sábado, 5 de octubre de 2013

Cosas Gratis y Gratificantes que se pueden hacer en la vida



ESTAR CON LOS AMIGOS

Quedar con ellos para salir juntos y charlar, o hacer actividades en común. Si quieres organizar una comida o una cena en casa, que cada uno aporte algo y os saldrá barato. Cuídalos
VER EL AMANECER O EL OCASO

Aunque todos los días suceden, no les prestamos atención. Los próximos, procura que sean especiales.
CUIDAR

Hay mucha gente a tu alrededor, incluidos tú y tus seres queridos, y muchos que aún no conoces, que necesitan cuidados. A veces, una llamada telefónica, un mensaje al móvil, una visita o unas palabras, son suficientes para que los demás se sientan cuidados. En muchas Residencias hay ancianos que no tienen familia, que están solos, y agradecen mucho la compañía… ¿qué tal dedicarles un día a la semana durante un par de horas?
DAR SORPRESAS

Son gratis y siempre son agradecidas.
DECIDIR

Todos tenemos asuntos sobre los que debemos tomar decisiones. Lo que decidas ahora no sólo te permitirá hacer con tu vida lo que realmente quieras hacer con ella, sino que influirá, sin duda, en tu futuro. Y tú eres responsable de tu futuro.
DORMIR
Pero con moderación, porque a la vida se viene a vivir.

REVISAR LA ESCALA DE VALORES
Es bueno revisar a menudo tu escala de valores, pero sé honesto. Aquí no vale copiar la de otros. Lo que sea más importante para ti es lo más importante para ti. Revísala. Actualízala. Descarta lo inútil, lo que te ata y lo que te amarga.

ESCRIBIR
Saca tu sensibilidad poética, relata las fantasías de tu Niño Libre, escribe tus sueños, redacta tu autobiografía.

Y si deseas verlo publicado, nos lo puedes enviar.
FILOSOFÍAS PROPIAS

Revisa y enriquece tus filosofías. Todas. Las religiosas y las de la vida cotidiana. Vive de acuerdo con tus principios reales.
HABLAR CON LOS SERES QUERIDOS

Supongo que tendrás tarifa plana en el teléfono, así que aprovéchala y llama a menudo a tus seres queridos. Si los tienes cerca, invítales, sal con ellos a pasear, o vete a su casa a verlos.

LEER
Puedes pedir libros prestados a los amigos, o cogerlos en la Biblioteca Municipal, o puedes leer en internet.

MEDITAR, ZEN, RELAJACIÓN

Son regalos muy beneficiosos que te puedes hacer.
MÚSICA
Puedes escuchar la música que tienes o pedirla prestada a los amigos; en la mayoría de las Bibliotecas Municipales hay música que puedes pedir para escuchar, y en la radio, y en la televisión, y en internet (en youtube o en páginas específicas que hay para ello). Desde algunas webs se puede descargar gratis y legalmente.

OBSERVAR
Las cosas, la vida, y a ti mismo.

PASEAR
Hay mil sitios con encanto por donde se puede pasear. Es un ejercicio saludable para el cuerpo, y una oportunidad para quedar con alguien y salir a andar.

PENSAR
Siempre hay asuntos pendientes de resolver, que además pueden afectar a tu vida, y aplazas la toma de decisión, ¿y si te pones a pensar en ellos?

 ¿QUÉ QUIERO?

Hazte a menudo la pregunta: Y yo, realmente, ¿qué quiero? Y espera sin prisa la llegada de las respuestas. Y luego, si puedes, que deberías poder, convierte en realidad eso que quieres.
SENSIBILIDAD
Cultiva la sensibilidad y te estarás haciendo un gran favor. Lee poesía, escucha música sentimental, piensa en eso que tú sabes… Si todo ello te provoca unas lagrimitas sanas, emotivas, tiernas, dulces… estupendo. Si crees que te va a provocar un estado que te lleve a una depresión, quizás sea conveniente evitarlo… o resolverlo.

SEXO
Con cuidado. Toma precauciones. Procura no quitar o tomar prestada la pareja de otro ser humano si con ello haces daño. El sexo en solitario también está bien. Woody Allen decía: "Masturbarse es hacer el amor con la persona que más quieres" y "El sexo es como jugar al bridge: si no tienes un buen compañero, más vale que tengas una buena mano."

SOÑAR, FANTASEAR
Sueña con cosas imposibles, pero teniendo claro que son solamente una distracción para la mente. Que no te amarguen. Son sólo fantasías.

También sueña con cosas posibles, y hazlas realidad.
La capacidad de ensoñar te puede dar ideas que de otro modo no se te ocurrirían.

VER TELEVISIÓN
Pero sé muy selectivo, por favor, no despilfarres tu vida con esto.

¿TE SIENTES SATISFECHO CON TU VIDA?


Sería muy bonito, y muy interesante que, al llegar el momento de acostarse, uno hiciera un pequeño balance de lo que ha sido ese día, y sería satisfactorio que encontrara que ha aportado algo a los otros y se ha aportado algo a sí mismo, y que eso le hiciera sentir la satisfacción de que ha sido un día útil, enriquecedor, o provechoso, desde el punto de vista personal o espiritual.

Para ello se requiere, lógicamente, vivir ese día con un propósito en la mente y en la actitud: el de llenar de contenido satisfactorio algunos o muchos de los minutos, ya que todos es casi imposible.

La vida se compone de momentos especiales, de otros momentos en los que no pasa nada, de momentos irrepetibles, de rutinas y obligaciones, de satisfacciones que nos vienen de fuera, de dudas, de miedos, de silencios…

A día de hoy me sigue pareciendo imposible alcanzar un estado casi de beatitud en que uno sea capaz de apreciar cada respiración, o cada una de las miles de cosas que se ven, o cada detalle de esos que se presentan como imperceptibles: o sea, la atención y plenitud en cada instante.

Pero sé que, con atención y entrenamiento, se pueden apreciar cada vez más cantidad de detalles y valorar más los matices, y sé que es la suma de todos ellos lo que aporta la agradable sensación de completitud y de estar apaciblemente pletórico.

No todos los momentos pueden ser mágicos, pero sí podemos hacer que nos parezcan mágicos.

A fin de cuentas, somos nosotros los administradores de las calificaciones y de los adjetivos –y quienes los adjudicamos de un modo atinado o injusto-, y los que podemos conseguir que una cosa pequeña pase desapercibida o la convirtamos en magnífica.

La vida, vivida de un modo consciente, o sea, siendo uno consciente de sus circunstancias y sus limitaciones, y siendo conocedor de que la interpretación de bastantes de las cosas que suceden en su vida depende exclusivamente de sí mismo, y de que casi todas las cosas desagradables se pueden modificar si uno pone la voluntad suficiente, y de que la vida es una sucesión de experiencias aportando enseñanza en vez de ser una ristra de penalidades obra de un desconsiderado malintencionado, al ser uno sabedor de todo ello, puede reinterpretar su sensación, y puede escapar de su desilusión para construir una vida en la que los motivos de satisfacción sean más que las nubes negras.

Sería hermoso conseguir una vida agradable, o por lo menos comprendida, y llenarla de guirnaldas, de confeti, de música, y de buenas obras e intenciones, para que al final del día uno pueda hacer un resumen que sea positivo, y se duerma con el alma en paz y una sonrisa en la boca.

¿Me siento satisfecho con mi vida?

Mi apuesta es que el 99.99% va a decir que no. (Y si eres del 0.01% restante, ¡¡FELICIDADES!!)

Es una pregunta incómoda, porque la respuesta nos crea una sensación perturbadora.

La tendencia es que sea auto-justificativa-resignada –es lo que hay… en fin… más o menos…-; o comparativa y exculpatoria –nadie está satisfecho del todo…-; fatalista y obstinadamente pesimista –no estoy satisfecho de nada…-; conformista -solo a medias… en algunas cosas sí y en otras no…- o realista –estoy lo mejor que puedo dentro de mis posibilidades actuales-.

La respuesta sincera a esta pregunta es una buena toma de conciencia de la realidad actual.

La siguiente pregunta puede ser también incómoda:
¿Y qué estoy haciendo para sentirme más satisfecho?

Y las respuestas serán variopintas:

“No hago nada más, total… ¿para qué?”
Respuesta que lleva implícito un pesimismo y una rendición que son casi insalvables.

“Procuro ir mejorando poco a poco lo que puedo…”
Esta es más realista y esperanzadora, pero le falta energía y compromiso.

“A mi edad ya no puedo hacer otra cosa”
Error. Respuesta equivocada. Hasta el último día se pueden y se deben hacer cosas.

“Me conformo con ser como soy”
Ese conformismo mata cualquier posibilidad de mejorar.

“Estoy en el camino. Presto atención y me esfuerzo”
Esta es la más acertada. Contiene todos los elementos necesarios para poder llegar a un día en que se sienta plenamente satisfecho consigo mismo.


Es importante tener claro que posiblemente uno jamás llegue a sentirse plenamente satisfecho consigo. Porque siempre hay cosas en las que uno puede mejorar. Y porque la atención consciente a cómo es uno, le hace más autoexigente -afortunadamente- y le hace darse cuenta de cosas que a otros les pasan desapercibidas

Hay que asumir una cierta tolerancia a la frustración, admitir la imposibilidad de la perfección absoluta que llevaría a la satisfacción plena e incondicional, y tener cuidado con los objetivos personales que aportarían esa satisfacción: puede que no se alcance la satisfacción por lo conseguido económica o socialmente, pero sí por la persona que uno ha llegado a ser.

No hay que dejar que la pregunta quiera abarcar todos los ámbitos, sino los que uno se plantee como objetivo personal de su vida, ni que sea el ego quien pregunte -porque será difícil satisfacerle-, ni utilizar como vara de medir lo que la sociedad impone –ya que estaríamos tratando de satisfacer a los demás sin tenernos en cuenta a nosotros mismos-, ni pretender triunfar en todos los campos, ya que ese deseo puede frustrarnos y apagar el brillo de los méritos alcanzados en otros aspectos.

Es mejor no ser demasiado exigentes, porque nos lo estaremos poniendo muy difícil. Los objetivos a lograr en la vida han de ser, sobre todo, sinceros. Y personales. Repito: que el ego no se inmiscuya porque sus intereses no tienen siempre que ver con los nuestros.


Comprueba esto:

Si sientes paz cuando te miras en el espejo, y no te rehúyes…

Si pronuncias “yo” sentidamente y te quedas tranquilo…

Si eres capaz de sonreír cuando piensas en ti…

Si tienes la idea de que te gustas y te aprecias como eres…

O si tienes el concepto de ti de que eres una buena persona…

Estás muy cerca de sentirte del todo satisfecho con tu vida.



Te dejo con tus reflexiones.

jueves, 5 de septiembre de 2013

REFLEXIONES


Hoy es día de crisis existencialista, o lo que es igual de reflexión, así que: reflexionemos…..
Primero empezamos con texto de José Luis Borges: “Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino…..
Alguno(a)s recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, más otro(a)s apenas vemos entre un paso y otro…..
A todo(a)s lo(a)s llamamos amigos y hay muchas clases de ello(a)s…..
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza un(a) de nuestro(a)s amigo(a)s…..
Lo(a) primero(a) que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá, que nos muestra lo que es la vida…..
Después vienen lo(a)s amigo(a)s hermano(a)s, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros(a)s…..
Pasamos a conocer toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien…..
Mas el destino nos presenta a otro(a)s amigo(a) s, lo(a)s cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino…..
A mucho(a)s de ello(a)s lo(a)s denominamos amigo(a)s del alma, de corazón. son sincero(a)s, son verdadero(a)s…..
Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz….. y a veces uno(a) de eso(a)s amigo(a)s del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado(a) uno(a) amigo(a) enamorado(a)…..
Eso da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies…..
Mas también hay de aquello(a)s amigo(a)s por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas….  Ello(a)s acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca…..
Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigo(a)s distantes, aquello(a)s que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra…..
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones…..
Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría…..
Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino…..
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros(a)s…..
Habrán de lo(a)s que se llevaron mucho, pero no habrán de lo)a)s que no nos dejarán nada…..
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que sus almas no se encuentran por casualidad…..
Por otro lado: “nunca te justifiques a ti mismo con nadie, porque la persona que te quiere no lo necesita, y la persona que no te quiere no te creerá…..

No dejes que alguien se convierta en prioridad en tu vida, cuando tú solamente eres una opción en la suya…..
Recuerda, las relaciones son mejores cuando son balanceadas…..
Cuando despertamos en la mañana, tenemos dos simples alternativas. Volvernos a dormir y soñar, o nos despertamos y perseguimos esos sueños. La elección es tuya…..
Hacemos llorar a los que se preocupan por nosotros…..
Lloramos por aquellos que nunca se preocupan por nosotros…..
y nos preocupamos por aquellos que nunca llorarán por nosotros. Esta es la realidad de la vida; es extraño pero cierto…..
Una vez que te percates de ello, nunca será tarde para cambiar…..
No hagas promesas si estás contento…..
No respondas si estás triste…..
No tomes decisiones si estás enojado…..
Piénsalo dos veces, actúa sabiamente…..
Si vives diciendo lo ocupado que estás, entonces nunca serás libre…..
Si vives diciendo que no tienes tiempo, entonces tú nunca tendrás tiempo…..
Si vives diciendo que lo harás mañana, tu mañana nunca llegará…..
El tiempo es como un río, no puedes tocar la misma agua dos veces, porque el flujo que pasó nunca pasará otra vez. Disfruta cada momento de la vida…..


P.d. callar es de sabios, amar es de humanos, llorar es de valientes y perdonar es de humildes…..


La vida es un viaje en tren.


 
 La vida no es más que un viaje por tren: repleto de embarques y  desembarques, lleno de accidentes y sorpresas agradables en algunos  embarques y profundas tristezas en otros.

 Al nacer nos subimos al tren y nos encontramos con algunas personas las cuales creemos que siempre estarán con nosotros en este viaje: nuestros padres. Lamentablemente la verdad es otra, ellos se bajarán en alguna estación dejándonos huérfanos de su cariño, amistad y su compañía irreemplazable. No obstante, esto no impide a que se suban otras personas que nos serán muy especiales.

 Llegan nuestros hermanos, nuestros amigos y nuestros maravillosos amores.

 De las personas que toman este tren, habrá  los que lo hagan como un simple paseo, otros que encontrarán solamente tristeza en el viaje, y habrá otros que circulando por el tren, estarán siempre listos en ayudar a quien lo necesite.

 Muchos al bajar, dejan una añoranza  permanente; otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon el asiento.

 Es curioso constatar que algunos pasajeros quienes nos son tan queridos se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto, se nos obliga hacer el trayecto separados de ellos.

 Desde luego, no se nos impide que durante el viaje recorramos con dificultad nuestro vagón y lleguemos a ellos... pero lamentablemente ya no podremos sentarnos a su lado pues habrá otra persona ocupando el asiento.

 No importa – el viaje se hace de este modo; lleno de desafíos, sueños, fantasías, esperas y despedidas... pero jamás regresos.

 Entonces hagamos este viaje de la mejor manera posible.  Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno lo que tengan de mejor. Recordemos siempre que en algún momento del trayecto, ellos podrán  titubear y probablemente precisaremos entenderlos ya que nosotros también muchas veces titubearemos y habrá alguien que nos comprenda.

 El gran misterio, al fin, es que no sabremos jamás en qué estación bajaremos, mucho menos donde bajarán nuestros compañeros, ni siquiera el que está sentado en el asiento de al lado.

 Me quedo pensando si cuando baje del tren,  sentiré nostalgia… Creo que sí.

Separarme de algunos amigos de los que me hice en el viaje será dolorido, dejar a mi amor que tanto quiero y ver cómo nos aleja el trenecito.

 Dejar a que mis hijos sigan solitos, será muy triste. Pero me aferro a la esperanza de que en algún momento llegaré a la estación principal y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron.

 Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré con que el equipaje creciera y se hiciera cada día más valioso. Hagamos que nuestra estancia en este tren sea tranquila, que haya valido la pena.

 Hagamos tanto para que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío deje añoranza y lindos recuerdos a los que en el viaje permanezcan y así en cada parada de cada estación nuestro recuerdo siempre permanezca y perdure para siempre.

 

La Leyenda de Quetzalcoatl


 

Quetzalcóatl, es una de las principales deidades de las civilizaciones prehispánicas, presente en casi toda la Mesoamérica del siglo XV, que tiene desde su origen, un sin fin de misterios: considerado por diferentes historias como un hombre, un mito o una leyenda.

 El origen de su nombre parte del náhuatl y significa “Quetzal”, ave de hermoso plumaje y “Coatl” que quiere decir serpiente, derivando en lo que comúnmente se conoce como la “Serpiente Emplumada”. Esta deidad fue una de las más populares en la tradición prehispánica, hace referencia a la unión de las aguas pluviales y las terrestres, lo cual, entre los pueblos agrícolas, era indispensable para su sobrevivencia, por lo que marcaba el origen de la vida misma.

Cuenta la leyenda que cuando la creación del mundo había terminado, los dioses y humanos vivían en armonía, todos eran felices, a excepción del dios Quetzalcóatl que veía con enojo como los humanos eran subyugados por los demás dioses. Por lo que decidió adoptar la condición humana para compartirles el conocimiento y el arte que poseían las deidades.

Al llegar al mundo de los humanos vagó por muchas tierras hasta llegar a Tollan, lugar que se dice, actualmente está en México dentro del Estado de Hidalgo. A su arribo se estaba ofreciendo un sacrificio en honor de su hermano Tezcatlipoca, y enfurecido por esta barbaridad, detuvo la ejecución.  

El sacerdote que realizaba el sacrificio, gritó furioso, mientras el cielo se tornaba gris con nubes que anunciaban una gran tormenta, rayos y truenos. Quetzalcóalt los calmó y les dijo que mientras él estuviera en Tollan la ciudad florecería como ninguna.

 

Acto seguido alzó las manos al cielo y los vientos empezaron a soplar, despejando las nubes. Desde ese entonces, los hombres quisieron rendirle culto como a una deidad. Rechazó cualquier clase de lujo y los invitó a vivir con humildad y a aprender con la pureza del alma.

A partir de ese momento, Tollan  creció y prosperó. El dios en forma de humano les enseño a cultivar las semillas del maíz, a trabajar el jade, oro y la obsidiana, a teñir el algodón, el arte de la astronomía, enriqueció su escritura, fomentó el culto a los dioses y prohibió los sacrificios humanos, en lugar de eso les enseñó el autosacrificio punzándose con espinas de maguey. Creó una orden de doncellas que se dedicarían a la limpieza y mantenimiento de los templos, en fin, la ciudad se convirtió en una ciudad grande, bella y sagrada.

Pero el dios Tezcatlipoca, hermano de Quetazalcóatl, no estaba contento con el desempeño de su pariente, así que ideó un perverso plan para destruir su imagen. Cierto día, Tezcatlipoca se disfrazó de anciano y le llevó un regalo a Quetzalcóatl, éste lo recibió con gran gusto y humildad, al ver que se trataba de un maguey que emanaba un líquido exquisito. Sin embargo,  Quetzalcóatl no sabía que ese líquido tan delicioso era el “octli” o “pulque”, bebida embriagante que no había sido descubierta.  Quetzalcóatl la bebió con mucho agrado, bebió y cantó como nunca. Estaba tan extasiado que llenó de deseos carnales,

como mujer a Quetzalpetatl, una sacerdotisa de su culto, rompiendo su celibato. A la mañana siguiente se sintió inmundo y tomó la resolución más difícil de su vida, pues ya no era digno de dirigir Tollan.

Se dirigió hacia el mar, construyó una barca con serpientes y navegó con rumbo a donde se pone el sol, prometiéndoles a los toltecas que volvería en un año “Ce Ácatl” para regresar a Tollan a vengar por esa traición. Casualmente ese mismo año prehispánico correspondía al año 1519 de nuestra era, año que llegaron los primeros españoles por la misma costa por donde Quetzalcóatl desapareció.

Por otro lado y según algunos historiadores, las representaciones de  Quetzalcóatl lo muestra como un hombre blanco, alto y barbado. Por lo que se asegura que este personaje pudo haber sido real, tratándose de un vikingo que llegó a las costas del Golfo de México y que tiempo después los Toltecas convirtieran en su dios, por todos los conocimientos nuevos que les inculcó.

 

Lo más extraordinario de esta historia es que fueron precisamente estas características físicas y al resplandor áureo de las armaduras y vestimentas, por las que el conquistador español Hernán Cortés, fue confundido con este dios.

Las fechas coincidieron, así como los presagios augurados por los magos y sacerdotes aztecas, por lo que toda una civilización, creyente de estas profecías, pensó inmediatamente en el regreso de  Quetzalcóatl. 

Lamentablemente se dieron cuenta muy tarde de que ese dios, no era más que un hombre que venía en busca de oro y dispuesto a terminar enteramente con una gran civilización.

El gran Quetzalcóatl es recordado entonces como un gobernante y político ejemplar, héroe civilizador, inventor del calendario, descubridor del maíz, maestro agricultor, inventor del arte de fundir metales, tallista de piedras preciosas, juez y jurista y dios unificador del mundo. Su importancia hizo que las diferentes culturas prehispánicas le rindieran culto, ya fuere como  Quetzalcóatl o como Kukulkán.

Sus enseñanzas llegaron a diferentes civilizaciones, incluyendo a los olmecas,  mayas, mixtecas, toltecas, pero principalmente a los aztecas. Y todavía resulta más enigmático que todas las culturas le describen igual y tan sólo con pequeñas variaciones.

LA FILOSOFÍA


 

La filosofía es el modo de saber de contemplación reflexiva, en virtud de la cual la inteligencia humana se percata de formar parte de una totalidad que le exige la búsqueda de principios que la justifiquen, precisamente, como saber orientado hacia la fundamentación de cualquier otro tipo de saber.

 

 En efecto, cuando filosofamos nos damos cuenta de que somos parte de una totalidad a la que tratamos de explicar fundamentalmente. Nos implicamos nosotros mismos en aquello que tratamos de saber. Nos sentimos seres capaces de preguntarnos por el ser en general, esto es, seres dotados de razón que nos distingue de los demás seres. Entramos, por así decirlo, en tensión totalizante con el mundo, y de esta tensión brotan demasiadas preguntas: ¿En qué consiste el Ser? ¿Hasta qué punto, en tanto que sujetos, podemos saber y conocer? ¿Qué es el saber? ¿Qué es el conocer? ¿Qué es el hombre, esto es, qué es este sujeto que somos? ¿Qué relación hay en nuestra facultad de conocer y nuestras facultades de imaginar, de sentir y de querer? ¿Qué son los valores humanos como el de la justicia, la verdad, la bondad, la belleza? ¿Existe un Ser supremo que reúna en sí mismo estos valores? ¿Qué relación puede haber entre este Ser y el que somos? ¿Por qué somos y estamos en el mundo? ¿Qué sentido tiene la existencia? ¿Participa nuestro ser de algo intemporal y eterno o somos meramente seres temporales y finitos? ¿Qué es el tiempo? ¿Qué es la historia? ¿Qué es la cultura y cuál es el sentido de las formas culturales como la ciencia, los oficios, el arte, etc? ¿Qué limites hay, en fin, entre cultura y religión?

 

 En tanto que seres filosofantes, nos damos cuenta de que aún no sabemos a pesar de todo lo que ya sabemos.

8 grandes preguntas filosóficas que ¿nunca resolveremos?


8 grandes preguntas filosóficas que ¿nunca resolveremos?

Aunque instalados plenamente en el siglo XXI, nuestra mente colectiva arrastra preguntas que parecen no tener solución definitiva: ¿la realidad es real? ¿la libertad existe? ¿de verdad es posible percibir algo objetivamente?

La mente humana, imperfecta como es, ha sido capaz sin embargo de generar callejones sin salida del pensamiento, proposiciones de índole metafísica que parecen encontrarse en las fronteras de nuestras capacidades intelectuales (a pesar de que, paradójicamente, por estas mismas llegamos a ellas).

A continuación 8 de estos supuestos muros que, quizá, en el fondo no sean más que trampas de nuestra abstracción, de la forma en que histórica pero acaso inevitablemente construimos nuestras maneras de pensar.

1. ¿Por qué hay algo en vez de nada?

Parece justo que la existencia sea el primero de estos grandes enigmas. ¿Por qué algo existe cuando parece perfectamente posible que la nada fuera la norma? ¿Qué impulso secreto del universo físico fue el decisivo para que la nada se convirtiera en algo?

 

2. ¿Nuestro universo es real?

Una de las preguntas más recurrentes del pensamiento humano: la constante duda sobre la realidad de este mundo. De los textos sagrados del hinduismo a Jean Baudrillard, parece que no hay recurso mental que nos permita discernir la realidad real de nuestra realidad (así de redundante y tautológico puede ser nuestro pensamiento). Y aunque, en cierto moemento de su desarrollo intelectual, Wittgenstein aseguró que en el dolor podría encontrarse el fundamento de la realidad, la cuestión permanece abierta. Por más compleja que sea la noción de dolor, por más subjetiva y personalísima, ¿no podría una inteligencia superior que nos mantenga en este mundo simulado simular también, con todo detalle, esas sensaciones?

3. ¿Tenemos libre albedrío?

“L’homme est né libre, et partout il est dans les fers”, escribió famosamente Rousseau: “El hombre nace libre, pero encadenado por todos lados”. La paradoja de la libertad es que, aunque una condición supuestamente posible, se da en un contexto contingente en el que una multitud de factores la condicionan. A veces pensamos que cuando tomamos una decisión plenamente conscientes, considerando sus causas y sus consecuencias, los motivos por los cuales la tomamos, esa decisión es ya por eso una decisión libre. ¿Pero esto es cierto? ¿O solo es un autoengaño de quienes ansían desesperadamente creer en libertad? ¿Son los otros, los que piensan que la libertad es absolutamente imposible, quienes tienen la razón en este dilema?

4. ¿Dios existe?

Una entidad omnisciente y todopoderosa gobierna este mundo, desde su creación hasta su destrucción, compensando y retribuyendo, castigando, o manteniéndose al margen pero igualmente con un plan secreto que de cualquier forma terminará por cumplirse. Una entidad metahumana que da orden y sentido a lo que vemos y vivimos, a lo que existe, incluso cuando este orden toma la forma del caos y lo incomprensible. Una vez imaginado, ¿es posible demostrar su existencia o su inexistencia? Y una paradoja lógica para incrementar el impasse: ¿puede Dios crear una piedra tan pesada que ni siquiera él mismo pueda cargarla? Si no puede entonces no es omnipotente, pero si si puede entonces tampoco es omnipotente, porque no tiene la fuerza de cargarla. Esta reducción al absurdo nos muestra en todo caso que no es con el lenguaje humano o con la razón que se puede aprehender a Dios.

5. ¿Hay vida después de la muerte?

Es muy posible que el miedo a la muerte, o el hecho de que no entendamos su significado, haya dado origen a la creencia de que la vida no termina con esta. Quizá, en este caso, antes que responder si hay vida o no después de la muerte (una vida que, además, imaginamos esencialmente idéntica a la que ahora tenemos), tendríamos que responder en primer lugar por qué debemos morir.

La ciencia moderna considera  a la muerte como un agujero negro, un horizonte de sucesos del cual nada se puede decir, ninguna información extraer, ya que nadie ha regresado de este estado. El budismo tibetano por otra parte considera que todos hemos regersado de la muerte, en ese ciclo kármico de la existencia, e incluso ha diseñado un manual para escapar de la reencarnación.

6. ¿Hay algo que en realidad se pueda experimentar objetivamente?

La dualidad entre objeto y sujeto es uno de los pilares del pensamiento humano, al parecer heredado de las filosofías orientales a los primeros grandes pensadores de Occidente. En esencia se trata de un conflicto con nuestra percepción, de la que obtenemos una versión de la realidad que, al mismo tiempo, intuimos que no se corresponde exactamente con algo que podríamos llamar la realidad real, la realidad objetiva. Si tuviéramos la capacidad visual de los halcones o la olfativa de los perros, ¿cómo cambiaría la realidad que percibimos? O, sin incurrir en estas fantasías, pensemos cuán limitado es el mundo para alguien que nace ciego o sordo. Sabemos que existe una realidad absoluta más allá de nuestros sentidos, pero al mismo tiempo parece que estamos condenados a nunca ser capaces de aprehender esa realidad.

7. ¿Cuál es el mejor sistema moral?

La moralidad, esa serie de costumbres y normas que, de algún modo, nos han permitido sobrevivir colectivamente como especie, ha cambiado sustancialmente con el tiempo, si bien hay algunos elementos más o menos comunes a todas las culturas y épocas (por ejemplo, el incesto, ampliamente estudiado por el antropólogo Claude Lévi-Strauss). Sin embargo, también cabe la posibilidad de que la moralidad sea una pantalla que las narrativas históricas se han encargado de superponer a determinadas épocas, por comodidad discursiva, pero que esta no necesariamente haya sido la norma y, en la práctica, en la cotidianidad, el ser humano sea tan liberal o tan reprimido, tan relajado o tan estricto, lo mismo en la época victoriana que en el medioevo o la que ahora vivimos.

8. ¿Qué son los números?

Una de las invenciones más geniales de la mente humana, los números son sin embargo de una naturaleza en esencia incomprensible. Imprescindibles, de uso diario y, sin embargo, enigmáticos y casi inexplicables. ¿Qué es 2? ¿Qué es 5? De nuevo la tautología como único recurso. Parece que solo podemos decir que 2 es 2 y aceptar que estamos en un callejón sin salida (¿o es un asunto de semántica? ¿un problema nada más lingüístico?

No parece casual que Wittgenstein —siempre Wittgenstein— haya puesto a los números en el mismo nivel que los colores («¿Qué es, pues, algo rojo?», se preguntó alguna vez): «No creas que posees en ti el concepto de color porque miras un objeto coloreado —sea cual fuere la forma en que mires (Como tampoco posees el concepto de número negativo por el hecho de tener deudas.) Zettel, 332».