domingo, 24 de julio de 2011

La muerte de Villa

La muerte de Villa
Francisco Villa, después de haberse rendido al Gobierno, se había convertido en hombre de negocios, había cambiado el caballo por el automóvil que él mismo manejaba, hacía frecuentes viajes a la ciudad de Parral Chihuahua, hasta que fue asesinado la mañana del 20 de julio de 1923.

Tenía muchos enemigos; unos porque les había matado a sus familiares, otros por ideas políticas, etc., entre éstos se encontraban Melitón Lozoya, Jesús Salas Barraza, que fue diputado a la Legislatura de Durango; Juan López Sáenz Pardo, Librado Martínez, José y Román Guerra, Ruperto Vara, José Sánchez Pardo, José Barraza, y otros más, los que con toda premeditación formaron un complot para asesinar al Centauro del Norte, alquilando una casa en las calles de Guanajuato y Gabino Barreda, frente a la plaza Juárez de la ciudad de Parral.

Durante varios días estuvieron acechando a su víctima. El día 8 de julio se disponía el ex guerrillero a salir de Parral con rumbo a la hacienda de Canutillo, coincidiendo que en esos momentos los niños del Colegio Progreso salían de sus clases y por el temor de herir o matar a los escolares, falló ese intento para matarlo.

Pasaron los días, el General Villa volvió a Parral y al regresar otra vez a su hacienda de Canutillo, los complotistas esperaban la señal que les diera Juan López, quien sacando de su bolsillo un pañuelo rojo como limpiándose el sudor, fue el aviso para que en los momentos en que pasara el automóvil manejado por el propio Villa, quien llevaba a su derecha al coronel Miguel Trillo y en los asientos traseros a los coroneles Román Contreras y Medrano, “El Dorado” Claro Hurtado y el chofer, se escucharon más de 150 disparos, muriendo instantáneamente Francisco Villa, Trillo, Claro Hurtado y el chofer, resultando herido el coronel Contreras y Medrano, quien murió en el hospital ocho días después.

El destacamento federal se encontraba tomando instrucción militar en un lugar llamado “La Maturana”, acontecimiento que favoreció a los complotistas.

Jesús Salas Barraza fue aprehendido en Nuevo Laredo por el General Paulino Navarro y conducido a la capital de la República, echándose a cuestas toda la responsabilidad sin mencionar al resto de sus compañeros, internado en la penitenciaría del estado.

Al estallar la revolución delahuertista, la Legislatura de Chihuahua decretó su absoluta libertad y se incorporó al Ejército con el grado de coronel posteriormente fue diputado al Congreso de la Unión.
¿Ordenó matar el gobierno a Francisco Villa?, ¿por qué fue liberado y premiado su asesino?
Las mujeres de Villa
Francisco Villa decía que tenía tres grandes vicios: Los buenos caballos, los gallos valientes y las mujeres bonitas. Su nieta Rosa Helia Villa, hija de Octavio, en su novela “Itinerario de una pasión. Los amores de mi General Villa”, reconoce que su abuelo tuvo 18 esposas, pero Martín Moreno en “Arrebatos Carnales” afirma que tuvo 29 mujeres y 25 hijos.

Se asegura que su primer amor fue Guadalupe Peral, pero el que se considera el amor de su vida fue Luz Corral, a quien le apodaba “La Güera”, con quien se casó en 1911 y con ella tuvo una hija, se hizo cargo de tres hijos de Villa cuando Venustiano Carranza lo declaró fuera de la ley, a quienes protegió llevándolos primero a La Habana, Cuba, donde estuvo dos años, luego tres en San Antonio, Texas, Villa le ordenó regresar cuando llegó a la hacienda de Canutillo, pero de ahí se fue muy molesta a vivir a Chihuahua cuando se dio cuenta que también tenía en la hacienda a Austreberta Rentería.

Luz Corral fue la heredera universal de Villa y una de las mujeres que más influencia tuvo sobre él; con Austreberta Rentería tuvo dos hijos: Francisco e Hipólito; de Soledad Seañez Holguín, reconocida por el Congreso como su única viuda, a quien le otorgaron una pensión de 20 pesos diarios, que procreó un hijo: Antonio; Manuela Casas Morales que tenía 15 años a la muerte de Villa, que procreó a Trinidad.

Otras de las mujeres de Villa fueron: María Leocadia; Ma. Isabel Campa, con quien tuvo una hija: Reynalda; Petra Espinoza que procreó a Micaela; Esther Cardona Canales, que tuvo cuates: Esther y Francisco; Asunción Villaescusa que tuvo un hijo: Agustín; Piedad Navárez, que procreó a Agudeo; Guadalupe Coss Domínguez, que tuvo un hijo: Octavio; Macedonia Ramírez que procreó a Ernesto; Juana Torres Benítez tuvo una hija: Juana María; Librada Peña procreó a Celia; María Dominga Barraza tuvo un hijo: Miguel; Francisca Carrillo tuvo como hijo a Francisco; María Hernández tuvo un hijo; María Isaac Reyes procreó a Samuel; Paula Alamillo tuvo una hija: Evangelina; Cristina Vázquez y Dolores Galván tuvieron un hijo cada una; Aurelia Ceferina y Gabriela Villezcas procrearon una hija cada una; Otilia Meraz, María Amalia Baca; Pilar Escalona; María Anaya, entre otras.

En el sepelio de Villa estuvieron presentes Luz Corral que vivía en Chihuahua, Manuela Casas que vivía en Parral y Austreberta Rentería que residía en la hacienda de Canutillo. Si bien a Francisco Villa no se le consideraba guapo, era de complexión fuerte, robusta, con piel “rojiza”, de frente ancha con ligeras entradas y ojos claros con tonos verdes, pero su gran problema era que no sabía cómo librarse de tantas mujeres que querían ser parte de su historia.

Villa decía: “No hagan nunca violencia a las mujeres, llévenlas a todas al altar, que al fin y al cabo, por la iglesia no obligan a nadie y por ese modo no se priven ustedes de su gusto ni las desgracien a ellas.

Ya me ven a mí, tengo una legítima esposa, pero tengo otras legítimas ante Dios, ninguna tiene de qué esconderse ni de qué avergonzarse porque la falta o pecado, si las hay, son míos.

Los reparos y obstáculos de los curas que no los desazonen, que amenazándolos con echar bala, todo se arregla”.

Resumido de suplemento periodístico “Siete Leguas” de Margarita Caballero Rodríguez. Cuarta edición. Parral, Chihuahua.

Los tlaxcaltecas de Saltillo

El capitán don Francisco de Urdiñola dio posesión el 13 de septiembre de 1591, a los tlaxcaltecas que se decían nietos y descendientes de Xicoténcatl “el viejo”, de los terrenos que los españoles habían cedido para ellos y fundaran San Esteban de la Nueva Tlaxcala, a un costado de la villa de Santiago del Saltillo.

Fueron testigos de elegir el sitio más adecuado para edificar la nueva población: El jefe tlaxcalteca don Buenaventura de Paz, el gobernador de los colonos tlaxcaltecas don Joaquín de Velasco, el instructor religioso fray Juan Terrones y su compañero fray Cristóbal de Espinoza, jefes de los colonos tlaxcaltecas y las autoridades de la villa del Saltillo. Acordaron que la fundación se hiciese al poniente de esta última villa, calle de por medio, señalando lugar para plaza, casas reales, iglesia, convento, huertas y anexos en el terreno comprendido entre las calles de Victoria al sur, Manuel Pérez Treviño al norte, Allende al oriente y Manuel Acuña al poniente.

En el acto de fundación se echaron al vuelo las campanas, único rastro que quedaba del destruido convento del padre Gavira y se plantó la cruz de la fundación del lugar, que después se conoció como laza de la cruz, que hoy ocupa un conocido Banco.

El día 17, Urdiñola dio posesión a los religiosos del terreno de la fundación y a 71 indios casados y 16 solteros, de terrenos para casa y huertas; tres leguas de tierra con sus aguas y 20 caballerías, de tierra de labor. Sus nuevas autoridades fueron nombradas, recayendo los nombramientos en don Buenaventura de la Paz como jefe principal; don Joaquín de Velasco como gobernador; don Antonio de Naveda como alcalde; regidor, Gaspar Cleofas; alguacil mayor, Lorenzo de Aquino; y como fiscal de la iglesia y regimiento, Tomás de Aquino.

La llegada de los tlaxcaltecas, expertos agricultores y hábiles artesanos, tuvo una gran influencia en la villa del Saltillo; los montes y pastizales se convirtieron en laboríos y huertas, apaciguando a los grupos chichimecas de la región que se dedicaban a la guerra y el pillaje.

Los colonos tlaxcaltecas fueron muy bien recibidos por los españoles de Saltillo, quienes habían cedido espontáneamente sus mejores tierras y suficientes aguas, convirtiéndolas en un emporio de producción.
Fray Agustín de Morfi, en su obra Crónica de Nuevo México y Viaje de Indios, dice que al llegar a Saltillo se dio cuenta de que “gracias a la actividad de los tlaxcaltecas, no existía un palmo de tierra improductiva sin cultivo.

La cultura tlaxcalteca
La religión de los tlaxcaltecas era muy semejante a la de los aztecas. Tenían un dios principal: Camaxti, equivalente a Huitzilopochtli y era el Dios de la guerra y la caza. Su culto no era tan cruel como el de los aztecas, ya que los sacrificios se realizaban en voluntarios o con prisioneros de guerra y con mucha frecuencia los inmolados eran animales. Su idioma era el náhuatl, que hablaban con más corrección que ningún otro grupo nahaloide.

La familia se formaba por el padre, la madre y la prole. Normalmente el individuo era monógamo y sólo los señores podían tener una esposa y varias concubinas, aunque a los hijos de todas se les consideraba legales. Las reglas morales eran muy estrictas, el hombre debía casarse antes de los 22 años o era rapado y expuesto al escarnio público. El robo, el adulterio y la mentira, al igual que la embriaguez y las faltas a la moral, eran castigados severamente.

Los hijos a partir de los 5 y 6 años eran educados en el hogar con estricto apego a la moral. Una vez pasada la infancia eran enviados a colegios para ser educados por asesores y sacerdotes en distintas disciplinas. A los hijos de los nobles se les enviaba al Calmecac y a los plebeyos al Tepochcalli.

Había colegios para mujeres en donde se les enseñaba la educación moral, las artes, la cocina, el tejido, etc., tratando siempre que fueran agradables y útiles a sus esposos. La base de su alimentación era el maíz, complementada con el frijol, el chile, la calabaza, algunas legumbres, tubérculos, flores, frutos y semillas.

El maguey le proporcionaba el aguamiel y el pulque. Sus pencas cocidas en barbacoa le proporcionaba el mezcale, que al fermentarse producía el mezcal.

La tuna del nopal se comía seca y cruda durante la temporada, la baya del mezquite les servía para fabricar el mexquitamal o panes de gran poder nutricional. Consumían carne producto de la cacería y de animales domésticos como el pavo o perrillos que eran criados para servir de alimento, engordados y sacrificados para las grandes ocasiones.

La cocina típica del noreste conserva en sus principales platillos la herencia tlaxcalteca: Las tortillas, las chalupas y las gorditas pellizcadas nos recuerdan la palabra tlaxcalteca, significa comedor de maíz o de pan de maíz.

Los chicales, el atole de masa, los tamales tienen el mismo origen; el mole, el pipián, el pan de pulque, el esquite, la calabaza con elote y el pulque, no pueden negar que son herencia de la colonización tlaxcalteca.

Saltillo; su fundación

Desde el reino de la Nueva Vizcaya llegó un grupo de españoles encabezados por el joven capitán Alberto del Canto. Según un informe que hizo el cosmógrafo real a Felipe II, aparece el nombre de Saltillo al final de una lista de poblaciones fundadas antes de 1574.

Por otra parte muchos aceptan el año de 1577, como el de la fundación de la Villa de Santiago del Saltillo del Ojo de Agua, por ser el año en que llegó Alberto del Canto y como el 25 de julio, es el día de Santiago Apóstol, el santo más venerado en España, donde se asegura que en el momento de la fundación don Francisco de Urdiñola mandó plantar una cruz en el sitio que juzgó idóneo para crear la villa, una costumbre que tenían los españoles al establecer un poblado. No se especifica el día ni el mes en que llegó Alberto del Canto a la villa de Santiago, sólo que fue en 1577.

Lo que sÍ se sabe es que el grupo estaba constituido por 16 familias, que llegaron con sus hijos, sus sirvientes y sus esclavos, aunque algunos estiman que eran un centenar de personas.

En 1951, el historiador W. Jiménez Moreno halló en el archivo del Parral, Chihuahua, que fue también capital de la Nueva Vizcaya, el expediente relativo a un pleito sobre límites entre aquella provincia y el Nuevo Reino de León, promovido en 1643. En este litigio, conocido como “documento del Parral”, se dice que el capitán Alberto del Canto, comisionado por el gobernador Martín López de Ibarra fundó, en 1577, la villa de Santiago del Saltillo.
Se expresa también que el mismo Capitán avanzó hacia el noreste descubriendo el Valle de la Extremadura, donde hoy está Monterrey y que estableció, en el mismo año, un lugar que llamó Santa Lucía. Como de este suceso existe sólo la referencia habría que considerar esa fundación sólo como un asentamiento.

En 1976, el gobernador Oscar Flores Tapia pidió a un grupo de historiadores estudiar el documento de Parral, quienes establecieron que los datos eran fidedignos, entonces se determina como oficial el 25 de julio de 1577, como el de la fundación de Saltillo. Los primeros pobladores de Saltillo se dedicaban a la agricultura y a la ganadería menor.

Durante varias décadas Saltillo se constituyó como la puerta del avance español al noreste. Sin embargo, los nuevos pobladores fueron atacados por los indios que habitaban en los alrededores y la villa estuvo a punto de desaparecer; en 1581 varias familias se refugiaron en Mazapil y en Durango.

Saltillo; los tlaxcaltecas (II)
Debido al lento avance de la villa y al temor de que los indios comenzaran a causar molestias a los pobladores españoles, se decidió traer a la comunidad un grupo de tlaxcaltecas para que cultivaran las tierras del valle y sirvieran de ejemplo a los nómadas de la región.

El 2 de septiembre de 1591 llegaron a la villa de Santiago de Saltillo, 245 personas que formaban 71 familias procedentes de Tlaxcala, entre ellas 102 hombres y 85 mujeres, 38 niños y 20 niñas. Fueron asentados en un área separada de los españoles, para lo cual se fundó el pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala.

Recibieron tierra, ganado e instrumentos de labranza y permiso de portar armas. Sembraron trigo y maíz, huertos de manzanos, duraznos, membrillo y nogales. Introdujeron la cría de borregos y con su lana fabricaron frazadas y nacieron los famosos sarapes.

En 1592 edificaron la iglesia más antigua que existe en la ciudad, la de San Esteban. La villa de Santiago del Saltillo y el pueblo de San Esteban estaban separados por una acequia que corría por donde ahora existe la calle de Allende y eran independientes en sus autoridades civiles y en las religiosas, aunque estaban unidas en la defensa contra los nómadas, la comercialización de sus productos y las fiestas importantes.

El crecimiento fue acelerado y hubo frecuentes conflictos por las tierras y agostaderos entre los españoles y los tlaxcaltecas.

Muchos de ellos, tlaxcaltecas y españoles, salieron de Saltillo para fundar y consolidar otras poblaciones como Parras, Viesca, Monclova, Nava, Nadadores y Candela en Coahuila; Monterrey, Guadalupe, Bustamante y Villa Aldama en Nuevo León e incluso San Antonio en Texas. La riqueza de la región propició la feria del Saltillo, una de las más famosas de la Nueva España durante la época colonial que se celebraba en octubre de cada año.

En el último cuarto del siglo XVIII se construyó la actual Catedral y la capilla del Santo Cristo con piedra sedimentaria y cantera blanca. Este monumento integra corrientes del barroco, el salomónico, el estípite y el anástilo y fue concluida en 1800. Su torre, de estilo neoclásico, fue terminada en 1897.

A finales del siglo XVIII, casi simultáneamente a la catedral, se edificaron los templos San Francisco, una capilla anterior a la actual San Juan y una ermita donde ahora se ubica el Santuario de Guadalupe; además de la Capilla de Landín y el templo El Calvario. Otto Schober

Felicidades, Saltillo

Raúl Cárdenas Silva

En aquellos tiempos era usual designar al santo patrono de acuerdo al día de fundación de la propia localidad, por ello el 25 de julio es unánimemente aceptado por los historiadores como fundación de nuestra ciudad capital; no sucede igual con el año, algunos lo ubican en 1555 cuando el capitán Francisco de Urdiñola estableció el Presidio de Santiago del Ojo de Agua del Saltillo y otros lo consideran en 1577, cuando el portugués Alberto del Canto fundó Saltillo. Surge la duda en virtud del incendio ocurrido el 3 de mayo de 1559 que acabó con la Casa del Cabildo, donde estaban depositados los archivos.

El 2 de febrero de 1559 don Francisco de Ibarra elevó el presidio a la categoría de villa con el nombre de Santiago del Saltillo, el primer ayuntamiento lo encabezó el alférez Alberto del Canto como teniente de alcalde mayor; Cristóbal Pérez y Juan Navarro, alcaldes de primero y segundo voto, Diego Rodríguez y Miguel Núñez fueron regidores, el alguacil agraciado con “vara de justicia” resultó Jinez Hernández.

Hacia 1608, Santos Rojo, exitoso comerciante español, trajo de Jalapa, Veracruz, un hermoso Cristo que fue colocado en el altar de la parroquia al que conocemos como el Santo Cristo de la Capilla. El primer cura de almas fue el padre Baldo Cortez, quien erigió la parroquia citada que dio servicio hasta 1745, año en el que siendo cura propio don Felipe Juárez se inició la construcción de la Catedral en honor del Santo Patrono Santiago Apóstol al lado sur de la parroquia, por cierto, años más tarde, por iniciativa del presbítero José Sánchez de Luque, fue reedificada asignándole la denominación de Capilla del Santo Cristo. El primer templo se construyó en la actual colonia Landín al sur de la ciudad, su fachada fue reproducida en 1977 por el entonces cronista de Saltillo Sergio Recio Flores en una residencia de la calle Nicolás Bravo.

A fin de pacificar a cuachichiles, borrados y rayados, por instancias del virrey Luis de Velazco ante el rey de España Felipe II, se expidió la Real Cédula de 22 de junio de 1591, por la que se autorizó el traslado de 80 familias tlaxcaltecas que fueron asentadas en el pueblo San Esteban de la Nueva Tlaxcala, que fue ubicado hacia el poniente de la Villa del Saltillo, tomando posesión física del terreno el 30 de octubre de 1591. En este hecho se fundamenta el origen del símbolo de la ciudad: el sarape de Saltillo.

El Congreso del Estado decretó el cambio de nombre de la villa el 15 de noviembre de 1827 por el de Leona Vicario, elevándola a la categoría de ciudad, en abril de 1831 retomó su denominación actual; a su vez, el pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala también cambió de nombre al de Villalongín, posteriormente, el 4 de marzo de 1834, el Congreso Estatal decidió la unión de ambos integrando así la ciudad saltillense. En mayo de 1835, el gobierno central terminó con las pugnas de ésta con la Nueva Almadén –Monclova– designándola capital del estado de Coahuila; el estado de Texas, que había sido jurisdicción coahuilense, estaba en proceso de lograr su independencia.

En 1833 se inició el servicio ferroviario a la capital del país; en 1867 empezó los cursos el glorioso Ateneo Fuente y al año siguiente se instaló la comunicación telegráfica entre Saltillo y Monterrey; en 1878 se fundó el colegio jesuita de San Juan Nepomuceno; en julio de 1891 se creó la Diócesis de Saltillo, siendo don Santiago de la Garza Zambrano el primer obispo; hacia 1894 la Benemérita Escuela Normal para Profesores iniciaba su noble misión; el Casino de Saltillo fue construido en 1898 y en 1928 fue reedificado al ser consumido por un incendio; el 4 de marzo de 1923 se fundó la Escuela Regional de Agricultura, hoy Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro; en 1944 la Escuela Normal Superior fue una realidad; el Instituto Tecnológico de Saltillo inauguró cursos el 3 de enero de 1951; en 1957 se creó la Universidad de Coahuila siendo su primer rector Salvador González Lobo. Por esta valiosa promoción educativa a nuestra urbe se le conoció como la Atenas del Norte de México.

La situación estratégica de la capital coahuilense le permite una excelente comunicación, en los 70 se construyó una de las primeras autopistas del país: Saltillo-Monterrey. El clima benigno, con promedio anual entre 14 y 18° c, le hicieron ganar con justicia el título de “Ciudad del aire acondicionado”; su ambiente moral y cultural, aunado a sus características geográficas que la exime de calamidades como temblores, ciclones o tolvaneras, la hacen ideal para la formación familiar; por su desarrollo industrial, sobre todo en la rama automotriz, hay quienes la han denominado: la Detroit del Norte de México.

He aquí una muestra de algunos de sus preclaros hijos que le han dado prestigio: historiadores como Carlos Pereyra Gómez, Pablo Cuéllar Valdez y Vito Alessio Robles, escritores como Julio Torri Maynes, Artemio de Valle Arizpe y Armando Fuentes Aguirre, el insigne poeta Manuel Acuña Narro, el jurista Juan Antonio de la Fuente Cárdenas, el presidente de México en 1915, Roque González Garza, el político e industrial don Nazario S. Ortiz Garza; el destacado empresario, don Isidro López Zertuche; el filántropo don Antonio Narro Rodríguez; el inspirado compositor Felipe Valdez Leal; el prestigiado concertista Salvador Neira Zugasti; los cineastas Andrés y Fernando Díaz Pavia –Soler, apellido artístico–, el eximio matador Fermín Espinoza Saucedo “Armillita”, la afamada alpinista Carla Wheelock Aguayo, el añorado director musical Lorenzo Hernández Flores, etcétera.

Sirvan estas líneas como un modesto homenaje a la tierra que nos vio nacer, a los hombres e instituciones que la han engrandecido, en estas fechas en que rememoramos el nacimiento de nuestra pujante ciudad capital de Coahuila.

martes, 7 de junio de 2011

¡Indignémonos!

Raymundo Riva Palacio
El próximo 10 de junio llegará a Ciudad Juárez, el emblema de sangre en la guerra contra el narcotráfico una nueva marcha encabezada por el poeta Javier Sicilia. Auto erigido como líder de la protesta contra la inseguridad pública tras el asesinato de su propio hijo, Sicilia ha carecido de la fuerza para construir un movimiento que se armó en torno a él, para llegar a buen puerto. Paradójicamente, fue la autoridad la que le ha dado respiración artificial, primero el presidente Felipe Calderón al aceptar dialogar con el movimiento en público -en privado han conversado al menos tres veces-, y luego los gobernadores del país, que lo invitaron a hablar con ellos en junio, en contrasentido de lo que debería de ser una iniciativa ciudadana.

Los operadores intelectuales que dieron cuerpo a la primera marcha de Cuernavaca al Zócalo de la ciudad de México, Emilio Álvarez Icaza, ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, y Rogelio Gómez Hermosillo, presidente de Alianza Cívica, no tienen el carisma del poeta para remplazarlo, pero tampoco, como dijo el primero días después, el movimiento ya rebasó a la persona. El movimiento sigue siendo Sicilia, y rápido se tiene que actuar para evitar que todo un envión detonado por la indignación de la violencia en carne propia, se vuelva nuevamente un problema de los otros y no de todos nosotros.

Rumbo y objetivo político tienen que ser inyectados al movimiento para evitar lo que está sucediendo con el Movimiento 15 de Mayo en España, donde miles de jóvenes que se levantaron en 100 ciudades españolas para protestar contra los partidos políticos y su funcionamiento no saben como trasladar su inconformidad a un programa que ahora sacuda a los partidos. Indignarse, como propuso Stéphene Hessel en un inspirador ensayo contra la apatía, traducido únicamente a lanzarse a las calles en una rebelión pacífica y gritos contra los poderes establecidos, no pasa de ser una catarsis efímera sin futuro.

El “¡Indignaos!” español es el “¡Estamos hasta la madre!”, que gritó Sicilia y se volvió en gemido con frustración, angustia e impotencia. El movimiento que generó inopinadamente Sicilia no es análogo al español salvo en el fastidio y la necesidad existencial de que se tiene que hacer algo. No es menor lo que pasa en México: 40 mil muertos acreditados a una guerra contra el narcotráfico, donde criminales se matan entre sí, se matan con las fuerzas de seguridad, y criminales y fuerzas de seguridad abaten a personas que sólo estuvieron en el lugar y el momento menos oportuno de su vida.

Indignarse es un gran comienzo, pero no basta. El momento que se creó en torno y detrás de Sicilia lanzó un manifiesto que es tan ambicioso y general, como también rebasa las responsabilidades del gobierno federal, al cual va dirigido. Lo políticamente correcto atrae aplausos del coro, pero no siempre es lo políticamente inteligente. No hay nada mejor que lanzar una miscelánea de buenas intenciones, que obligan a muchos actores a responder y comprometerse, para que no avance nada.

Sicilia y las inteligencias detrás del poeta tienen que replantear lo que desean, focalizar sus propuestas y renacer el 10 de junio. Se ha perdido en la retórica, alienado posibles aliados y, sobretodo, perdido la brújula política. Todo se puede, pero no todo al mismo tiempo. Los españoles, para seguir con el caso ibérico, pudieron llegar al Pacto de la Moncloa después de que todos los actores acordaron un Pacto contra el Terrorismo.

El Pacto por un México con justicia, paz y seguridad, propuesto por el movimiento de Sicilia, tendría que ser el punto de arranque que permita, con la creación de relaciones de confianza mutua, compromisos y cumplimientos, avanzar hacia otros temas. La búsqueda de lo ideal siempre se da a partir de ir acercando lo real. Bajo esa premisa sí se puede plantear la proposición de cómo se puede dar seguridad, paz y justicia. Nadie tiene la fórmula para llegar a ello, pero es lo que hay que buscar. Algunos botones de muestra:

1.- Sobre la estrategia del Gobierno contra los narcotraficantes. El vocero presidencial para esos temas, Alejandro Poiré, asegura que es falso que la única estrategia del gobierno sea la de la fuerza. Teóricamente tiene razón, pero desde marzo de 2007 existe una estrategia integral, que en la práctica ha sido deficiente. Por dar un ejemplo que se menciona en el manifiesto de Sicilia, las acciones reales contra el lavado de dinero apenas se comenzaron a dar este año, y un buen punto para discutir la estrategia sería con los resultados hasta ahora en materia de recuperación de espacios (Desarrollo Social), y los esfuerzos contra narcomenudeo en las escuelas (Educación), que se plantearon en la estrategia integral.

2.- Sobre el papel de la Secretaría de Seguridad Pública Federal. ¿Se puede argumentar que se ha creado un Ministerio del Interior de facto? La manera como absorbió los presupuestos en materia de seguridad, derrotó a la PGR y al CISEN en plataformas tecnológicas y superó a la Defensa en adquisición de equipo, permiten hacer un alegato en ese sentido. Al no existir el diseño institucional para ello, ese Ministerio del Interior de facto ha minado, también se puede discutir, las funciones para la seguridad nacional del Estado mexicano.

3.- Sobre los derechos humanos. Contra lo que casi tres de cada 10 mexicanos piensan, y el oportunismo del Partido Verde, los derechos humanos deben ser respetados aún en el caso de que estos sean de los criminales. Un Estado que tolera la violación de los derechos humanos -en cualquier caso-, es un Estado que se devora a sí mismo y rompe el tejido social. Un Estado al que se le permite la violación de las garantías, es un Estado al que cada uno le da el mandato para reprimirnos, en el momento que lo desee, bajo cualquier pretexto. Un Estado no puede combatir éticamente a los criminales, con las herramientas de los criminales.

La discusión de estos temas desdoblan en políticas públicas y exigencias para los tres poderes. Hay elementos que le tocan indiscutiblemente al gobierno, pero hay otros que son de la competencia del Poder Judicial y otros más del Legislativo. La segunda discusión es lo que nos toca a nosotros, como sociedad. Ese es otro déficit del manifiesto de Sicilia que también tendría que incorporar el 10 de junio. No es tarde para nada, salvo para no hacer nada.

Calderón contra el mundo

Raymundo Riva Palacio
Mientras FCH refirma guerra contra el narco, líderes en el mundo refrendan que lucha contra las drogas está mal

El presidente Felipe Calderón regresó al Centro de Mando de la Policía Federal en Iztapalapa para instaurar oficialmente el 2 de junio como el Día del Policía. Merecido el reconocimiento, aunque el contexto general en el cual se decreta la celebración anual tiene que ver con otro tipo de consentimiento, que es para con el secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, arquitecto de la estrategia contra los cárteles de la droga. Pero fue un día de claroscuros. Diecinueve líderes políticos y financieros en el mundo difundieron un reporte donde que su guerra contra los cárteles de la droga está mal, es un error, y crea una carrera armamentista y muerte.

El presidente Calderón y su Gobierno están en las antípodas de donde camina el mundo. Su gran amigo, el presidente colombiano Juan Manuel Santos, inició en Europa una negociación secreta con las FARC para lograr la paz en su país tras más de medio siglo de violencia, donde las consideraciones éticas de negociar con una narcoguerrilla definida como “terrorista” son puestas de lado. Igualmente, el presidente Barack Obama modificó la doctrina del presidente Richard Nixon de combatir criminalmente al narcotráfico por un enfoque de salud y prevención.

El miércoles, una Comisión de Líderes del Mundo urgió el fin de la fallida guerra contra las drogas y reformas al régimen de prohibición al uso de drogas. La Comisión tiene un peso específico, al figurar el primer ministro de Grecia, los expresidentes de Brasil, Colombia, México, Suiza, el secretario general de la ONU, exministros europeos, funcionarios de la Unión Europea y un expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, bajo la presidencia honoraria de George Shultz, el canciller de Ronald Reagan.

Su reporte argumenta que los grandes gastos en medidas de represivas y de criminalización dirigidas contra productores, traficantes y consumidores, han fracasado en la reducción del suministro y el consumo (Estados Unidos, Colombia y México mismo, serían estudios de caso), y que las victorias aparentes al eliminar una fuente de abastecimiento o a una organización de narcotraficantes, son neutralizadas ante la emergencia de otras fuentes y cárteles (que es la lógica de realineamiento, cada vez con más violencia, de las bandas criminales en México desde 2007).

En el caso específico de México, los líderes afirman: “Prácticas policiales mal diseñadas contra las drogas, pueden incrementar el nivel de violencia, la intimidación y la corrupción asociada con los mercados de la droga. Las fuerzas de seguridad y las organizaciones de narcotraficantes se han visto involucradas en una especie de carrera armamentista en la cual los mayores esfuerzos policiales tienden a un incremento similar de los traficantes en la fuerza y la violencia. De esta forma, se crean las condiciones para una mayor brutalidad y violencia de las organizaciones de narcotráfico”.

La descripción del grupo de líderes responde indirectamente a la racional de la estrategia, planteada por el Presidente y el gabinete de seguridad de combatir a todos los grupos para desmantelar los cárteles, provocar una diáspora y forzar el achicamiento de las nuevas organizaciones, para que sean más fáciles de controlar. Esa estrategia sí rompió cárteles y en algunos casos su casi desaparición, como La Familia Michoacana, que se encuentra descabezada y desdoblándose en pequeñas bandas criminales, Tijuana que se tuvo que reinventar en una nueva organización con base en San Diego, o Los Zetas, que para sobrevivir tuvieron que expandirse a Centroamérica.

El argumento central del reporte es que ante el fracaso del enfoque policial en la guerra contra las drogas, debe modificarse por uno que aborde el tema de salud, con modelos de regulación de las drogas, especialmente la mariguana, que mine el poder del crimen organizado y salvaguarde la salud e integridad de los ciudadanos. En México, como referencia, la exportación de mariguana a Estados Unidos es lo que sostiene la operación diaria de los cárteles de la droga, no la cocaína, de donde salen las grandes utilidades.

Esta regulación modificaría la criminalización de, por ejemplo, los campesinos que producen drogas porque no tienen cultivos alternos para subsistir, los consumidores, e inclusive narcomenudistas, cuya lucha por territorios generan violencia en México, que perderían los incentivos de ganancia ante un mercado regulado.

Las reformas que plantea el reporte afectaría también la asignación de presupuestos, reorientando el énfasis de la seguridad a políticas públicas que ataquen, en el análisis de los expertos, los factores que contribuyen al desarrollo de la problemática y patrones de dependencia, como traumas y negligencias durante la niñez, las difíciles condiciones de vida de sus entornos, la marginación social y los problemas emocionales (en el núcleo familiar).

Todas estas propuestas chocan con la estrategia del gobierno mexicano contra los cárteles de la droga, que consta de cinco componentes: 1) Operativos conjuntos en apoyo a las autoridades locales y a los ciudadanos y que tiene el propósito de debilitar y contener a las organizaciones criminales; 2) Escalar las capacidades operativas y tecnológicas de las Fuerzas del Estado; 3) Reforma al marco legal e institucional; 4) Política activa de prevención del delito; y 5) Fortalecer la cooperación internacional.

Es cierto, como se afirma en el reporte, que la política policial es parte de la solución, pero no es la solución ni la forma como debe enfocarse el fenómeno. “No podemos ignorar más que la extensión de la violencia relacionado con el narcotráfico, el crimen y la corrupción, son resultado del fracaso de las políticas de la guerra contra las drogas”, dijo uno de los líderes miembros, César Gaviria, que como presidente de Colombia naufragó en sus guerra contra narco. “Es tiempo de romper el tabú sobre la discusión de todas las opciones de políticas contra las drogas, incluidas las alternativas a la prohibición de drogas”.

Este es un gran documento para, como ha propuesto el presidente Calderón, discutir opciones estratégicas al combate contra las drogas. Pero hay que hacerlo, a partir de estudios, evidencias y planteamientos, no cimentadas en actos de fe ni en descalificaciones a priori, o ante la cerrazón de los interlocutores.

Las (viejas) culpas del PRI

Raymundo Riva Palacio
El PRI cayó en la trampa del presidente Felipe Calderón. Durante meses él y su Gobierno mantienen la línea discursiva de que un regreso al PRI es un retroceso para la nación. En el pasado, dice, no se combatía al narcotráfico, sino se toleraba; se negociaba, sugiere, no se le enfrentaba. Si quieren eso, sostiene, votar por el PRI en la próxima elección presidencial es el camino más corto a la regresión. Calderón ha logrado llevar al PRI a su terreno, al imponer sus términos, cuando menos hasta ahora, para 2012: la elección será un plebiscito, pero no sobre el Gobierno en turno —como suele ser—, sino sobre los pasados gobiernos del PRI.

Calderón y su Gobierno hicieron rounds de sombra, pero casi han noqueado al PRI. Para poder integrar el Comité Ejecutivo Nacional priísta, sus líderes hicieron una consulta informal a la PGR sobre si tenían expedientes sobre delincuencia organizada de dos ex gobernadores que quería nombrar el dirigente Humberto Moreira, y cuando les respondieron que por un asunto de fama pública —nunca les dijeron si había o no investigaciones en curso— no era una buena idea, congelaron los nombramientos. Desde el propio PRI empezaron las declaraciones que el Gobierno quería vincularlos con el narcotráfico, con lo cual fortalecieron el discurso presidencial y entraron a su juego.

La detención del político y empresario Jorge Hank Rhon en Tijuana, es otra muestra de lo nerviosos que se encuentran en el PRI. A Hank Rhon lo detuvieron junto con 10 personas porque en su casa encontraron un arsenal que incluía 88 armas —unas 25 de ellas prohibidas por la ley y de uso reglamentario del Ejército—, más de 9 mil cartuchos, 70 cargadores y una granada de gas tóxico. Moreira declaró a bote pronto que era una “cacería de brujas”, y políticos que trabajan para el gobernador Enrique Peña Nieto alimentaron el imaginario colectivo al vincular el arresto con el narcotráfico y defender el arsenal con un propósito de “autodefensa”.

La detención de Hank Rhon golpeó al PRI por debajo de la línea de flotación. Es hijo del profesor Carlos Hank González, uno de los hombres más poderosos que haya producido el Grupo Atlacomulco, al cual también pertenece el puntero en las elecciones presidenciales, Peña Nieto. También es muy cercano al ex gobernador Arturo Montiel, quien perdió la candidatura presidencial hace seis años por presunto enriquecimiento inexplicable; y su familia está emparentada con el dueño de Banorte, Roberto González Barrera, el banquero más cercano al PRI.

Es decir, la detención de Hank Rhon fue enlazada directamente con el Estado de México y contextualizada en las elecciones presidenciales. En varias tribunas se habló de la profecía autorrealizable —tanto hablaban que habría un golpe contra un priísta relacionado al narcotráfico, que se cumplió—, o que fue un arresto muy conveniente, en términos electorales. Desde el sábado se llegó a decir que fue una trampa, y el propio Moreira sugirió que le habían “plantado” las armas.

Pero el operativo que llevó a la detención no parece ser un ejercicio de ciencia espacial. Tres de sus empleados portaban sus armas en lugares públicos y alguien —la denuncia ciudadana no es inusual en Tijuana— lo reportó al Ejército. Los detenidos dieron la dirección donde habían sacado las armas, que resultó la casa de Hank Rhon. Su vocero, Francisco Ramírez, dijo que todas las armas estaban registradas —ni él, ni la esposa del político-empresario negaron que fueran suyas—, aunque nadie explica el porqué de las armas prohibidas.

La Sedena informó a la prensa sobre el tipo de armas que había encontrado, incluidas las de alto poder y de uso reglamentario del Ejército. La ley es precisa. El artículo 9 de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos establece que se pueden tener pistolas de funcionamiento automático de calibre no superior a los .380 mm, con excepción de pistolas .38 súper y .38 comando. Asimismo se permiten revólveres en calibres no superiores al .38 especial, con la excepción del calibre .357, que corresponde a la mortífera Magnum.

En la casa de Hank Rhon se halló, sin embargo, otro tipo de armas. Había un número indeterminado de AK-47, los famosos “cuernos de chivo” que se compran relativamente fácil en EU; y R-15, un arma reglamentaria del Ejército, que no se puede comprar en Estados Unidos —las Fuerzas Armadas de ese país no lo utilizan—, y que normalmente es comprada en el mercado negro mexicano.

Si se elimina el ruido y se ven los hechos, el arresto de Hank Rhon y otras 10 personas tiene sustento legal. Si se encuentra al priísta presunto responsable, entrará el proceso en otro nivel de litigio. Moreira, después de su declaración intempestiva, dijo que esperarían a tener más información. Pero fue demasiado tarde para la histeria en el PRI.

Plantear que el arresto de Hank Rhon busca alterar el desarrollo de las elecciones presidenciales, es desconocer por completo cómo funciona la opinión pública y el electorado, que olvida pronto cuando los hechos son aislados. De igual manera, si no produce el caso evidencias sólidas de corrupción e ilegalidad con el Estado de México, no afectará salvo quizás marginalmente, el comportamiento del electorado.

Quien estableció inmediatamente la conexión entre el PRI mexiquense y la delincuencia organizada no fue el Gobierno, sino el PRI. Nadie más. Desde el sábado dijeron que con esto comenzaba la “guerra sucia”. El caso de Hank Rhon no tiene esquinas oscuras. Es por posesión de armas ilegales y la tenencia de un mayor número de las armas permitidas por persona. Al PRI se le asoman tanto las culpas, que hasta parece sospechoso.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx