abierta al público hasta el 28 de febrero del 2011, en el Museo de los Ferrocarrileros.
EL PODER DE LOS MEDIOS
Contra lo que pudiera parecer a simple vista, las discusiones de fondo sobre la naturaleza jurídico-política que anima la función social de los medios de comunicación constituyen un bien escaso en nuestro mercado de las ideas. En el mejor de los casos se suele afirmar que los medios constituyen un cuarto poder; es decir, una visión reformada de la clásica teoría de la división de poderes de Montesquieu que se ha convertido en moneda de uso en las reflexiones periodísticas.
Los interrogantes son numerosos y las respuestas más bien pocas: ¿Constituyen en verdad los medios un cuarto poder? Si no son el cuarto poder, entonces ¿cómo es que definen la agenda de la discusión pública? O más precisamente: ¿cómo sin poder pueden orientar en buena medida el sentido final de la opinión pública? En plena sociedad de la información brindar algunas reflexiones sobre el particular se antoja una tarea necesaria que no suele ser abordada.
Jorge Carpizo se ocupa hoy del tema y lo hace, además, de manera consistente. En el ensayo "El poder: su naturaleza, su tipología y los medios de comunicación masiva", publicado en el Boletín Mexicano de Derecho Comparado, número 95, editado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Carpizo inicia con la reflexión sobre las más importantes definiciones doctrinales que se han vertido sobre la noción de "poder", para concluir que "el poder es la manera de ordenar, dirigir, conducir, o la posibilidad de imponerse".
La noción de poder para Carpizo encuentra diversas formas de manifestarse. Por ello ha construido una tipología del poder que resulta ilustrativa para comprender bien a bien los rasgos distintivos del tipo de poder que encarnan los medios de comunicación. De acuerdo con Carpizo, existen seis tipos de poderes: a) poder originario, que reside en el pueblo y que crea un orden jurídico; b) poder político, que es el poder del Estado que se manifiesta a través de las funciones gubernativas; c) poder paternal, que existe al seno de la familia entre padres e hijos; d) poder económico; e) poder asociativo, que es el que caracteriza a los partidos políticos, a los sindicatos y a las organizaciones de la sociedad civil, y f) poder ideológico, que es el poder de los medios de comunicación, de las escuelas y de los intelectuales y creadores.
Para Carpizo "los medios de comunicación masiva son un poder porque poseen los instrumentos y los mecanismos que les dan la posibilidad de imponerse; porque condicionan o pueden condicionar la conducta de otros poderes, organizaciones o individuos con independencia de su voluntad y de su resistencia... Los instrumentos que utilizan los medios los definen dentro de la tipología del poder como una clase de poder ideológico, ya que, a través de la coacción psíquica, del conocimiento o de ambos, obtienen que otro poder, el grupo o la persona, se comporten en una forma determinada".
Para validar sus asertos, Carpizo enumera seis instrumentos a través de los cuales se manifiesta el poder de los medios: a) El establecimiento de la agenda nacional; b) La espiral del silencio, que hace las veces de círculo concéntrico progresivo de las ideas dominantes o que pueden llegar a serlo y que minimiza las ideas o posturas divergentes; c) El proceso de desregulación de los medios en varios países que maximizan libertades y derechos de los medios, y reducen o eliminan responsabilidades y deberes con la sociedad; d) La creciente vinculación con los políticos en un proceso de interdependencia para maximizar sus virtudes y minimizar sus defectos; e) El camuflaje de los medios que aparecen como un poder "oculto" amparados en la libertad de expresión, y f) Las encuestas elaboradas por los medios que no están debidamente reguladas y que se pueden convertir eventualmente en mecanismos de manipulación de la opinión pública.
Y uno puede coincidir en que efectivamente los medios no son un poder político, pero sí son un poder de naturaleza distinta, como se puede advertir todos los días. La sociedad de la información hacia la que nos dirigimos cada día más en México, debe adoptar reglas claras del juego mediático en aquellos puntos donde la noción de interés público no coincide con el interés del público. El punto del poder "oculto" de los medios debe ser uno de los aspectos que deben ser estudiados a profundidad. Hoy, aunque sea de manera formal, los servidores públicos tienen una Ley de Responsabilidades; en cambio, una parte nada despreciable de ardorosos defensores de la libertad de expresión y de las causas más nobles de México viven en condiciones de extrema riqueza, inexplicables con los raquíticos, los más, o decorosos, los menos, sueldos que existen para los comunicadores mexicanos.
Ante esta situación estoy convencido que deben impulsarse códigos de ética y mecanismos voluntarios de autorregulación en nuestros medios. Debe regularse igualmente de la mejor
manera posible el uso de los recursos públicos destinados a la comunicación social. Y por supuesto hay que establecer procedimientos expeditos para sancionar la afectación ilegítima
de los derechos de la personalidad por la vía civil nunca penal. De no ser así habrá de continuar el proceso que ha hecho que la libertad de expresión pase de ser un derecho fundamental
de las personas a un escudo protectivo para la extorsión, el ejercicio abusivo de derechos y la reivindicación sistemática de la impunidad.
Los interrogantes son numerosos y las respuestas más bien pocas: ¿Constituyen en verdad los medios un cuarto poder? Si no son el cuarto poder, entonces ¿cómo es que definen la agenda de la discusión pública? O más precisamente: ¿cómo sin poder pueden orientar en buena medida el sentido final de la opinión pública? En plena sociedad de la información brindar algunas reflexiones sobre el particular se antoja una tarea necesaria que no suele ser abordada.
Jorge Carpizo se ocupa hoy del tema y lo hace, además, de manera consistente. En el ensayo "El poder: su naturaleza, su tipología y los medios de comunicación masiva", publicado en el Boletín Mexicano de Derecho Comparado, número 95, editado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Carpizo inicia con la reflexión sobre las más importantes definiciones doctrinales que se han vertido sobre la noción de "poder", para concluir que "el poder es la manera de ordenar, dirigir, conducir, o la posibilidad de imponerse".
La noción de poder para Carpizo encuentra diversas formas de manifestarse. Por ello ha construido una tipología del poder que resulta ilustrativa para comprender bien a bien los rasgos distintivos del tipo de poder que encarnan los medios de comunicación. De acuerdo con Carpizo, existen seis tipos de poderes: a) poder originario, que reside en el pueblo y que crea un orden jurídico; b) poder político, que es el poder del Estado que se manifiesta a través de las funciones gubernativas; c) poder paternal, que existe al seno de la familia entre padres e hijos; d) poder económico; e) poder asociativo, que es el que caracteriza a los partidos políticos, a los sindicatos y a las organizaciones de la sociedad civil, y f) poder ideológico, que es el poder de los medios de comunicación, de las escuelas y de los intelectuales y creadores.
Para Carpizo "los medios de comunicación masiva son un poder porque poseen los instrumentos y los mecanismos que les dan la posibilidad de imponerse; porque condicionan o pueden condicionar la conducta de otros poderes, organizaciones o individuos con independencia de su voluntad y de su resistencia... Los instrumentos que utilizan los medios los definen dentro de la tipología del poder como una clase de poder ideológico, ya que, a través de la coacción psíquica, del conocimiento o de ambos, obtienen que otro poder, el grupo o la persona, se comporten en una forma determinada".
Para validar sus asertos, Carpizo enumera seis instrumentos a través de los cuales se manifiesta el poder de los medios: a) El establecimiento de la agenda nacional; b) La espiral del silencio, que hace las veces de círculo concéntrico progresivo de las ideas dominantes o que pueden llegar a serlo y que minimiza las ideas o posturas divergentes; c) El proceso de desregulación de los medios en varios países que maximizan libertades y derechos de los medios, y reducen o eliminan responsabilidades y deberes con la sociedad; d) La creciente vinculación con los políticos en un proceso de interdependencia para maximizar sus virtudes y minimizar sus defectos; e) El camuflaje de los medios que aparecen como un poder "oculto" amparados en la libertad de expresión, y f) Las encuestas elaboradas por los medios que no están debidamente reguladas y que se pueden convertir eventualmente en mecanismos de manipulación de la opinión pública.
Y uno puede coincidir en que efectivamente los medios no son un poder político, pero sí son un poder de naturaleza distinta, como se puede advertir todos los días. La sociedad de la información hacia la que nos dirigimos cada día más en México, debe adoptar reglas claras del juego mediático en aquellos puntos donde la noción de interés público no coincide con el interés del público. El punto del poder "oculto" de los medios debe ser uno de los aspectos que deben ser estudiados a profundidad. Hoy, aunque sea de manera formal, los servidores públicos tienen una Ley de Responsabilidades; en cambio, una parte nada despreciable de ardorosos defensores de la libertad de expresión y de las causas más nobles de México viven en condiciones de extrema riqueza, inexplicables con los raquíticos, los más, o decorosos, los menos, sueldos que existen para los comunicadores mexicanos.
Ante esta situación estoy convencido que deben impulsarse códigos de ética y mecanismos voluntarios de autorregulación en nuestros medios. Debe regularse igualmente de la mejor
manera posible el uso de los recursos públicos destinados a la comunicación social. Y por supuesto hay que establecer procedimientos expeditos para sancionar la afectación ilegítima
de los derechos de la personalidad por la vía civil nunca penal. De no ser así habrá de continuar el proceso que ha hecho que la libertad de expresión pase de ser un derecho fundamental
de las personas a un escudo protectivo para la extorsión, el ejercicio abusivo de derechos y la reivindicación sistemática de la impunidad.
domingo, 5 de septiembre de 2010
La Traición, El Juicio y La Ejecución Del Padre de la Patria
La historia cuenta que el seis de marzo de 1811, en la ciudad de Saltillo, Don Miguel Hidalgo presenta su renuncia irrevocable al cargo de “Generalísimo” del movimiento, misma que le fue aceptada por una asamblea de jefes militares, nombrando en su lugar a Don Ignacio Allende y como Capitán General de las Armas Americanas a Don Mariano Jiménez.
Así comenzó la tragedia que culmino con la traición de que fueron objeto los líderes del movimiento, esto sucedió en la ya celebre Acatita de Bajan, lugar muy cercano a la población de Castaños en el Estado de Coahuila, donde el 21 de marzo de 1811, son emboscados, capturados y algunos efectivos asesinados por los traidores, Ignacio Elizondo, Tomás Flores, José Miguel Sánchez Navarro, Ramón Días de Bustamante, Miguel Salcedo y Simón de Herrera entro otros muchos cobardes.
En la captura se calculó que iban aproximadamente mil trescientos efectivos, de los cuales murieron en el encuentro poco más de cien y el resto fue llevado a Monclova y Durango. Sólo los jefes militares encabezados por el cura Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez, fueron tomados como prisioneros, llevados en primera instancia a Monclova, para posteriormente ser enviados a Chihuahua, lugar en el fueron juzgados y ejecutados.
Digno de comentar resulta, que los insurgentes acordaron el 16 de marzo, dejar en Saltillo a don Ignacio López Rayón con 2,500 hombres y 22 cañones, mientras que los principales caudillo se aprestaban a salir hacia Estados Unidos. Sin embargo, sucede un hecho notable, cuando don José de la Cruz, comandante General de la Nueva Galicia a nombre del Virrey, envió a los caudillos un ofrecimiento para que Don Miguel Hidalgo, a cambio de abandonar las armas recibiría un indulto a lo cual, el cura respondió. “El indulto es para los criminales y no para los defensores de la Patria”, que le parece, de que tamaño estaba hecho el Padre de la Patria, Don Miguel Hidalgo.
Luego de un tortuoso trayecto de casi un mes de camino bajo el abrumador calor y radiante sol, llegó a Chihuahua para ser sometido a un brutal, injusto y denigrante proceso militar y eclesiástico, que tuvo que soportar por casi tres meses antes de su ejecución. En este sentido El tribunal de la Inquisición tenía abierto un proceso contra Hidalgo, en el que se le acusaba de 53 cargos, entre los cuales se destacaba el de ser hereje, apóstata, libertino y calvinista.
Durante el juicio y previo a la ejecución, el 29 de julio se procedió a la degradación con todas las ceremonias determinadas por el Pontificial Romano, en el que incluso el juez Fernández Valentín, con un cuchillo le raspó las palmas de sus manos y las yemas de los dedos diciéndole. Te arrancamos potestad de sacrificar, consagrar y bendecir, que recibiste con la unción. Acto seguido, fue despojado de cada uno de los ornamentos sacerdotales, se le cortó el pelo hasta no dejar huella alguna de la corona, oportunidad en que le hicieron saber. Te arrojamos de la suerte del Señor, por considerarte hijo ingrato y borraremos de tu cabeza la corona, signo real del sacerdote a causa de la maldad de tu conducta, para que de rodillas ante el juez Abella, éste leyera la sentencia condenatoria a muerte.
Al amanecer del 30 de julio, fecha programada para la ejecución, se presentó el padre Juan José Baca, quien lo confesó y dio la absolución cristiana, así se llegó la hora de marchar al paredón, edificio resguardado por más de mil soldados que llenaban la Plaza de San Felipe. En el interior lo esperaba un pelotón de doce soldados encargados del fusilamiento, bajo las ordenes de Pedro Armendáriz. Hidalgo besó el banquillo colocado cerca de la pared y después de un altercado por negarse a estar de espaldas, se le permitió sentarse de frente, para lo cual, entregó a un sacerdote el breviario y crucifijo que llevaba. De esta forma, le ataron las piernas a la silla y le vendaron los ojos, se colocó la mano en el pecho y formados los soldados frente a el de cuatro en fondo, le dispararon tres descargas, con las que acabaron con la vida de este insigne personaje.
Finalmente, una vez desatado el cadáver fue colocado en una silla para expectación pública, al anochecer se introdujo al edificio donde le fue cortada la cabeza, la cual fue colocada en un saco con sal, para posteriormente ser exhibida junto con las de Allende, Aldama y Jiménez, en la Alhóndiga de Granaditas en la ciudad de Guanajuato, donde permanecieron hasta la consumación de la Independencia en 1821.
La historia dramática, pero escrita con el corazón y letras de oro de los que sentimos una plena identificación con la mexicanidad, nos recuerda los terribles sacrificios a que fueron sometidos estos grandes próceres de la independencia, valió la pena para ofrecer a este país libertad, hegemonía, fortaleza y coraje para construir la nación que hoy queremos.
¡¡¡Viva México!!! ¡¡¡Viva México!!! y que ¡¡¡Viva México!!!
Así comenzó la tragedia que culmino con la traición de que fueron objeto los líderes del movimiento, esto sucedió en la ya celebre Acatita de Bajan, lugar muy cercano a la población de Castaños en el Estado de Coahuila, donde el 21 de marzo de 1811, son emboscados, capturados y algunos efectivos asesinados por los traidores, Ignacio Elizondo, Tomás Flores, José Miguel Sánchez Navarro, Ramón Días de Bustamante, Miguel Salcedo y Simón de Herrera entro otros muchos cobardes.
En la captura se calculó que iban aproximadamente mil trescientos efectivos, de los cuales murieron en el encuentro poco más de cien y el resto fue llevado a Monclova y Durango. Sólo los jefes militares encabezados por el cura Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez, fueron tomados como prisioneros, llevados en primera instancia a Monclova, para posteriormente ser enviados a Chihuahua, lugar en el fueron juzgados y ejecutados.
Digno de comentar resulta, que los insurgentes acordaron el 16 de marzo, dejar en Saltillo a don Ignacio López Rayón con 2,500 hombres y 22 cañones, mientras que los principales caudillo se aprestaban a salir hacia Estados Unidos. Sin embargo, sucede un hecho notable, cuando don José de la Cruz, comandante General de la Nueva Galicia a nombre del Virrey, envió a los caudillos un ofrecimiento para que Don Miguel Hidalgo, a cambio de abandonar las armas recibiría un indulto a lo cual, el cura respondió. “El indulto es para los criminales y no para los defensores de la Patria”, que le parece, de que tamaño estaba hecho el Padre de la Patria, Don Miguel Hidalgo.
Luego de un tortuoso trayecto de casi un mes de camino bajo el abrumador calor y radiante sol, llegó a Chihuahua para ser sometido a un brutal, injusto y denigrante proceso militar y eclesiástico, que tuvo que soportar por casi tres meses antes de su ejecución. En este sentido El tribunal de la Inquisición tenía abierto un proceso contra Hidalgo, en el que se le acusaba de 53 cargos, entre los cuales se destacaba el de ser hereje, apóstata, libertino y calvinista.
Durante el juicio y previo a la ejecución, el 29 de julio se procedió a la degradación con todas las ceremonias determinadas por el Pontificial Romano, en el que incluso el juez Fernández Valentín, con un cuchillo le raspó las palmas de sus manos y las yemas de los dedos diciéndole. Te arrancamos potestad de sacrificar, consagrar y bendecir, que recibiste con la unción. Acto seguido, fue despojado de cada uno de los ornamentos sacerdotales, se le cortó el pelo hasta no dejar huella alguna de la corona, oportunidad en que le hicieron saber. Te arrojamos de la suerte del Señor, por considerarte hijo ingrato y borraremos de tu cabeza la corona, signo real del sacerdote a causa de la maldad de tu conducta, para que de rodillas ante el juez Abella, éste leyera la sentencia condenatoria a muerte.
Al amanecer del 30 de julio, fecha programada para la ejecución, se presentó el padre Juan José Baca, quien lo confesó y dio la absolución cristiana, así se llegó la hora de marchar al paredón, edificio resguardado por más de mil soldados que llenaban la Plaza de San Felipe. En el interior lo esperaba un pelotón de doce soldados encargados del fusilamiento, bajo las ordenes de Pedro Armendáriz. Hidalgo besó el banquillo colocado cerca de la pared y después de un altercado por negarse a estar de espaldas, se le permitió sentarse de frente, para lo cual, entregó a un sacerdote el breviario y crucifijo que llevaba. De esta forma, le ataron las piernas a la silla y le vendaron los ojos, se colocó la mano en el pecho y formados los soldados frente a el de cuatro en fondo, le dispararon tres descargas, con las que acabaron con la vida de este insigne personaje.
Finalmente, una vez desatado el cadáver fue colocado en una silla para expectación pública, al anochecer se introdujo al edificio donde le fue cortada la cabeza, la cual fue colocada en un saco con sal, para posteriormente ser exhibida junto con las de Allende, Aldama y Jiménez, en la Alhóndiga de Granaditas en la ciudad de Guanajuato, donde permanecieron hasta la consumación de la Independencia en 1821.
La historia dramática, pero escrita con el corazón y letras de oro de los que sentimos una plena identificación con la mexicanidad, nos recuerda los terribles sacrificios a que fueron sometidos estos grandes próceres de la independencia, valió la pena para ofrecer a este país libertad, hegemonía, fortaleza y coraje para construir la nación que hoy queremos.
¡¡¡Viva México!!! ¡¡¡Viva México!!! y que ¡¡¡Viva México!!!
México, ¿independiente y revolucionario?
A días de conmemorar el bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución, se percibe en el ambiente de la sociedad mexicana un aroma de incertidumbre, inseguridad y miedo.
El pueblo mexicano se debate en el acontecer de cada día y como si se viviera en un escenario de guerra, los hombres y mujeres del país tienen que planear su estrategia de sobrevivencia, ante los ataques continuos de una economía endeble, el peligro constante de toparse con una bala no siempre perdida, la desigualdad insultante y muchos otros aconteceres que ponen en entredicho el futuro de la sociedad mexicana.
A raíz de lo anterior surgen las preguntas: ¿Qué tan independiente es México? Y ¿se vive verdaderamente en un país que enarbola los principios de la lucha revolucionaria de 1910?
¿Qué tan independiente puede ser un país que destina el 85% de sus exportaciones hacia una sola nación? Este es el caso de México. $85 de cada $100 que ingresan al país por concepto de exportaciones provienen de los Estados Unidos de Norteamérica.
La importancia de lo anterior se denota fehacientemente por la crisis económica del 2009. Mientras economías como la brasileña, chilena y peruana han sabido diversificar el rumbo de sus exportaciones, lo que les permitió absorber confortablemente la crisis, la economía mexicana fue la segunda economía, a nivel mundial, que mayores repercusiones tuvo. Como bien lo dice el dicho popular “cuando a Estados Unidos le da gripa a México le da pulmonía”.
106 mil millones de dólares en reservas. Dato vanagloriado por el Gobierno federal y muestra de una supuesta solidez económica de país. Este número deja mucho que desear cuanto se verifica que las reservas internacionales alcanzan para hacer frente sólo al 41% de la deuda neta del país. Es destacar, que del año 2000 al 2010 la deuda se ha incrementado un 125 por ciento.
Entre lo económico y lo social. Del 2000 al 2010 hay 2 millones 981 mil 117 nuevos desempleados, pasando la tasa de desempleo de 2.85 a 5.34%.
Seis millones de personas se encuentran en el país buscando empleo y sustento para su familia, necesitados de recursos económicos para brindar los requerimientos mínimos a los suyos. Seis millones de personas que no están buscando escoger un trabajo si no que se los den, de lo que sea, sin importar tabús o legalidades.
Pobreza. Conocida enfermedad que lacera el imaginario cotidiano de quien la vive. En México existen más de 47 millones de personas que no cuentan con los satisfactores mínimos de alimentación, salud, vivienda, vestido y educación.
Todavía más preocupante, son los 18 millones de habitantes que viven en el país sin acceso a los alimentos mínimos.
Por otra parte, México es catalogado como uno de los 10 países más desiguales que existen en el mundo, incongruencia total al ser considerada la onceava economía más importante del planeta. Lo anterior se debe a la incapacidad gubernamental para generar una relación causa efecto entre políticas que incentiven el crecimiento económico del país y a la vez se traduzcan en mejores niveles de vida para la ciudadanía.
El círculo vicioso de la pobreza y desigualdad mantiene un diámetro de grandes dimensiones. La pobreza afecta los indicadores, de salud, educación, bienestar y de moda hoy en día, de seguridad.
Los ideales independistas han quedado en el olvido, la realidad es que la voluntad del Gobierno y por ende el pueblo mexicano está sumisa a los deseos y mandatos de gobiernos extranjeros. Podremos ser independientes porque así ls marcan las fronteras y libres porque así se celebra cada mes de septiembre, pero la verdad es que el Gobierno mexicano no puede generar políticas económicas o sociales radicales, sin el visto bueno de los Estados Unidos y gran variedad de organismos internacionales.
¿Qué clase de independencia es la que se vive en México? ¿Somos independientes de quién?
A 100 años de la revolución ¿se han logrado los ideales revolucionarios? ¿Qué opinarían Zapata, Villa, Madero y Venustiano Carranza de le realidad que nos acoge hoy en día?
El presente mexicano exhibe todos los sustentos necesarios para un nuevo movimiento revolucionario, pero a diferencia de 1910 las armas deben ser cambiadas por los diálogos, la propuesta y el convencimiento.
Es necesario rescatar los movimientos ciudadanos y recordar, que como cuando los mexicanos lo quisieron lo lograron.
Poco por qué celebrar y mucho por qué trabajar.
El pueblo mexicano se debate en el acontecer de cada día y como si se viviera en un escenario de guerra, los hombres y mujeres del país tienen que planear su estrategia de sobrevivencia, ante los ataques continuos de una economía endeble, el peligro constante de toparse con una bala no siempre perdida, la desigualdad insultante y muchos otros aconteceres que ponen en entredicho el futuro de la sociedad mexicana.
A raíz de lo anterior surgen las preguntas: ¿Qué tan independiente es México? Y ¿se vive verdaderamente en un país que enarbola los principios de la lucha revolucionaria de 1910?
¿Qué tan independiente puede ser un país que destina el 85% de sus exportaciones hacia una sola nación? Este es el caso de México. $85 de cada $100 que ingresan al país por concepto de exportaciones provienen de los Estados Unidos de Norteamérica.
La importancia de lo anterior se denota fehacientemente por la crisis económica del 2009. Mientras economías como la brasileña, chilena y peruana han sabido diversificar el rumbo de sus exportaciones, lo que les permitió absorber confortablemente la crisis, la economía mexicana fue la segunda economía, a nivel mundial, que mayores repercusiones tuvo. Como bien lo dice el dicho popular “cuando a Estados Unidos le da gripa a México le da pulmonía”.
106 mil millones de dólares en reservas. Dato vanagloriado por el Gobierno federal y muestra de una supuesta solidez económica de país. Este número deja mucho que desear cuanto se verifica que las reservas internacionales alcanzan para hacer frente sólo al 41% de la deuda neta del país. Es destacar, que del año 2000 al 2010 la deuda se ha incrementado un 125 por ciento.
Entre lo económico y lo social. Del 2000 al 2010 hay 2 millones 981 mil 117 nuevos desempleados, pasando la tasa de desempleo de 2.85 a 5.34%.
Seis millones de personas se encuentran en el país buscando empleo y sustento para su familia, necesitados de recursos económicos para brindar los requerimientos mínimos a los suyos. Seis millones de personas que no están buscando escoger un trabajo si no que se los den, de lo que sea, sin importar tabús o legalidades.
Pobreza. Conocida enfermedad que lacera el imaginario cotidiano de quien la vive. En México existen más de 47 millones de personas que no cuentan con los satisfactores mínimos de alimentación, salud, vivienda, vestido y educación.
Todavía más preocupante, son los 18 millones de habitantes que viven en el país sin acceso a los alimentos mínimos.
Por otra parte, México es catalogado como uno de los 10 países más desiguales que existen en el mundo, incongruencia total al ser considerada la onceava economía más importante del planeta. Lo anterior se debe a la incapacidad gubernamental para generar una relación causa efecto entre políticas que incentiven el crecimiento económico del país y a la vez se traduzcan en mejores niveles de vida para la ciudadanía.
El círculo vicioso de la pobreza y desigualdad mantiene un diámetro de grandes dimensiones. La pobreza afecta los indicadores, de salud, educación, bienestar y de moda hoy en día, de seguridad.
Los ideales independistas han quedado en el olvido, la realidad es que la voluntad del Gobierno y por ende el pueblo mexicano está sumisa a los deseos y mandatos de gobiernos extranjeros. Podremos ser independientes porque así ls marcan las fronteras y libres porque así se celebra cada mes de septiembre, pero la verdad es que el Gobierno mexicano no puede generar políticas económicas o sociales radicales, sin el visto bueno de los Estados Unidos y gran variedad de organismos internacionales.
¿Qué clase de independencia es la que se vive en México? ¿Somos independientes de quién?
A 100 años de la revolución ¿se han logrado los ideales revolucionarios? ¿Qué opinarían Zapata, Villa, Madero y Venustiano Carranza de le realidad que nos acoge hoy en día?
El presente mexicano exhibe todos los sustentos necesarios para un nuevo movimiento revolucionario, pero a diferencia de 1910 las armas deben ser cambiadas por los diálogos, la propuesta y el convencimiento.
Es necesario rescatar los movimientos ciudadanos y recordar, que como cuando los mexicanos lo quisieron lo lograron.
Poco por qué celebrar y mucho por qué trabajar.
SALTILLO EN LA INDEPENDENCIA
En pleno mes patrio, la ciudad se prepara para celebrar el bicentenario del inicio de la lucha que por la libertad y la independencia iniciaron en 1810 don Miguel Hidalgo y otros insurgentes criollos y mestizos a escasos nueve años de cumplirse los tres siglos de la dominación española, y que culminó con el triunfo en 1821. Once años y una cruenta guerra se necesitaron para lograr la emancipación definitiva luego de 302 largos años de sometimiento por la Corona española, que pocos años después del descubrimiento de América había conquistado el territorio de la Nueva España y lo había conservado y administrado como un virreinato, a diferencia de otros países de la América hispánica que en su tiempo fueron tan solo colonias españolas.
Al estallar la lucha por la independencia, Saltillo era una pequeña villa española con una población tlaxcalteca contigua políticamente independiente. San Esteban de la Nueva Tlaxcala dependía directamente del virrey y tenía sus propias autoridades, mientras que la villa de Santiago del Saltillo estaba bajo la jurisdicción de la Nueva Vizcaya, que nombraba a sus autoridades.
Sin embargo, y después de más de 200 años de convivencia y vecindad, ambas poblaciones hacían muchas cosas en común. Una de ellas era la famosísima feria del Saltillo, la tercera en importancia de las de la Nueva España, solamente abajo de las de Acapulco y Jalapa. La feria se realizaba anualmente en la plaza de la Nueva Tlaxcala, un espacio que se extendía hacia el norte de la actual calle Ocampo hasta la calle Pérez Treviño, y hacia el sur alcanzaba el mercado tlaxcalteca llamado el Parián, ubicado en Victoria y Allende, donde se encuentra ahora una sucursal de Bancomer.
Sin que se sepa con certeza, se cree que la feria comenzó a principios del siglo 18 y alcanzó a lo largo de los años gran renombre comercial. Entre otras muchas cosas, había venta de sillas de montar, frenos, espuelas, reatas, tabaco, vinos, aceites, calzado, pieles, cereales, azúcar y piloncillo, telas, sombreros, cobertores, mantas y sarapes, además de imágenes de santos, fabricadas por los tlaxcaltecas o traídas de Europa, y las tallas en madera estofada venidas desde Guatemala.
Se comerciaban también mercaderías del Oriente y de Filipinas, que llegaban a la Nueva España en la Nao de China que desembarcaba su preciada carga en el puerto de Acapulco. También había corrales en los que se compraban y vendían reses, mulas, caballos, ovejas y cabras, sin faltar los puestos en los que se ofrecían fritangas, enchiladas, atole, champurrado, mole y barbacoa. Alrededor de la feria había espectáculos de cómicos de la legua y circo, corridas de toros, carreras de caballos y peleas de gallos.
Los juegos de azar eran muy socorridos y venían tahúres de todas partes. La villa española y el pueblo tlaxcalteca registraban un movimiento inusitado y como los mesones no se daban abasto, las autoridades tenían que instalar barracas improvisadas para dar albergue a la gran cantidad de visitantes que llegaban a la feria del Saltillo.
Gracias a ellos, al inicio de la gran fiesta comercial, el 23 de septiembre de 1810, los habitantes del Saltillo y de San Esteban se enteraron del levantamiento armado del cura Hidalgo. En muchos aspectos olvidada la población por el gobierno central debido a la gran distancia que mediaba, la noticia se conoció apenas siete días después del acontecimiento, traída a estas lejanas tierras por los concurrentes a la feria venidos de otras poblaciones del centro del país.
Al estallar la lucha por la independencia, Saltillo era una pequeña villa española con una población tlaxcalteca contigua políticamente independiente. San Esteban de la Nueva Tlaxcala dependía directamente del virrey y tenía sus propias autoridades, mientras que la villa de Santiago del Saltillo estaba bajo la jurisdicción de la Nueva Vizcaya, que nombraba a sus autoridades.
Sin embargo, y después de más de 200 años de convivencia y vecindad, ambas poblaciones hacían muchas cosas en común. Una de ellas era la famosísima feria del Saltillo, la tercera en importancia de las de la Nueva España, solamente abajo de las de Acapulco y Jalapa. La feria se realizaba anualmente en la plaza de la Nueva Tlaxcala, un espacio que se extendía hacia el norte de la actual calle Ocampo hasta la calle Pérez Treviño, y hacia el sur alcanzaba el mercado tlaxcalteca llamado el Parián, ubicado en Victoria y Allende, donde se encuentra ahora una sucursal de Bancomer.
Sin que se sepa con certeza, se cree que la feria comenzó a principios del siglo 18 y alcanzó a lo largo de los años gran renombre comercial. Entre otras muchas cosas, había venta de sillas de montar, frenos, espuelas, reatas, tabaco, vinos, aceites, calzado, pieles, cereales, azúcar y piloncillo, telas, sombreros, cobertores, mantas y sarapes, además de imágenes de santos, fabricadas por los tlaxcaltecas o traídas de Europa, y las tallas en madera estofada venidas desde Guatemala.
Se comerciaban también mercaderías del Oriente y de Filipinas, que llegaban a la Nueva España en la Nao de China que desembarcaba su preciada carga en el puerto de Acapulco. También había corrales en los que se compraban y vendían reses, mulas, caballos, ovejas y cabras, sin faltar los puestos en los que se ofrecían fritangas, enchiladas, atole, champurrado, mole y barbacoa. Alrededor de la feria había espectáculos de cómicos de la legua y circo, corridas de toros, carreras de caballos y peleas de gallos.
Los juegos de azar eran muy socorridos y venían tahúres de todas partes. La villa española y el pueblo tlaxcalteca registraban un movimiento inusitado y como los mesones no se daban abasto, las autoridades tenían que instalar barracas improvisadas para dar albergue a la gran cantidad de visitantes que llegaban a la feria del Saltillo.
Gracias a ellos, al inicio de la gran fiesta comercial, el 23 de septiembre de 1810, los habitantes del Saltillo y de San Esteban se enteraron del levantamiento armado del cura Hidalgo. En muchos aspectos olvidada la población por el gobierno central debido a la gran distancia que mediaba, la noticia se conoció apenas siete días después del acontecimiento, traída a estas lejanas tierras por los concurrentes a la feria venidos de otras poblaciones del centro del país.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
INICIA MES DE LA PATRIA Y DEL BICENTENARIO
Con el inicio del mes de septiembre entramos en la recta final de los festejos conmemorativos del aniversario número 200 del inicio de la guerra de independencia que concluyó con el nacimiento
de la nación libre que hoy conocemos como México.
La fecha obliga, como lo han señalado múltiples voces, no solamente a realizar actividades orientadas a inflamar el orgullo patrio y a festejar que hace dos siglos nuestros antepasados decidieran romper las cadenas de la opresión y construir para los futuros mexicanos un país de libertades.
¿Qué significa esto? Fundamentalmente que realicemos todos un balance objetivo de los logros que ha tenido nuestro país luego de casi dos siglos de vida independiente.
¿Cuál es el parámetro para realizar dicho balance? Evidentemente el comparar las condiciones de vida en un territorio conquistado con las de una nación libre, pues la libertad no es un fin en sí mismo, sino un vehículo para arribar a un determinado estadio.
Terminar con la etapa de dominación española tenía que ver, a principios del siglo 19con la necesidad de abandonar el papel de vasallos, de súbditos y, por ende, de individuos inferiores, carentes de los atributos que da la ciudadanía, es decir, la pertenencia a una sociedad libre. Y no existe mejor parámetro para tener clara la transformación que nuestra sociedad ha sufrido gracias a la conquista de su libertad que lo alcanzado en materia educativa en las décadas precedentes.
Sobre el particular, la Secretaría de Educación Pública dio a conocer ayer un dato perturbador: ocho de cada 10 estudiantes tiene un conocimiento “insuficiente y elemental” de la historia nacional, y solamente los dos restantes alcanzan evaluaciones de buenas y excelentes. No es ninguna novedad, desde luego, conocer cifras que demuestran el fracaso de nuestro sistema educativo y de cómo éste no ha servido a los propósitos de la lucha libertaria y revolucionaria en el país: formar ciudadanos verdaderamente libres, capaces de contribuir a la construcción de una sociedad más igualitaria.
Pero no siendo ello una novedad, sí lo es la necesidad de aprovechar el impulso de los festejos del bicentenario para darle un nuevo impulso a las tareas educativas y remontar, en el tercer centenario de vida independiente, los rezagos que aún nos lastiman.
Porque la independencia de los pueblos no se conquista solamente derrotando a los opresores, sino fundamentalmente proveyendo a los hombres de todas las herramientas para acceder al disfrute pleno del estatus de ciudadano. Mientras no logremos eso en México, la independencia no se habrá consumado plenamente.
de la nación libre que hoy conocemos como México.
La fecha obliga, como lo han señalado múltiples voces, no solamente a realizar actividades orientadas a inflamar el orgullo patrio y a festejar que hace dos siglos nuestros antepasados decidieran romper las cadenas de la opresión y construir para los futuros mexicanos un país de libertades.
¿Qué significa esto? Fundamentalmente que realicemos todos un balance objetivo de los logros que ha tenido nuestro país luego de casi dos siglos de vida independiente.
¿Cuál es el parámetro para realizar dicho balance? Evidentemente el comparar las condiciones de vida en un territorio conquistado con las de una nación libre, pues la libertad no es un fin en sí mismo, sino un vehículo para arribar a un determinado estadio.
Terminar con la etapa de dominación española tenía que ver, a principios del siglo 19con la necesidad de abandonar el papel de vasallos, de súbditos y, por ende, de individuos inferiores, carentes de los atributos que da la ciudadanía, es decir, la pertenencia a una sociedad libre. Y no existe mejor parámetro para tener clara la transformación que nuestra sociedad ha sufrido gracias a la conquista de su libertad que lo alcanzado en materia educativa en las décadas precedentes.
Sobre el particular, la Secretaría de Educación Pública dio a conocer ayer un dato perturbador: ocho de cada 10 estudiantes tiene un conocimiento “insuficiente y elemental” de la historia nacional, y solamente los dos restantes alcanzan evaluaciones de buenas y excelentes. No es ninguna novedad, desde luego, conocer cifras que demuestran el fracaso de nuestro sistema educativo y de cómo éste no ha servido a los propósitos de la lucha libertaria y revolucionaria en el país: formar ciudadanos verdaderamente libres, capaces de contribuir a la construcción de una sociedad más igualitaria.
Pero no siendo ello una novedad, sí lo es la necesidad de aprovechar el impulso de los festejos del bicentenario para darle un nuevo impulso a las tareas educativas y remontar, en el tercer centenario de vida independiente, los rezagos que aún nos lastiman.
Porque la independencia de los pueblos no se conquista solamente derrotando a los opresores, sino fundamentalmente proveyendo a los hombres de todas las herramientas para acceder al disfrute pleno del estatus de ciudadano. Mientras no logremos eso en México, la independencia no se habrá consumado plenamente.
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