martes, 19 de abril de 2011

EL OCTAVO HÁBITO

El octavo hábito
Lic. Jorge E. Verástegui Saucedo
jveraste@hotmail.com
Subsecretario de Vinculación entre el sector educativo y el productivo Sefomec.

La semana pasada hice referencia a Stephen Covey y su libro los “7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva”, hoy y como continuación a dicha obra, deseo comentarle el libro el “Octavo Hábito” del mismo autor.

El “Octavo Hábito” nos invita a saber escucharnos a nosotros mismos, a descubrir esa voz interna que nos habla constantemente pero sobre todo ayudar a los demás a descubrir la suya: es decir, a pasar de la efectividad a la grandeza.

Si como propietarios de un negocio o como jefes de un departamento o área, les enseñamos a nuestro personal a como sacar provecho de su propio yo, eso contribuye a hacer crecer a la organización mediante las cualidades de cada persona, las cuales son únicas e irrepetibles.

Lo anterior, significa despojarse del egoísmo para compartir potencialidades y hacer que cada persona que dependa de nosotros identifique sus potencialidades y aprenda a integrarlas en beneficio propio y en definitiva de la empresa a la que sirve.

Debemos partir de que las empresas siguen atravesando el problema del paradigma de la era industrial, donde se considera a los trabajadores como una materia prima más en lugar de verlos como la “mentefactura” que representan.

Hacer algo diferente dentro del mundo de la modernidad es el reto que presentan los tiempos actuales; debemos descubrir esa voz exterior que nos lleve a encontrar ese trabajo con que verdaderamente aprovechemos nuestro talento y alimente la pasión por hacerlo.

El gran don que recibimos al momento de nacer es la capacidad de decidir y desarrollar o no nuestro potencial, y sólo nos corresponde a nosotros.

Dice Covey que para encontrar esa voz interior es importante estar en contacto con los cuatro elementos que forman nuestra persona: mente, cuerpo, corazón y espíritu.

Usar con efectividad y eficiencia nuestro IQ y tener una visión de lo que queremos en la vida, pero la vocación de brindar servicio más allá de uno mismo, nos da la autoridad moral para convertirse en líder.

Es preciso tender puentes de comunicación que sostengan los puntos de vista, pero que también nos lleven a escuchar la pluralidad del pensamiento. Impulsar a los demás, dar el ejemplo con nuestras acciones y escuchar es el arte fundamental de ese servicio que propone el octavo hábito.

Si aprendemos a estimular a nuestra gente, lograremos darles responsabilidades que los llevarían a la plena realización personal y profesional. En resumen es el liderazgo que ejercemos, que no es otra cosa que la habilidad de propiciar que los demás entiendan su propio valor y potencial, para que sean capaces de vivir en concordancia con ellos mismos.

La vida se vive una sola vez y tenemos el libre albedrío de escoger trascender o pasar inadvertidos, la decisión es nuestra. Podemos escoger el camino del cómo queremos que nos recuerden o establecer las pautas para que se expresen mal de nosotros. Los invito a reflexionar.

LOS SIETE HÁBITOS

Los siete hábitos
Jorge E. Verástegui S.
jveraste@hotmail.com
Sub secretario de Vinculación entre el sector productivo y el educativo/Sefomec

Stephen R. Covey escribió en 1989 “Los Hábitos de la Gente Altamente Efectiva”, que ha vendido más de 15 millones de copias por la relevancia misma y los consejos prácticos que aplicados a la vida diaria hacen que el lector alcance un alto nivel de efectividad.

Me parece oportuno que hoy, que estamos inmersos en una vorágine impresionante de cambios y decisiones rápidas que debemos tomar para seguir avanzando en este mundo competitivo, hagamos un alto en el camino y revisemos con detalle qué tan efectivos estamos siendo en forma integral, con nuestra familia, el trabajo y la sociedad.

El autor compromete al lector a romper los paradigmas de su vida, los cuales constituyen el marco de referencia desde el cual cada persona mira y observa su realidad. Los paradigmas producen ciertos principios que la mayoría de las veces tienen aspectos que están equivocados y sobre los que actuamos.

La importancia radica en la apertura de mente que tenga el lector para cambiar esos paradigmas y parte del hecho de que hay que mejorar primero como personas para cambiar después, y no a la inversa, como comúnmente creemos, cambiar primero para mejorar
después.

Cito a continuación a manera de recordatorio los famosos siete hábitos de Covey, para que usted analicé su efectividad:

1: productividad, es la libertad para escoger nuestra respuesta a los estímulos del medio ambiente; es la característica principal que nos diferencia del reino animal, que nos hace humanos y arquitectos de nuestro propio destino.

2: comenzar con un fin en la mente. Es lo que hace posible que nuestra vida tenga una razón de ser, pues tener una visión hacia dónde queremos ir permite dirigir nuestras acciones hacia aquello que queremos y deseamos.

3: primero lo primero, es importante tener prioridades en la vida y ayuda a distinguir entre lo urgente y lo verdaderamente importante, lo que nos hace pasar de ser simples personas reactivas, a convertirnos en proactivas.

4: ganar-ganar, establece un balance entre nuestros objetivos y los objetivos de los demás para poder lograr un bien común, en lugar de pensar cómo no perder y salir vencedores.

5: comprender primero y después ser comprendido, en esencia es el respeto a los demás, ya que la necesidad de ser entendido es uno de los sentimientos más intensos de los seres humanos.

Hábito 6: sinergizar, es el cultivo de la diversidad del pensamiento, aceptando que de la pluralidad del pensamiento salen mejores ideas y que lo anterior se logra a través del trabajo en equipo y de la innovación.

7: mejora continua, es la renovación constante en cuatro dimensiones, física, emocional, mental y espiritual. Es el balance del ser para ser efectivo en los diferentes roles.

Es el tiempo de reflexionar y autocalificarnos en la efectividad de nuestro ser para ser mejores personas. Practicar este ejercicio nos conduce por caminos seguros para lograr la efectividad y la eficiencia que tanto deseamos.

GLOBALIZACIÓN

Globalización
Alejandra Trejo
alejandra.trejo@uadec.edu.mx
Investigadora del CISE.

Es ya muy difundida la idea de la globalización como generadora de nuevas tendencias y relaciones en distintas esferas y niveles de nuestras vidas. Se ha dicho que la globalización implica efectos en aspectos cotidianos de la vida de los individuos y grupos sociales a los que pertenecen, y en el medio en que se desenvuelven. Así, la globalización ha afectado tanto la cultura como la situación económica, no sólo de países sino de individuos. Los patrones de consumo, por ejemplo, están inmersos en procesos dinámicos de transición determinados por fuerzas de carácter transnacional que han arrojado una tendencia de preferencias cambiantes como respuesta a, o como resultado de la misma globalización. Tal dinámica ha sido en parte alimentada por cambios sociales sufridos por los consumidores finales –cambio en los ingresos, creciente urbanización, continua incorporación femenina al mercado de trabajo, etc.- así como por modificaciones en las formas de producción y distribución -publicidad, creación de distintas variedades y presentaciones, etc. Pero además el comercio internacional y la inversión extranjera directa (a través de transnacionales y supermercados globales como Wal-Mart) han sido vehículos fundamentales de implementación y cambio de patrones.

En México, por ejemplo, en las últimas décadas se ha dado una transición en la cual patrones alimentarios tradicionales han sido progresivamente reemplazados por una alimentación más “occidental”. Formas de compra similares a las existentes en Estados Unidos se adoptan crecientemente en nuestro país. Los estados del norte son ejemplo claro donde el consumo de alimentos procesados y/o preparados gana peso relativo. Se generaliza la implantación de una dieta caracterizada por su alto contenido de calorías, alimentos de origen animal, grasas y azúcares, con la hamburguesa, las papas fritas y la soda como menú “moderno” típico. Estas tendencias nos han llevado a la cabeza entre los países con mayores niveles de obesidad adulta e infantil. Se trata de un problema de salud pública que tiene además efectos económicos dada la disminución en la productividad de los trabajadores, el incremento en el ausentismo en el trabajo así como por el creciente gasto que implica a los sistemas de seguridad social atender problemas de salud relacionados con la obesidad.

Un tema relacionado, pero que en México ha tenido relativamente poco impacto, es el establecimiento de formas sustentables de producción y consumo. El sistema productivo se ve ante el problema de mejorar sus niveles de competitividad y mantener, al mismo tiempo, estándares sanitarios y de salud en sus productos y en formas de producción que sean ecológicamente deseables. Los consumidores por su parte, esencialmente aquellos con una mayor educación ecológica y nutricional, también se enfrentan al dilema de adquirir productos baratos o aquellos que, aunque un poco más caros, son producidos de forma sustentable y que además conservan características más deseables en términos sanitarios y nutricionales (productos orgánicos). Éste es un segmento poco explorado y potencialmente importante para los pequeños productores que enfrentan el poder de las grandes transnacionales así como una opción más para los consumidores informados.

Regeneración un medio necesario

Regeneración un medio necesario
Viernes, 01 Enero 2010 00:00
Regeneración un medio necesario

Este periódico nace como un homenaje a esos soñadores que lo dieron todo por la liberdad de México. Regeneración quiere ser una herramienta de lucha, un agitador de las ideas, organizador de ciudadanos y promotor de la revolución de las conciencias.




La mafia que mantiene secuestradas a las instituciones mexicanas cuenta con un blindaje policial y militar y uno propagandístico: ha puesto al servicio de sus intereses a las corporaciones de seguridad pública y a las Fuerzas Armadas, no para ganar la dudosa “guerra contra la delincuencia” sino para intimidar a la sociedad y a sus sectores más organizados y conscientes. La permanente exhibición de la violencia no sólo forma parte de una estrategia intimidatoria sino también de una política represiva. El otro pilar del régimen, es el uso faccioso de la televisión, la radio, los medios impresos y digitales, que están en manos, en su abrumadora mayoría, del grupo en el poder.

En tal circunstancia, los propietarios de los principales medios de comunicación han mantenido desde siempre una actitud hostil y calumniosa contra los movimientos populares de resistencia al neoliberalismo y de transformación del país. En el caso del Gobierno Legitimo de México y del Movimiento en Defensa de la Economía Popular, distorsionan los hechos, manipulan y sostienen un férreo bloqueo sobre los objetivos, propuestas y acciones de los ciudadanos organizados.
En este contexto, los movimientos y las diversas expresiones sociales y políticas contrarias al régimen, rompen el cerco informativo y contrarrestan la desinformación y manipulación, mediante un admirable trabajo de información, espontáneo en muchos casos, a través de un sinnúmero de medios y canales de comunicación: desde volantes y carteles hechos a mano, hasta páginas electrónicas y redes sociales en Internet, mensajes por celular y videos que pasan de mano en mano o son exhibidos en reuniones y asambleas ciudadanas.


Se ha hecho necesario, sin embargo, contar con un medio informativo que trascienda los ámbitos más lúcidos y conscientes de la población y llegue hasta los sectores que no están al tanto de nuestro movimiento, a los que a diario se conculca su derecho a la información. Se requiere de un instrumento informativo que llegue a donde no han podido los medios comprometidos con las causas justas ni los proyectos periodísticos profesionales y éticos que existen en el país.


Con este desafío en mente empieza a circular Regeneración, el periódico de las causas justas y del pueblo organizado. El nombre no es una extravagancia ni un afán de usurpar el cabezal de la publicación con la que, hace un siglo, Jesús, Ricardo y Enrique Flores Magón, Librado Rivera y Juan Sarabia, entre otros destacados escritores comprometidos con el pueblo, emprendieron una verdadera revolución de las conciencias y enunciaron buena parte de los contenidos sociales de la Revolución Mexicana. Por el contrario, se trata de un homenaje a aquellos periodistas y pensadores honestos, progresistas y patrióticos y a su periódico.


Es la adopción explícita de un compromiso de gran calado: contribuir, en el campo de la información y la comunicación, a construir un movimiento que no busca el poder por el poder sino la regeneración de un México arrasado, saqueado y corrompido por los gobernantes del ciclo neoliberal. Como los floresmagonistas de hace un siglo, nuestro movimiento tiene claro que la transformación del país y la consecución del bienestar, la solidaridad y la dignidad entre sus habitantes, deben construirse desde abajo, para hacer del poder público un servicio a los demás, un medio, nunca un fin, para cumplir con tales propósitos.


Las limitaciones materiales en este primer paso son un acicate para desarrollar la estructura que permita difundir la palabra del movimiento, romper el cerco informativo y articular los esfuerzos organizativos de los ciudadanos.


Se emprende esta nueva tarea con la certeza de que, más temprano que tarde (acaso en este emblemático 2010), la población mexicana cobrará conciencia de su poder, recuperará el protagonismo de su propia historia e iniciará la regeneración del país en todos sus ámbitos, quehaceres y regiones.

10 PUNTOS PARA TRANSFORMAR EL PAÍS

1. Rescatar al Estado y ponerlo al servicio del pueblo y de la nación.

El Estado se encuentra secuestrado por una minoría que es la causa principal del desastre nacional. En nuestro país existe una República aparente, simulada, falsa.

Hay poderes constitucionales pero, en los hechos, un grupo ha confiscado todos los poderes. Por eso, lo primero debe ser recuperar democráticamente al Estado y una vez logrado este propósito, reintegrar las riquezas y los bienes públicos que han sido entregados o concesionados ilegalmente, a través de reglamentos o leyes secundarias que en ningún caso pueden estar por encima del principio constitucional que señala el dominio directo de la nación sobre los recursos naturales del país.


Este procedimiento debe aplicarse fundamentalmente en los casos de la minería, la industria eléctrica y el petróleo.




2. Democratizar los medios masivos de comunicación.

Es inaceptable que un pequeño grupo posea el control de la televisión y de la radio, y administre la ignorancia en el país en función de sus intereses. Que quede claro: no hablamos de expropiación, sino de que el Estado cumpla el mandato constitucional de garantizar el derecho a la información.

Para ello no hace falta eliminar el régimen de concesiones, ni crear una excesiva reglamentación y muchos menos optar por la censura; lo más eficaz es lograr la democratización de los medios, evitando el monopolio y auspiciando la libre competencia. Para ser más claros: Que hayan todos los canales de televisión o estaciones de radio que sean técnicamente posibles, con absoluta libertad, sólo impidiendo que se concentren en unas cuantas manos, como sucede actualmente.



3. Crear una nueva economía.


Hay que cambiar la actual política económica que ni en términos cuantitativos ha dado resultados. México es uno de los países del mundo con menos crecimiento en los últimos años. La nueva política económica debe ser conducida por el Estado. Debe impedirse la injerencia de gobiernos extranjeros y de organismos financieros internacionales. El Estado debe recuperar su facultad para planear el desarrollo de acuerdo con el interés nacional. Hay que hacer a un lado la especulación financiera y enfocar todos nuestros esfuerzos a la economía real, a trabajar y producir los bienes que necesitamos. Sin producción no hay empleos, industrias, consumo, mercado, bienestar colectivo, ni economía poderosa, ni nación soberana.






4. Combatir las prácticas monopólicas.


El artículo 28 de la Constitución prohíbe los monopolios, pero en México hay grandes monopolios vinculados al poder que encarecen bienes y servicios, dañando la economía de sectores populares y de las clases medias, a pequeños y medianos productores, empresarios y comerciantes, que se ven obligados a comprar insumos a precios exagerados.


Es inaceptable, por ejemplo, que los mexicanos paguemos por el cemento gris 146 por ciento más que los estadunidenses; 17 por ciento más por teléfono de línea fija; 240 por ciento más por llamadas de larga distancia nacional; 256 por ciento más por electricidad residencial de alto consumo; 52 por ciento más por electricidad de alta tensión; 185 por ciento más por la tarjeta de crédito; 309 por ciento más por televisión por cable; 145 por ciento más por Internet de banda ancha; 176 por ciento más por crédito a la vivienda. Y todo ello, a pesar de que el salario mínimo en México es nueve veces menor que en Estados Unidos.


En este país pobre se paga más que en las naciones ricas y con peores condiciones de servicio. No podemos permitir que esto siga ocurriendo. En noviembre del año pasado propusimos al Senado la aprobación de una ley de precios competitivos con la cuál los consumidores lograrían ahorros entre el 10 y el 18 por ciento de sus ingresos. Sin embargo, este proyecto está detenido porque los legisladores del PRI y del PAN no son realmente representantes populares sino que están al servicio de los potentados.






5. Abolir los privilegios fiscales.


Recientemente se confirmó que desde la época de Luis Echeverría se celebró un pacto secreto entre el poder político y el poder económico que se ha ampliado y ratificado sexenio tras sexenio. El acuerdo consiste en conceder a los grandes empresarios y banqueros, el privilegio de no pagar o de devolverles los impuestos. Inclusive, Calderón lo reconoció y dijo que “las empresas que más ganan, rara vez, muy rara vez, pagan impuestos”.

Pero no basta con la denuncia. Es necesario aprobar una reforma fiscal progresiva. Es decir, que paguen más los que tienen más.


En México, a la inmensa desigualdad social y económica, tenemos que sumarle la injusticia fiscal, ya que la mayor parte de las contribuciones recaen en los trabajadores asalariados, los profesionistas, los pequeños y medianos empresarios y comerciantes.


Debe buscarse que, al menos, las grandes corporaciones que operan en México y los más ricos del país, paguen impuestos en la misma proporción que lo hacen sus similares en países desarrollados o de las llamadas economías emergentes.






6. Ejercer la política como imperativo ético y llevar a la práctica la austeridad republicana.


Es necesario cambiar la forma de hacer política. Este noble oficio se ha pervertido por completo. Hoy la política es sinónimo de engaño, arreglos cupulares y corrupción. Por eso es urgente darle un nuevo sentido al quehacer político, imprimiéndole convicciones y principios. Quienes se dediquen a esta actividad deben entender que el poder sólo tiene sentido y se convierte en virtud, cuando se pone al servicio de los demás.

También hay que hacer valer el principio de austeridad republicana; retomar el ejemplo de Juárez y los liberales: el apego al criterio de la justa medianía en que deben vivir los servidores públicos. Nada de sueldos onerosos y ofensivos, ni flotillas de aviones y helicópteros al servicio de la llamada clase gobernante. Debe revisarse todo el funcionamiento del gobierno para eliminar los gastos improductivos, el derroche y los privilegios. Actualmente, le cuesta mucho al pueblo mantener al gobierno.






7. Fortalecer al sector energético.


Es urgente detener la terrible crisis que se avecina por la caída en la producción petrolera y la salida de divisas para comprar gasolinas y otros derivados en el extranjero.


El manejo de Pemex, como hemos venido insistiendo, se ha caracterizado por el vandalismo y la irracionalidad. Hay que limpiar a Pemex de corrupción. No es posible que se sigan otorgando contratos millonarios sólo en beneficio de empresas extranjeras y de políticos corruptos. Tal es el caso de proyectos como los de la Cuenca de Burgos o de Chicontepec, donde no se ha logrado producir más gas ni más petróleo, pero sí se ha causado un gran daño al patrimonio nacional.


Por otro lado, se continúa con la sobreexplotación de los yacimientos para exportar petróleo crudo, sin reponer reservas.

Por esta causa, de 2004 a la fecha, se han dejado de producir 774 mil barriles diarios. Es decir, ahora producimos 2 millones 600 mil barriles al día y de seguir esta tendencia, en cuatro años sólo alcanzarían para cubrir la demanda interna; con el agravante de que por la falta de refinerías y por el abandono a las plantas petroquímicas, seguiríamos vendiendo crudo y dependiendo por completo de la importación de gasolinas y otros petrolíferos.


Por eso, debemos insistir en modificar radicalmente la actual política petrolera. Es urgente recuperar la administración de Pemex, invertir en exploración e iniciar de inmediato la construcción de tres grandes refinerías para dejar de importar el 40 por ciento de las gasolinas que consumimos. El objetivo debe ser industrializar la materia prima y ya no vender ni un solo barril de petróleo crudo al extranjero, para generar empleos y utilidades en beneficio de los mexicanos.






8. Alcanzar la soberanía alimentaria.


Desde 1983 se dejó sin apoyo al sector agropecuario y se optó absurdamente por comprar los alimentos que consumimos en el exterior. Ahora, en consecuencia, hay tierras ociosas, potreros abandonados, se ha despoblado el medio rural y millones de mexicanos han tenido que emigrar.


En 2009, para la compra de alimentos en el extranjero, se destinaron 16 mil millones de dólares. La mayor parte es maíz, frijol, arroz, leche, carne de res, de cerdo y desechos de pollo, que podríamos producir en el país.

Asimismo, debe fortalecerse la agricultura de autoconsumo de la que dependen millones de indígenas y campesinos pobres. Además, es donde se conservan semillas orgánicas y variedades de maíz que forman parte de la riqueza genética de México. No al maíz transgénico.






9. Establecer el Estado de bienestar.


Hay que proteger a los pobres, a los débiles y olvidados ante la desigualdad social, la incertidumbre económica y otras calamidades. Debe garantizarse el derecho a la educación, al trabajo, a la salud, a la alimentación y a la vivienda.


Es necesario seguir insistiendo hasta lograr la pensión universal para los adultos mayores del país; el otorgamiento de becas a todos los discapacitados pobres; y la atención médica y los medicamentos gratuitos para la mitad de los mexicanos que no cuentan con seguridad social.

La solidaridad con los desposeídos no sólo es un asunto de justicia, es la manera más eficaz, más humana y más barata para garantizar la tranquilidad y la seguridad pública. Por eso reiteramos que por el bien de todos, primero los pobres.

10. Promover una nueva corriente de pensamiento.


La transformación que necesita el país no sólo debe tener como propósito alcanzar el crecimiento económico, la democracia, el desarrollo y el bienestar. Implica también y sobre todo, cristalizar una nueva corriente de pensamiento sustentada en la cultura de nuestro pueblo, en su vocación de trabajo y en su inmensa bondad; añadiendo valores como el de la tolerancia, la solidaridad, el respeto a la diversidad y la protección del medio ambiente. Hay que alentar un pensamiento que ayude a impedir el predominio del dinero, del engaño, de la corrupción y del afán de lucro, sobre la dignidad, la verdad, la moral y el amor al prójimo.

Y tu... ¿sabes lo que comes?

Y tu... ¿sabes lo que comes?

Greenpeace presenta la Guía de transgénicos y consumo responsable



De una lista de 320 productos de consumo común entre los mexicanos, 186 (pertenecientes a marcas como Coca-cola, Pepsico, Bimbo y Nestlé, entre otras) no garantizan estar libres de transgénicos, dio a conocer Greenpeace México.

La chef Mónica Patiño participó en la presentación de la Guía de transgénicos y consumo responsable.

Ésta es parte de la información contenida en la Guía de transgénicos y consumo responsable, una herramienta para que la población sepa lo que está comiendo y cómo y dónde encontrar alimentos libres de transgénicos y provenientes de una agricultura ecológica.

Ante la falta de información por parte de la industria alimentaria sobre transgénicos en sus productos, Greenpeace México ofrece esta Guía a los consumidores, para que ejerzan su derecho a elegir, a proteger su salud y la de su familia, y a rechazar este tipo de organismos a través de la alimentación. Cabe señalar que la presentación de la Guía se da en el contexto de la aprobación de la primer siembra piloto, fase previa a la comercialización de maíz transgénico en México.

De las 320 marcas revisadas por la organización ambientalista, 186 están en la lista de productos transgénicos porque contienen o pueden contener al menos un ingrediente o aditivo producido a partir de cultivos transgénicos, no han respondido a Greenpeace o porque no brindan garantías de que sus productos no contengan ingredientes transgénicos o sus derivados.

Marcas como Pascual Boing, Ferrero, Pan Fiiller, Verde Valle, La Huerta, Coral Internacional, Cervecería Minerva y Santa Clara, entre otras, certificaron que 134 productos son libres de transgénicos y conforman la lista verde de la guía. La producción de alimentos provenientes de una agricultura ecológica campesina va en aumento y frente a la falta de canales de comercialización los productores han encontrado una alternativa para ofertar sus productos en espacios de distribución local y sin intermediaros, como en el mercado El 100.

La Guía cuenta con un directorio de 128 sitios donde se brindan productos libres de transgénicos, de producción local y ecológica; y en donde el consumidor tiene la posibilidad de optar por una alimentación basada en prácticas amigables con el medio ambiente y que además no afectan al campo mexicano ni su salud.

La actriz Gabriela de la Garza invitó a todos los asistentes a la presentación a utilizar y difundir la Guía de transgénicos y consumo responsable.

“Tienen en sus manos una guía que les da toda la información para elegir los mejores alimentos para ustedes y sus familias, ¡úsenla!, llévenla en la bolsa cuando hagan sus compras y consúltenla antes de decidirse por un producto u otro. Les propongo difundirla, compartirla y promover su uso. El consumo es una forma de votar, de actuar políticamente, de optar por un modelo de desarrollo más justo y sustentable. Vamos a comer más sano, consumir responsablemente y a exigir a través de la comida”, dijo la actriz y activista de Greenpeace Gabriela de la Garza.

“No hay nada como los alimentos que van directamente del campo a la mesa. Su sabor, su olor, su color, su calidad son muy superiores. Los invito a que compren alimentos frescos, conozcan al productor, se enteren de cómo regó sus cultivos, de dónde los trae, pues todos esos datos hacen la diferencia en la cocina y en la mesa”, expresó la chef Mónica Patiño.

Nadie garantiza que el consumo de alimentos transgénicos sea seguro a mediano y largo plazo para la salud de los consumidores. Por el contrario, diversos estudios de laboratorio muestran que el consumo de transgénicos presenta serios riesgos para la salud. Por ejemplo, la alteración o inestabilidad de los genes puede llevar a la producción de nuevas toxinas; la nueva proteína producida por el gen externo puede provocar alergias; y nuevos estudios sugieren que el consumo de transgénicos puede alterar la fertilidad de los consumidores.

“Hasta ahora los ciudadanos no podíamos saber qué es lo que estamos comiendo y decidir si queremos seguir haciéndolo o cambiar a un modelo de alimentación más saludable y sustentable. Ahora ya tenemos esa información y es nuestra decisión utilizarla o no a nuestro favor”, señaló Aleira Lara, coordinadora de la campaña de agricultura sustentable y transgénicos de Greenpeace.

“A través de los cultivos de maíz transgénico, que irresponsablemente promueven las autoridades, el gobierno mexicano se empeña en imponernos una política agroalimentaria cada vez más lejana de una producción ecológica de alimentos saludables, social y ambientalmente justa y sustentable. En vista de que el gobierno no quiere hacer su trabajo nos toca a los consumidores votar tres veces al día por alimentos sanos ejerciendo nuestro derecho a decidir”, abundó Lara.

Al optar por alimentos locales, frescos y naturales estamos apoyando también a nuestros productores.

“Yo soy productor de maíz criollo y miembro del grupo Vicente Guerrero, una organización que defiende los maíces nativos y quiero decirles que sí se puede tener alimentos orgánicos en nuestras mesas y dejar fuera a los transgénicos que representan una muy grave amenaza contra nosotros los productores” expresó Adrián Pérez Contreras productor del estado de Tlaxcala donde impulsó, junto con su grupo, la iniciativa hoy hecha Ley, para proteger los maíces nativos.

La guía es gratuita y está disponible para consultar y descarga en:

ytusabesloquecomes.org

http://www.greenpeace.org/raw/content/mexico/prensa/reports/copy-of-gu-a-roja-y-verde-de-a.pdf

http://www.greenpeace.org/mexico/es/Campanas/Agricultura--sustentable--y-transgenicos/Y-tu-sabes-lo-que-comes/descarga/

POBRES O IGUALES

Sergio Sarmiento Pobres o iguales
“El problema del capitalismo es la desigual distribución de la riqueza, mientras que la virtud del socialismo es la igual distribución de la miseria”. Winston Churchill


BUENOS AIRES, ARGENTINA. Mucha atención han prestado los medios y los políticos al hecho de que el mundo se está haciendo más desigual. Los ricos, nos dicen, concentran un porcentaje creciente del ingreso del mundo; los pobres, en cambio, reciben una proporción cada vez menor.

Es bastante inferior la atención que se presta a la información que señala que el número de personas en pobreza extrema está disminuyendo. Este pasado 15 de abril, sin embargo, un informe conjunto del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional revela que el número de personas en pobreza extrema en el mundo está cayendo con rapidez.

En 2005, según este documento, 1,400 millones de personas vivían en pobreza extrema, situación que se define como la que afecta a aquellas personas que tienen un ingreso inferior a 1.25 dólares al día. Esto era el 25.2 por ciento de la población mundial en ese año. Para el 2015, a pesar del incremento de la población, se espera que sólo 883 millones de personas vivan en pobreza extrema. Esto será el 14.4 por ciento de las personas que habiten en el mundo.

¿Cómo es posible que al mismo tiempo aumente la desigualdad y baje la pobreza? ¿Alguien está mintiendo? La verdad es que no. La supuesta contradicción surge de una confusión muy común entre pobreza y desigualdad. Pero una y otra son muy distintas.

La pobreza está cayendo con rapidez en Asia y, en particular, en China y la India. Estos dos países han hecho reformas estructurales productivas importantes que les han permitido tener tasas de crecimiento elevadas durante periodos prolongados. En contraste, los países de África y algunos otros en el mundo, como México, que no han hecho esas reformas de fondo, han sufrido un incremento en su pobreza extrema.

El aumento en la desigualdad es tan claro como la reducción en la pobreza. La desigualdad está aumentando en los países desarrollados, donde los empleados públicos y los trabajadores especializados tienen cada vez mejores remuneraciones, mientras que las labores que no requieren de preparación las realizan inmigrantes que trabajan por salarios muy bajos o se trasladan a otros países del mundo con ingresos aún menores.

El mayor aumento de la desigualdad, sin embargo, no está ocurriendo en los países desarrollados, sino en naciones como China y la India, que están disminuyendo de manera radical la pobreza extrema. Estos dos países, y otros de Asia, eran antes uniformemente pobres. Con la apertura de sus mercados han generado una mayor riqueza que, por una parte, ha rescatado a millones de la pobreza, pero que por la otra ha permitido la creación de una nueva clase de millonarios que antes no existía. China y la India son menos pobres y a un mismo tiempo más desiguales.

Los políticos mexicanos nos han hecho creer que la manera de reducir la pobreza es combatir la desigualdad. La experiencia, empero, nos dice que estos objetivos son contradictorios. Cuba es un país con una gran igualdad; fuera de la élite política, los cubanos viven en una situación de pobreza que afecta a toda la sociedad. China y la India, en cambio, han generado millonarios que con sus inversiones han rescatados a cientos de millones de la pobreza pero al mismo tiempo han elevado la desigualdad.

Mientras la clase política mexicana no entienda que pobreza y desigualdad son cosas distintas, y que el verdadero enemigo es la pobreza, no veremos un cambio en las políticas que han hundido al 20 por ciento de los mexicanos en la pobreza extrema.

POPULISTAS
Los votantes peruanos tendrán que escoger entre “el sobrino de Chávez y la hija de Fujimori”, dijo en Buenos Aires, en la reunión regional en Latinoamérica de la Mont Pelerin Society, Jorge Quiroga, el ex presidente de Bolivia. Sin embargo, apuntó, sólo el 10 por ciento de la población de Latinoamérica vive bajo regímenes populistas.