sábado, 1 de noviembre de 2014

CARTA DE UNA MADRE PARA SU HIJA:



CARTA DE UNA MADRE PARA SU HIJA:

Mi querida hija, el día que me veas vieja, te pido por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme. Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya me lo contaste” solamente escúchame por favor. Y recordar los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida. Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña. Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada. Recuerda mi querida, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida. El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme. Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante. Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches. Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos. Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida, que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré. Con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija. 



¡Vivo una mentira…pero soy feliz!

¡Vivo una mentira…pero soy feliz!
“Mentiras, tú me enamoraste a base de mentiras, tú me alimentaste siempre de mentiras… reza una canción que hiciera famosa Lupita D’Alessio, hace muy poquitos años, apenas en 1983. (Risas).

Las mentiras han sido y serán tema de hermosas melodías como:
 
- Green Day - One of My Lies
- Fleetwood Mac - Little Lies
- Red Hot Chili Peppers - I Could Have Lied
- Black Eyed Pies - Don’t lie
- Queen - Liar
- Tom Waits - Lie To Me
- Shakira - Hips Don’t Lie
- The Smiths - Miserable Lies
- 30 Seconds to Mars - Beautiful Lie
- Eminem and Rihanna - Love the Way You Lie
- The Fratellis - Tell Me a Lie
- The Beautiful South - Liar’s Bar
El caso es que: ¿Por qué mentimos? “Mentir es una actividad que ocurre en forma constante en nuestro contexto social.
La mentira está entre los cánones morales como un acto prohibido que, en algunos casos debe castigarse.
 
Sin embargo la mentira tiene un papel importante como modulador de interacciones sociales en la medida en que forma parte de la cotidianidad de comportarse para establecer y mantener relaciones sociales” (Estrada, 2004; Martínez, 2005). En palabras coloquiales: En algunos casos sí se castiga y en otros no, además todos y cada uno de los que conformamos la llamada “sociedad”, mentimos.
 
Según la Real Academia de la Lengua, mentir es la expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa.
Sus sinónimos: Engañar, falsificar, fingir, calumniar, inventar, enredar.
 
Según San Agustín, la mentira cuenta con dos elementos esenciales: La intención y la conciencia.
 
Una persona “tiene la intención”, porque busca ciertos resultados y “es consciente”, pues sabe que está realizando cierto acto. Sería la diferencia entre error y mentira.
 

El error NO lleva intención, la mentira SÍ.
 
Se me viene a la mente algo muy común que pasa en nuestra sociedad: La automentira, por ejemplo cuando una mujer es golpeada por su pareja “se miente a sí misma”, creyendo que lo hace porque la quiere y por eso acepta ese trato.
O las parejas que viven juntas “como matrimonio”, porque al divorciarse “no serían aceptados” en su círculo de amigos.
 
(Sin saber que, quizá, el 80% de las parejas con las que conviven se encuentran en la misma situación: Mienten para pertenecer).
 
En ocasiones, la mentira es mejor aceptada que la verdad.
 
Cuando nos dicen la verdad, nos enojamos, no hacemos caso, dejamos de hablarle a la persona, etcétera.
 
Lo típico, cuando candorosamente le dices a alguien: ¡Estás muy gorda! ¡Acabose  total! ¡Te sacará la vuelta la próxima vez que te vea!  Moraleja: Calladito (a) te ves más bonito (a).

¡Vive su propia mentira!
 
Pasan un comercial en televisión, anunciando un producto para adelgazar.

Sale una chica sentada con pancita y dice no estoy gorda, estoy mal sentada… otra que dice –no estoy gorda… estoy  ancha de cadera, etc.

(Risa) ¡Nos engañamos siempre!  Cuidado con las ilusiones, nos harán felices por poco tiempo, pues la verdad tarde o temprano saldrá a flote.

¡Te deseo lo mejor para hoy sábado, abrazote de oso!


¡Ya te cargó el payaso, diría mi abuelita!

¡Ya te cargó el payaso, diría mi abuelita!
Conforme transcurren los años, el destino se encarga de colocarte caminos o encrucijadas en los cuales, deberás escoger o tomar alguna decisión.
Son esas determinaciones que dejarán huella permanente en ese trayecto llamado vida.
Por ejemplo: Con quién casarte, qué estudiar, cambiarte de ciudad, etcétera.  Son temas que de no hacer una elección correcta, terminarás siendo el más desdichado, más pobre o frustrado de tu casa, colonia o del mundo.

¡Imagínate que por seguir a tus amigos, escojas estudiar algo que no te gusta! ¡O casarte con el hombre o mujer equivocado! ¡Vivir en una ciudad que no te agrada! ¡Ya te cargó el payaso, diría mi abuelita!
La toma de decisiones es el proceso mediante el cual se realiza una elección entre las opciones o formas para resolver diferentes situaciones de la vida en contextos tales como: Laboral, familiar, sentimental o empresarial.
Para tomar una decisión es necesario conocer, comprender y analizar un problema, para posteriormente darle solución. En algunos casos, por ser tan simple y cotidiano este proceso se realiza de forma casi imperceptible y se soluciona muy rápidamente.

En otras ocasiones las consecuencias de una mala o buena elección pueden tener repercusiones catastróficas y si es en un contexto laboral; en el éxito o fracaso de la organización.
Para evitar errores es necesario realizar un proceso estructurado que puede dar más seguridad e información para resolver el problema.
Todo está perfecto, sólo que en la vida real la cosa es diferente.
Ni tienes una metodología y por supuesto no haces caso de lo que te dicen sobre el tema.

Les comento a mis alumnos, que otra cosa sería si “alguien” me hubiera dado los pro y los contra de diferentes carreras, es decir que hubiese tenido la forma de conocer, comprender y analizar una gama de disciplinas por las cuales decidir. ¡Probablemente la historia seria otra!

Hay determinaciones cruciales que marcan toda una vida.

No desperdicies la oportunidad de analizar: Cuál sería la mejor opción.
Para que mañana no te digan: ¡Ya te cargó el payaso, como diría mi abuelita! ¡Abrazote de oso!


¡Quien juzga, será juzgado!

¡Quien juzga, será juzgado!
Mi abuelita decía: -No hagas daño a nadie, no maltrates a los animales, cuida tu cuerpo, haz el bien siempre, porque tarde o temprano todo se te regresará- ¡Qué gran verdad! Sin saberlo parafraseaba la “Ley del Karma”.
Este precepto establece que nuestras acciones tendrán por fuerza un efecto.
Si alimentas tu mente, cuerpo y alma de cosas negativas, el gran señor del tiempo lo cobrará muy caro.
En cambio, las acciones provechosas son las semillas de la felicidad futura.
Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la palabra “karma”, viene del sánscrito, hecho, acción y significa:
1.- En algunas religiones de la India, energía derivada de los actos que condiciona cada una de las sucesivas reencarnaciones, hasta que se alcanza la perfección.
2.- En otras creencias, fuerza espiritual.
Cada persona posee su propia fuerza espiritual y por lo tanto su propio “karma”.
Mientras que algunas personas gozan de excelente salud, otras sufren una gran variedad de enfermedades.
Existen individuos que suelen estar siempre de mal humor y nunca están satisfechos, otros son alegres y se conforman con poco. Según esta ley, dice que nuestra mente, se contamina con el paso del tiempo y con el veneno interno del aferramiento propio.
El sufrimiento que experimentamos es producto de nuestras propias acciones o “karma”, no es un castigo impuesto por nadie.
El odio, el apego, la ignorancia son parte de todas las acciones negativas que hemos cometido durante nuestra existencia.
La vida ofrece oportunidades de hacer cosas positivas o cosas negativas, escoger es parte del ser humano.
Algunas personas, en todo su derecho, dirán que el “karma” no existe, cada quien es libre de pensar lo que quiera.
Sólo para complementar, dejaré la frase más clara sobre el “karma”, ¿adivinen de quién es?: “EL QUE SIEMBRA, COSECHA”- El que ama es amado, el que ayuda es ayudado, el que critica es criticado y el que daña recibe lo que ha causado.

Nadie logra engañarse a sí mismo, todo vuelve multiplicado, lo positivo y lo negativo, es el mismo esfuerzo amar que odiar, cambia notablemente el resultado, el primero nos sana y eleva, el segundo nos anula y destruye.


¡Quien juzga, será juzgado!




¡Observa las señales!

¡Observa las señales!
¡Señales, señales y más señales! ¿Cuántas veces el ser supremo nos envía signos o pistas de que debemos cambiar de rumbo, forma de pensar o actuar?
¡Podría afirmar que diariamente! Dichas manifestaciones pueden ser tan claras y precisas que cualquiera podría visualizarlas, menos nosotros.
La verdad es que estamos tan acostumbrados a vivir dentro de nuestra zona de confort, que una modificación da pereza.
Nuestro cuerpo, por ejemplo, habla a través del dolor enviando síntomas inequívocos de que algo no está funcionando correctamente.
Dolor de cabeza, huesos, piel, garganta, mil y una enfermedades son el semáforo latente al cual debemos poner atención.
¡Peroooo, hacemos caso omiso, pues hacerle caso significa dejar de comer algo que nos encanta, dejar de fumar, hacer ejercicio, no desvelarnos… y nos resistimos a cambiar de hábitos…!
¡No quiero, no me gusta, me resisto… punto! ¡Mi zona de confort me atrapó! La zona de confort es el lugar mental en el que estamos a gusto con todo y no pensamos, queremos o deseamos cambiar… por nada del mundo.
No queremos salir, por la sencilla razón que son áreas perfectamente conocidas, que se dominan y que nos hacen sentir cómodos.

Los hábitos, rutinas, prácticas diarias son parte de la zona de confort. Por ejemplo: Que tu jefe o esposa te hable fuerte o te trate mal, es parte de la zona de confort, pues es lo que sucede todos los días.
Salario bajo, pero seguro, es parte de tu zona de confort. Las costumbres nos envuelven y atrapan en nuestra zona de confort.
Es importante saber que si bien no es posible liberarnos de ella, sí podemos hacerla crecer al máximo.
Para agrandarla es necesario realizar actividades diferentes que duelen, incomodan, fastidian o hasta irritan, pero que nos llevaran a ser mejores… nos guiaran al éxito.
Se trata de ampliar, agregar o añadir conocimientos, habilidades o experiencias. Ser mejor cada vez. Atreverte a realizar tu sueño. Todo es posible si te lo propones firmemente.
Para salir de esta área es necesario vencer miedos, por ejemplo al ridículo, al qué dirán, a la vergüenza a decir…
¡Qué oso, o sea nooo! Es posible que al tratar de salir, te sientas vulnerable o que te digan: ¿Y si no puedes? ¿Y si te sale mal? ¿Y si chocas? ¿Y si te reprueban? ¿Y si no puedes tú sola? ¡Y si… decenas de excusas!
Pensar que te estás arriesgando mucho es normal, es parte de ser humano, pero también significa que estás encaminándote hacia tu sueño.
No dejes que nada ni nadie oscurezca tu visión. ¡Eres grande, único e irrepetible! Sólo… ¡Observa las señales!
¡Doble abrazote de oso!


¡No hay crisis que aguante 16 horas de trabajo!

¡No hay crisis que aguante 16 horas de trabajo!
Hace unos días le pregunté a un amigo que cómo estaba, me respondió: “Con muchísima chamba”.

Conociendo su trayectoria, sé que no era una queja, por lo que le contesté: ¡Dichoso tú qué haces lo que te gusta y además te pagan!
 

Es una bendición y una gran fortuna hacer lo que te gusta en la vida.
 

¡Imagínate que pasen 5, 10 o 20 años en un lugar que no disfrutas, con personas que no te agradan o que no valoran tu trabajo! ¡Es desgastante, frustrante y caótico!
 

Claro, que no todo es color de rosa y que por alguna razón, fuera de tu alcance, tienes que realizar alguna tarea que no te gusta.
 

Pero, esporádicamente… ¡No siempre! Pasar años y años subyugado a una compañía o empresa que no cumple con tus expectativas traerá consecuencias, problemas de salud o como digo yo: Problemas sicosexopasionales… o sea abarca muchas áreas.
 

Debemos luchar y poner de nuestra parte.

Existe un refrán que dice: ¡Ayúdate que yo te ayudaré! Si quieres una buena oportunidad, estudia, prepárate, busca las condiciones idóneas para mejorar.
 

¡No se vale esperar a que te caiga del cielo pensando: “Dios tiene un plan para mí”! ¡Eso es cierto y no lo dudo ni tantito! Pero hay que poner manos a la obra y trabajar, sólo así es posible alcanzar las metas trazadas.
 

Si quieres tener buena salud,  haz ejercicio, cambia hábitos, realiza cosas que te harán saludable. ¿Estás en crisis económica? Mi lema es: “No hay crisis que aguante 16 horas de trabajo”.
 

Si pides fervientemente tener una buena relación con tu pareja, jefe o vecino, empieza a buscar fallas en tu comunicación, pregúntate: ¿En qué estoy fallando y cómo puedo mejorar mis relaciones interpersonales?
 

Hace tiempo, escuché en un restaurante la plática de los comensales de la mesa contigua: Hablaban de enfermedades, dolores, punzadas, que si la espalda, el brazo, el estómago, uno era tan explícito en su conversación que hasta las ganas de comer se me quitaron. Volteé a verlos… 3 de ellos están muy gorditos, vi el platillo que iban a ingerir y pensé: ¡No, pues sí, creo que faltaron describir más enfermedades!
 

¿Cuántas personas conoces que se la pasan quejándose y quejándose de todo y de todos? ¿Tú eres de esas personas? ¿O eres de los afortunados que gracias al Ser Supremo tienes un trabajo que te agrada, una pareja que te ama y amas, salud y riqueza abundante?
 

Tu respuesta te dará la pauta para poner manos a la obra y tomar acción.
¡No hay crisis que aguante 16 horas de trabajo!


¡Mi vida en Facebook!

¡Mi vida en Facebook!
Conviviendo en el desayuno con amigos, surgió una pregunta que me llamó la atención: ¿Qué significa virtual? Según la Real Academia de la Lengua Española, RAE viene del latín virtus, fuerza, virtud y una de sus tres definiciones: “Que tiene existencia aparente y no real”.

Basado en este contexto surgió una breve pero sustanciosa plática sobre este tema tan de boga en nuestra sociedad, base para esta columna.
Los avances agigantados de la tecnología nos adentra en un mundo irreal llamado: Ciberespacio, las redes sociales se han vuelto parte integral de nuestra existencia, al grado que nos encontramos inmersos en una “cibervida”.

Conozco personas que no pueden salir de casa, sin poner antes su comentario matutino, para sus cientos de “fieles seguidores” o aquellos que ponen paso a paso lo que realizan durante el día: ¡Saliendo de casa! ¡En fiesta con los niños! ¡Ya me voy a bañar porque se me hace tarde! ¡O aquel que quiere sacar provecho del restaurante diciendo que el servicio está lento, cuando el dueño le ofreció disculpas y postre gratis, por el inconveniente! Hasta notas suicidas o cosas feas y escabrosas de personas que jamás conoceremos.
Es normal ver a un grupo de personas, cada una con celular en mano, esperando un pequeño sonido para entrar en un estado de éxtasis virtual.
Facebook, en sus inicios, era un espacio donde las personas estaban en contacto con familiares y amigos que se encontraban en diferentes partes del mundo.
Posteriormente se convirtió en un sitio abierto donde podías expresar sentimientos, ideas o conceptos, donde cualquiera los podía leer.
Era una oportunidad para manifestar lo que de otra manera no se podía.

Luego los mensajes privados, el chat, los juegos como la granjita (cielos, esta última es tema para varias columnas), el horóscopo y un sinnúmero de enlaces que sirvieron para entretener, alegrar, distraer, aliviar o… ¿enajenar? la vida de los usuarios.

Pero: ¿Por quÉ la gente busca vivir una vida paralela o “cibervida”? Abraham Maslow en su pirámide de necesidades menciona que el ser humano por naturaleza siente la necesidad de relacionarse, ser parte de una comunidad de agruparse en familias, con amistades o en organizaciones sociales.

Las redes sociales satisfacen esa carencia de amor, compañerismo y amistad.
Es común esconder bajo el avatar (fotografía hermosa que ponemos en el perfil), tristeza, miedo o frustración.
Las posibilidades de esconder situaciones son infinitas: Personas neuróticas, acosadores, histéricos, tantas ideologías y tantas historias raras.
La vida es tan corta como para desperdiciarla en el ciberespacio, no estoy diciendo que te alejes completamente de las redes sociales o de que pongas en off tu computadora, iPad o celular.

Es importante darle sentido a lo que está frente a ti, disfrutar de la vida real, de tus hijos, compañeros, que voltees a tu alrededor y te des cuenta que eres valioso para muchas personas.

La fantasía que ofrece la comunidad virtual es muy cómoda, pero irreal.
¡No te confundas!
 ¡Abrazote de oso!