martes, 31 de mayo de 2011

Vivir ‘a tiempo’

Jacinto Faya Viesca
¡Mi vida y el tiempo están unidos indisolublemente! ¡El tiempo y mi vida van pasando y jamás retornan! Éste es el hecho más verdadero y desgarrador de mi vida, en el sentido de mi individual existencia humana.

Éste hecho que estremece toda la estructura de nuestra particular existencia, es tan incontrovertible, que abre todas las ventanas de nuestra alma, produciendo el poderosísimo efecto de agudizar, como ninguna otra cosa, nuestra conciencia. ¡Agudísima conciencia que hace posible uno de los fenómenos más difíciles y poco comunes: que en cada situación vital en la que nos encontramos, podamos decidir lo que es mejor para nuestra vida y la vida de los que nos rodean!

Esta conciencia alerta y sensible al paso del tiempo, al fluir de los instantes, nos permite “articular” el pasado con el presente y el futuro de nuestra existencia. “Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo”, escribió el romano Cicerón. La conciencia de cada uno de nosotros es la voz de nuestra alma, y goza de tal poder, que nos hace videntes.

Por esto, nuestra conciencia es lo único que puede atrapar las fugacidades de los instantes valiosos y otorgarles un carácter de eternidad. La conciencia, voz de nuestra alma, se constituye en nuestra fuerza más poderosa a fin de valorar constantemente el paso del tiempo, y poder elegir lo que contribuya a elevar y dignificar nuestro espíritu y adoptar las optimas maneras de vivir.

Vivir el presente no significa estar pendiente de cada segundo o momento que pasa. Intentar vivir así, sería elegir una vida de intensa ansiedad y de una total improductividad. Vivir el presente no consiste en convertirnos en cazadores de segundos, minuto u horas. Todo glotón del presente es un ignorante de la esencia del tiempo y un candidato a los estupefacientes, al alcohol o a las profundas depresiones nerviosas.

Yo me prenuncio por lo que llamaría un “presente continuo”, cuya duración pudiera ser la de segundos, como cuando reposamos nuestra mirada en los ojos de nuestra amada o en la contemplación de hermosos celajes. Pero el “presente continuo” también pude durar horas o días cuando nos enfrentamos a situaciones vitales de nuestra vida: la profunda tristeza ante la muerte de un ser querido, el aprovechamiento del tiempo ante una coyuntura favorable, la aplicación de todas las fuerzas de nuestro ser al avocarnos a la solución de problemas reales; o simplemente, el abandonarnos por minutos, horas o días, al mero descanso de una profunda contemplación de la Naturaleza. Vivir con “prisa” a fin de aprovechar el tiempo, constituye una de nuestras peores conductas. La prisa todo lo destruye. Avanza y no construye. Altera la dimensión del tiempo y desintegra nuestra vivencia “psicológica” de nuestro tiempo. La prisa es enemiga de la concentración, de la serenidad, de la tolerancia y la comprensión de nuestra individual existencia.

La prisa, como intento de avasallamiento del presente, es un fracaso, pues el tiempo no se deja retrasar ni acelerar por ninguna fuerza o locura humana. Shakespeare en su obra “Romeo y Julieta”, precisó genialmente el intento de querer atrasar o acelerar el tiempo, al haber escrito: “Tan tarde llega el que va demasiado aprisa como el que va demasiado despacio”. ¡Démonos cuenta, que la prisa tiene la cabeza hueca, los pies ligeros y el corazón acelerado!

Así como la prisa está loca y siempre corriendo, de manera opuesta, a nuestra alma la agrada el sentimiento de vivencias serenas del tiempo, en donde evitemos las urgencias y empellones de todo tipo. Al serenarnos, nuestra vivencia psicológica del tiempo se pacifica, se abandona a los encantos de la Naturaleza, y nuestra alma se expande para recibir los encantos de vivir momentos de nuestra existencia de una manera diferente: endulza ciertos momentos como dones de encantamiento. Es cuando pensamos o decimos con una absoluta autenticidad: estoy en paz. Y no me refiero porque estemos pasando un tiempo de éxitos y alegrías, sino que aun, en el mismo dolor, le demos cabida a la paz y a la alegría.

“Piénsalo bien”, “déjame pensarlo”, “lo voy a consultar con mi almohada”, “con tiempo”, “dar tiempo”, “cada cosa a su tiempo”. Todas estas expresiones y otras más, han sido manifestaciones de la gente a través de los siglos, relativas a una particular “vivencia psicológica” del tiempo, vividas como una lentitud del tiempo. De una tiempo que hay que respetar su transcurso sin violentarlo en lo absoluto.

La vivencia de los transcursos de los minutos y los días, ha sido tema en todas las civilizaciones de la humanidad. Y todas estas civilizaciones han tenido un factor común: experimentar el tiempo con serenidad, esperar el tiempo oportuno, gozar el tiempo por venir, calmarse, contemplar, derramar nuestra mirada en las bellezas de la Naturaleza.

La sociedad actual ha desintegrado los componentes esenciales del tiempo. Incluso, ha corrompido su valor nuclear: a tal grado, que hay idolatras del tiempo en el sentido de que “time is money” (el tiempo es dinero).

El tiempo no es dinero, ni grandeza, ni éxito ni fracaso. Es, simplemente la “suma del movimiento que paso y que va viniendo”. Con lo que sí está emparentado es con el espacio, pues ambos (tiempo y espacio) surgieron en el mismo momento del Big Bang, la gran campanada o explosión que dio inicio a la creación del universo hace 14 mil 500 millones de años.

Pero el tiempo tiene un pariente cercanísimo en relación a la humanidad: el tiempo y la vida, concebida ésta como “existencia humana”.

¡Lo importante no es lo que el tiempo haga con nosotros, sino lo que nosotros hagamos con él! Nuestra existencia no es concebible sin él, y cuando la humanidad se haya extinguido, ya nada significaran, pues no habrá un ser pensante que lo aprehendan en su conciencia.

¡Éste tiempo de prisas, anhelos desbocados, de una sociedad que empujan al hombre a utilizar el tiempo para la producción de dinero o para alcanzar metas de poder, pide a gritos que concibamos al “tiempo” como una dimensión para serenar nuestra alma y contemplar las grandezas del universo!

Breve reminiscencia del 5 de Mayo

Eliseo Mendoza Berrueto
El triunfo de Santa Anna en El Álamo, se convirtió en tremenda derrota

Napoleón III pretendió volar tan alto como su epónimo antecesor. Le cobró ambición y le faltó sagacidad. Napoleón I jamás se hubiera arriesgado a una aventura con razonamientos tan frágiles como confusos. Con la Intervención en México el sobrino quiso volverle a Francia la hegemonía geopolítica que con su antecesor había logrado. Pero su fracaso en México fue el prólogo de un desastre mayor, ante Prusia, en 1870.

Una vez lograda la Independencia todos los planetas habidos y por haber se iban alineando, pero en contra de nosotros. El primero y más trágico percance lo sufrimos cuando entramos en guerra contra los Estados Unidos, a raíz de que incorporaron a Texas. El triunfo de Santa Anna en El Álamo, se convirtió en tremenda derrota en San Jacinto. Aquél fracaso nos costó la mitad del territorio y por poco desaparecemos del mapa, si no es porque en el Congreso norteamericano tuvieron miedo de que los sureños esclavistas se fortalecieran con los territorios ganados a México.

Ese infausto trance fue el principio de dos trágicas decenas que iban a degradarnos como nación libre y soberana. Cuando el Constituyente de 1857 aprobó una nueva Ley Fundamental, moderna y liberal, los ánimos del clero y de sus adictos se exacerbaron y, blasfemando excomuniones, se levantaron en armas. Aquella fue una guerra aberrante y absurda que acabó por dividir materialmente en dos al pueblo. Derrotados los conservadores, prefirieron buscar un monarca de ultramar, antes de someterse a la autoridad de los liberales.

Con las arcas del país exhaustas, Juárez decretó una moratoria referente al pago de la deuda externa. Inglaterra, España y Francia reclamaban pagos de deudas no del todo transparentes. En Londres, los países acreedores firmaron una Convención y para presionar a México enviaron sus flotas a las costas de Veracruz. Los españoles y los ingleses pronto entraron en arreglos con el gobierno de Juárez, pero los franceses traían intenciones más aviesas.

Para entonces refugiados mexicanos en Francia y emisarios del Clero habían convencido al Emperador francés que debería ocupar México, desbancar al gobierno “autoritario y bárbaro” de los liberales, adueñarse de sus ricas minas de Sonora (¿?), contener las ambiciones norteamericanas sobre nuestro territorio, y establecer un enclave para liderar a los pueblos latinos del nuevo mundo. Napo III, torpe y absurdamente decidió que ocuparía México, desbancaría al gobierno de Juárez, impondría una monarquía y para taparle el ojo al macho pondría al frente a un emperador de otro país. El agraciado resultó ser Maximiliano, hermano menor del Emperador Austriaco. Maximiliano fracasado en el caso Lombardo-Véneto, se dedicaba a decorar interiores y a colectar mariposas.

Mientras tanto, los franceses, aporreados por la disentería y el paludismo, avanzaban en territorio mexicano. En Puebla los esperaba un ejército comandado por el general Ignacio Zaragoza, joven soldado coahuiltexano que, junto con otros connotados militares le había dado la espalda a su jefe Vidaurri, cacique norteño, cuando les había ordenado abandonar las filas liberales. Grupos de aguerridos zacapoaxtlas fortalecían a aquél ejército, cuya falta de profesionalismo lo compensaban con un enorme valor y decidido sacrificio.

El 5 de mayo de 1862, Puebla fue otro Waterloo para los franceses. Al culminar su victoria Zaragoza envió su histórico mensaje a Juárez: Las armas nacionales se han cubierto de gloria. Los franceses, en la metrópoli, heridos en su orgullo, no daban crédito a la derrota. Se dieron mil explicaciones y se inventaron otras tantas excusas. Juárez, en cambio, dio una lección de hidalguía: ordenó que los heridos y prisioneros franceses fueran puestos en libertad y autorizados a reintegrarse a sus filas, no haciéndolos responsables de aquella guerra “inicua y loca”. A partir de entonces los franceses y toda Europa comenzaron a dudar de la barbarie del gobierno del indio zapoteca.

Nunca quedaron claras las causas de la aventura francesa en territorio mexicano, más allá del interés de ampliar los dominios en el continente americano, compensar la pérdida de las Indias Orientales cedidas a Inglaterra y de rivalizar con la potencia comercial y colonizadora de la Gran Bretaña.

Demografía y economía

Eliseo Mendoza Berrueto
Con este título apareció en el año de 1967 una revista que fundamos en el Centro de Estudios Económicos y Demográficos de El Colegio de México. Víctor L. Urquidi, a la sazón presidente de tan acreditada institución de enseñanza y docencia especializada en el campo de las Ciencias Sociales, fue uno de los primeros economistas que en México entendió cabalmente el estrecho vínculo entre las variables económicas y las demográficas.

En la segunda mitad del siglo 18, un economista y clérigo inglés, Tomás Roberto Malthus (1766-1834), expresaba su profunda preocupación por lo que él veía como una amenaza para la sociedad de aquellos años, consistente en el lento crecimiento de la oferta de los medios de subsistencia frente a la rápida expansión de la población. Para expresar de manera gráfica tal problema, él señalaba que mientras que los recursos alimenticios crecían a una tasa aritmética, la población aumentaba a una tasa geométrica.

Desde entonces, pocos investigadores habían vuelto a poner atención a la compleja relación economía/demografía. No fue sino hasta un siglo después que volvió a discutirse tal asunto, cuando el rápido crecimiento de la población, especialmente la de los países más atrasados, acentuó los problemas económicos y sociales de esa tan importante parte de la población del mundo.

El planteamiento de Malthus era correcto … caeteris paribus, es decir, si todas las cosas hubieran permanecido igual. Pero si bien la población continuó creciendo, la ciencia y la tecnología también avanzaron, y sus avances tuvieron efectos importantes tanto en la población como en la economía. En la economía, ese avance incrementó notablemente las oportunidades de producción introduciendo nuevos satisfactores al mercado e incrementando la productividad tanto agropecuaria como industrial. Además, se abrieron nuevas tierras al cultivo y se incrementó notablemente la productividad por unidad de tierra y por hora-hombre. Todo ello contribuyó al incremento de los recursos de subsistencia.

En el campo demográfico, los avances científicos y tecnológicos mejoraron la salud de la humanidad, abatieron de manera importante los altos índices de mortalidad infantil, redujeron la mortalidad general y aumentó notablemente la esperanza de vida al nacer.

A mediados del siglo pasado se levantó una enorme polémica entre los países desarrollados y los más pobres. Los primeros, al ver que las tasas de crecimiento de la población empobrecida se mantenían altas, iniciaron una enorme y agresiva campaña mundial para inducirlos al control de la natalidad. Las mismas Naciones Unidas y fundaciones muy poderosas, encabezadas por el Banco Mundial, se dedicaron a difundir las bondades de la familia pequeña, a distribuir por millones píldoras anticonceptivas, dispositivos intrauterinos, condones, etcétera, afirmando que sólo así podría paliarse la pobreza.

La airada reacción de los países subdesarrollados no tardó en manifestarse, reprochando a las naciones desarrolladas que tal campaña era una agresión a la voluntad soberana de los pueblos para reproducirse y que, si la idea era acabar con la pobreza, lo que se debería hacer era destinar más recursos para impulsar el desarrollo de los pueblos subdesarrollados, abrir las puertas de los mercados ricos a sus productos y facilitar la transferencia tecnológica en beneficio del desarrollo universal.

Actualmente el problema demográfico ha adquirido otras características y diferente dimensión. Ahora se habla de comparar la población en edad productiva frente a la dependiente, integrada por menores de edad y por adultos mayores. Y, en tales circunstancias, es notable la gran oportunidad que, como pocos países, tiene México, de aquí hasta mediados del presente siglo, ya que por única vez en su historia la población en edad productiva será mayor, en ese lapso, que la dependiente.

Esto quiere decir que si no aprovechamos estos años para incorporarnos al grupo de países desarrollados y competitivos, nuestra población de dependientes volverá a ser mayor que los de edad productiva y jamás saldremos de la pobreza y del subdesarrollo.

Las generaciones del futuro jamás nos perdonarán si no sabemos aprovechar económica, productiva y competitivamente este bono demográfico, esta oportunidad única a lo largo de toda nuestra historia.

El 94 salinista, otra vez aquí

Como para la transición implica un nuevo punto de partida, el país se encuentra todavía con los lastres del pasado: De vez en vez se juntan, casi jalando uno a otro, los personajes de nuestro descontento de 1994.

La semana que termina reaparecieron Carlos Salinas de Gortari defendiéndose por enésima vez de la devaluación de diciembre de 1994, el subcomandante Marcos saliendo del geriátrico político indígena y Marcelo Ebrard con sus estilos salinistas.

Como personajes de novela de Charles Dickens, a los mexicanos se le aparecen los fantasmas del pasado, pero no para prefigurar el futuro sino para recordarnos que el presente es justamente ese mismo pasado. Estos personajes de la Navidad pasada-presente-futura solamente prueban que en México no hubo transición porque éste siempre suele fijar un nuevo arranque; y el regreso del pasado solamente señala los pendientes de una alternancia de élites.

Salinas de Gortari escribió un largo artículo en Milenio Diario para, también otra pero infructuosa vez, acusar a Ernesto Zedillo, el sucesor que el propio Salinas de Gortari puso, colocó, impuso, seleccionó por dedazo, de la responsabilidad de la devaluación y el costo social de 1995. Pero la devaluación, probada con cifras, fue culpa de Salinas en lo que debiera conocerse ya como el error de noviembre de 1994.

En una reunión el día 20 en su casa se dieron los argumentos para devaluar y controlar daños, pero Salinas de Gortari y Pedro Aspe se opusieron por el costo político: Aspe ese día amenazó con renunciar a la Secretaría de Hacienda si devaluaban, aunque luego se autopropuso con Zedillo para continuar al menos por un año en el cargo y con una renuncia firmada y sin fecha. El desequilibrio financiero, la falta de reservas y la ambición de Salinas de Gortari de dirigir la Organización Mundial de Comercio detuvieron la devaluación. Zedillo no tuvo pericia para manejar un ajuste cambiario, pero nada hubiera sucedido si Salinas de Gortari no le hubiera entregado una economía desequilibrada.

Y como casi siempre que reaparece Salinas de Gortari, el Subcomandante Marcos encuentra espacios para también compartir atenciones sociales. El martes, Marcos lanzó una nueva carta pública, aunque ya sin las expectativas del pasado, al grado de que La Jornada hizo sólo un breve resumen en su edición impresa y mandó a los interesados a buscar la carta competa en su versión de internet. Sin incidencia en la agenda política, Marcos se asume como el Clausewitz azteca o el Kissinger de este barrio al filosofar sobre la guerra, pero con un razonamiento incoherente. Sus lecturas serían Brecht y otros aunque no le haría nada mal leer a Rafael Sánchez Ferlosio --God & guns y Sobre la guerra-- para saber lo que es la filosofía de la paz.

Como el nuevo Gran Dador Vida, Marcos se quedó con el viejo vicio de armar caballeros andantes. Por eso decidió nombrar al poeta y activista Javier Sicilia como el nuevo Guía de los Descarriados, sin entender que sólo con esa referencia en su carta le restó espacio social a Sicilia porque politizó un asunto de seguridad y lo convirtió en un espacio de agitación de masas. Investido ya como Caballero de la Mesa de Marcos, Sicilia convocó a ooootra marcha contra la inseguridad. Sicilia es el nuevo Antonio del Valle y su movimiento por el asesinato de su hijo es el nuevo Atenco marquista.

Marcos se quedó estancado en las juntas de buen gobierno y su organización de antiguo régimen -así es: Tocqueville dixit-- y sigue a la espera de los Acuerdos de San Andrés en cuanto a autonomía indígena que no llegará por sus tentaciones balcanizadoras, en tanto otros municipios se han modernizado y reciben los beneficios de los programas sociales. Y Marcos se enoja con el gobernador Juan Sabines porque éste ha encontrado el camino para fundar nuevas ciudades con administraciones sociales y populares, mientras las juntas marquistas siguen enredadas en el laberinto de Facundo. Eso sí, hay indicios de que cárteles de la droga están merodeando las juntas para atraer a jóvenes a la vida de delincuentes, mientras el Subcomandante se pierde en la filosofía.

Y el estilo salinista regresó a la Ciudad de México --como si alguien pensara que alguna vez se fue-- con un Marcelo Ebrard obsesionado con la candidatura presidencial, mientras la capital de la República se desarticula social y políticamente y el PRI de Salinas de Gortari sigue subiendo sus expectativas de voto por el factor Peña Nieto. La única posibilidad que le queda a Ebrard para reposicionarse hacia el 2012 es el manejo pronasolero-salinista de la política social y su oferta de regalar bienestar con cargo al erario.

El salinismo como estilo ha gobernado la Ciudad de México desde que el PRD ganó las elecciones en 1997, con mucha mayor intensidad pronasolera desde 2000. No existe política de bienestar sino sólo programas asistencialistas que se intercambian por votos y organizaciones neocorporativas de sectores marginales que no tienen incidencia en las decisiones del poder pero que las apuntalan con los acarreos masivos -López Obrador- o las ceremonias de entrega de cheques --Ebrard--, siempre en el modelo Salinas de subsidiar la pobreza.

Así que la vigencia del salinismo --Salinas, su alter ego Marcos y Ebrard-- solamente confirma que no ha habido transición y que hay que seguir arrastrando a Salinas de Gortari por un buen rato, porque el PRI dice que ya ganó el 2012, Marcos anda salinizado y Ebrard no pierde las esperanzas de que López Obrador acepte algún día que ya pasó su tiempo histórico.

La educación en México

Hace algunos días el Presidente Calderón dijo en un encuentro de estudiantes que la educación en México ha mejorado y que ello se demuestra con los planteles educativos que se han abierto recientemente.

Por otro lado, el Secretario de Educación Pública Federal nos bombardea con conferencias de prensa señalando que la educación de nuestro país es sólida y fuerte, comparándola con países de primer mundo.

La propia dinámica de crecimiento poblacional de nuestro país ha requerido que se abran más planteles educativos, sin embargo ello no significa que la educación sea de excelencia.

Lo que Calderón y Lujambio no toman en cuenta es que la eficiencia en materia educativa de un país no se mide sólo en función del número de planteles que existen, sino en otros aspectos tales como cobertura, aprovechamiento, número de grados cursados, calidad en la educación, integralidad de la formación, etcétera.

Sin duda México no anda nada bien en el rubro educativo pues a nivel nacional únicamente el 63% de la población ha estudiado más allá de la primaria.

A ello se suma que a nivel nacional, los mexicanos cursamos en promedio 8.6 grados escolares, es decir, sin contar la educación preescolar, la media nacional nos ubica en tercero de secundaria inconcluso.

Afortunadamente en Coahuila, el Gobierno ha tenido visión y liderazgo en el tema y la media nacional ubica a los coahuilenses en prácticamente en 10 grados cursados.

Sin duda entre mejor preparada esta una sociedad, su democracia y su propia integración presentan grandes avances que les permite avanzar en otros temas como desarrollo económico y tecnológico.

Para trazar una política educativa de calidad que incida en otros temas sustanciales para la población, se debe tomar en cuenta que los países de primer mundo, le han apostado a la educación técnica para generar mano de obra calificada y cualificada que prepare a la población para asumir los retos en materia laboral que el mundo globalizado les presenta.

Lamentablemente en nuestro país, la cobertura de educación profesional media, es decir técnica, según datos del Inegi, apenas alcanza el 5.8%

Sin duda el tema educativo representa un gran reto, pero es el nicho de oportunidad más significativo para cualquier gobierno que quiera dejar sembrada una inversión que redituará por generaciones en toda su población.

A propósito del pasado día del maestro, es importante reconocer el papel del magisterio en México, tal como quedó demostrado en la década de los 40, donde miles de profesores egresados de normares rurales como la de “Tenería” en el Estado de México, “El Mexe” en Hidalgo y la “Normal Superior” en Coahuila, consagraron sus vidas al magisterio y transformaron a este país que en aquel entonces tenía un índice de analfabetismo cercano al 60%.

En este siglo, maestros comprometidos, padres entusiastas y autoridades corresponsables tenemos que sumar esfuerzos para transformar nuestro entorno y hacer lo que nos toca para demostrar que la educación es la gran semilla que permitirá a nuestros hijos y a las generaciones que vengan salir adelante.

¡Hable, hable!

¡Hable, hable!
Por: Norma V. Alvarado

Uno de los factores que inciden en el buen funcionamiento de una empresa, organización o familia, es sin duda la comunicación. Una de sus definiciones generales es: “El proceso mediante el cual se reciben y envían mensajes dentro de un contexto social”. Esta definición involucra en forma clara el “Feedback” o retroalimentación. Dar y recibir “Feedback”, en un entorno profesional, personal o familiar, es un elemento clave del proceso de comunicación, la interacción con tus compañeros de trabajo, tus amigos, tus padres, etc., es fundamental. Aunque la meta de éste sea reforzar en forma positiva conductas o patrones para resolver problemas, en ocasiones no siempre causa buena aceptación o de plano no existe.

En el caso particular de las organizaciones, el “Feedback” se puede dar hacia arriba con su superior, hacia abajo con quienes usted dirige y lateralmente con sus asociados. Usted puede recibir FB desde esas direcciones, es decir, en forma multidireccional, es una gran aportación al aprendizaje organizacional. Esto aplica en toda organización, llámese micro, pequeña o mediana empresa, con nuestros padres, con nuestros hijos o colegas. El estar consciente de este importante elemento de la comunicación reforzará en los integrantes del grupo: Una forma eficaz de trabajar, creará un ambiente positivo en la oficina o en la casa.

Peter Baskette, ejecutivo, comenta: “El desarrollo de los empleados depende del feedback; éste brinda las pautas para el crecimiento, la motivación y finalmente, la moral. Sin un feedback constructivo cara a cara, muchos empleados terminan sintiéndose ineficaces, frustrados o disgustados. Un FB honesto mejorará la forma de interactuar con nuestros semejantes, desempeñaremos mejor nuestro trabajo, tendremos más conciencia en el impacto de nuestras palabras y acciones en otros.

Consejo del Harvard Business Press: “Durante una sesión de feedback, haga que la persona se sienta cómoda. No se sienten en lados opuestos de un escritorio y ¡nunca conteste el teléfono!”. ¡Cuántas veces no le ha pasado que está hablando con alguno de sus hijos y suena su celular! Si lo contesta perderá lo que ya ha avanzado. Controle su lenguaje corporal, la comunicación no verbal también es importante a la hora de la retroalimentación, no bostece, no se truene los dedos. Proporcione la prueba explícita y las razones que lo llevaron a concluir a que existe un problema. Hable claramente sin rodeos, al grano.

En nuestra sociedad es muy común dejar las cosas a medias, sin conclusión y por ello pueden surgir situaciones o problemáticas que serán como una bola de nieve. Siempre una buena retroalimentación es mejor que un empleado decepcionado, un hijo desorientado o un amigo ofuscado.



¡Hable, hable!
P.D. No es comercial.

Internet en la escuela

A favor de lo mejor

La escuela tiene como principal función social el ayudar a las nuevas generaciones a interpretar los símbolos de la cultura en la que se desarrollarán. Si educar exige preparar a los ciudadanos para integrarse de una manera reflexiva y crítica en la sociedad, ¿cómo se integrarán unos ciudadanos que no están preparados para realizar de manera crítica aquella actividad a la que más horas dedican?

La educación normal tiene que salir de su reserva académica para convertirse en una tarea global y cotidiana, que asuma la realidad social y que busque mejorarla. Debe promover y ayudar a los educandos a enfrentarse con el mundo, conducir, guiar y procurar inculcar un sentido crítico y una imaginación activa.

Para ello la educación tiene que estar abierta al mundo que están viviendo fuera del aula los niños y los jóvenes y sin duda el mundo del Internet no puede ser la excepción.

Qué hacer en la escuela

» Colocar filtros en las computadoras de las escuelas y colegios y promover que en las clases de computación o en la biblioteca no se utilicen las computadoras para que chateen o envíen correos electrónicos sin supervisión.

» Aprovechar el interés de los alumnos por la tecnología y en especial por Internet, lo cual sirve como reforzamiento para temas que se traten en clase.

» Incorporar Internet al plan de estudios, no sólo como herramienta para elaborar sus tareas, sino como fenómeno histórico y sobre todo para hablarles clara y abiertamente sobre los riesgos que pueden enfrentar en Internet.

» Ofrecer a los maestros y a los padres de familia cursos de computación y de Internet.

» Asegurarse de que la información provenga de una página WEB confiable, que tenga visible la fuente y/o el autor y que de preferencia tenga algún dato de contacto.

» Evitar que las tareas las realicen copiando y pegando la información que encuentren en Internet. Buscar mecanismos que garanticen que los alumnos realicen un proceso reflexivo de análisis y de síntesis de la información.

INTERNET ES UNA MARAVILLA DE LA TECNOLOGÍA, EL RETO ES USARLA CORRECTAMENTE. Recuerda que… EL CONTROL está en tus MANOS. Consulta nuestro Observatorio de Medios http://www.observamedios.com, ahí encontrarás sitios de Internet seguros para cada una de las necesidades de tu familia. Expresa tu opinión para lograr que los medios mejoren sus contenidos al: 01800 250 2525 o al correo expresate@afavordelomejor.org Información en Coahuila (844) 416 0966 o coahuila@afavordelomejor.org Visita nuestra página http://www.afavordelomejor.org