La creencia común es que la genética es información “muerta” que se transmite de generación en generación, sin mucho qué hacer por parte de padres o hijos. Sin embargo, hay estudios muy reveladores en la Universidad de McGill en Montreal.
Se está demostrando que los cambios que incorporamos a nuestro comportamiento a base de cultivar lo mejor de nosotros mismos se transmiten a las generaciones futuras igual que ocurre con el color de los ojos o de la piel. La ciencia lo ha constatado con animales de laboratorio, relata la investigadora Angela Boto.
Los trabajos de Michael Meaney de la McGill Universitiy en Montreal (Canadá) han demostrado que ciertas ratas nacidas de madres poco amorosas repetían el comportamiento de sus progenitoras con sus propias crías.
Sin embargo, cuando las hijas de las descuidadas madres eran criadas por otras cariñosas y solícitas dejaban de lado la genética y se volvían como sus progenitoras adoptivas, reporta Boto.
En la siguiente generación, aquellas que estaban abocadas por sus genes a no ocuparse de sus críos dieron un cambio radical, llevando a su descendencia por un camino muy distinto. Si algo así se puede lograr con sólo el instinto animal, imaginemos hasta dónde se puede llegar con la voluntad consciente.
Por otro lado, la investigadora relata que Jeffrey Schwartz, neuropsiquiatra de la Universidad de California en Los Ángeles, realizó un experimento con personas que padecían trastorno obsesivo-compulsivo, la patología de aquel personaje de Jack Nicholson en el que no dejaba de lavarse las manos y cada vez estrenaba una pastilla de jabón.
Schwartz, quiso comprobar el potencial terapéutico de la meditación consciente, observando lo que ocurre en el interior sin juzgar, enseñó a sus pacientes a separarse de su enfermedad; a observar los síntomas con la parte más lúcida de ellos mismos reconociendo que sólo eran manifestaciones de su trastorno, recuenta Boto.
Con sólo una semana de estos ejercicios los pacientes afirmaran que sentían que la enfermedad los soltaba. Pero lo más extraordinario y sorprendente para los científicos, dice Boto, fue que las pruebas de imagen cerebral demostraban que sus redes neuronales habían cambiado.
La simple “gimnasia” mental había reducido la actividad en los circuitos cerebrales que causan la enfermedad. Se han obtenido resultados similares en casos de depresión.
Lo importante, apunta la investigadora, es que hace falta sentirse mal para comenzar a entrenar la mente y modificar nuestras vivencias. Se parte de la premisa que al modificar el interior, el exterior cambia como consecuencia.
jueves, 11 de octubre de 2012
Para mantenerse profesionalmente inspirados
¿Cómo mantener la inspiración en el ámbito profesional? Darren Rowse, el emprendedor detrás de ProBlogger, comparte siete consejos para mantenerse inspirados en el ámbito de la escritura, que resultan ser válidos también para el ámbito profesional en general. Veamos:
1 Escribir para uno mismo. Una de las mayores lecciones a la que apunta Rowse es escribir sobre las cosas que te interesan e inspiran. Relata que ha iniciado múltiples blogs con la esperanza de lograr un gran número de lectores y recompensas económicas, pero sin un interés real en los temas. “Dichos blogs están muertos ahora”, confiesa Darren Rowse. Sin embargo, su blog principal, ProBlogger, sigue vivo porque es lo que el autor quería leer, pero que nadie estaba escribiendo. “Yo estaba escribiendo tanto para mí como cualquier otra persona por lo que incluso cuando nadie más lo estaba leyendo por lo menos yo estaba aprendiendo algo”. La lección aplica ampliamente al campo profesional: los mayores éxitos vienen al dedicarte a un campo profesional que de alguna forma te entusiasma. Cuando la motivación es sólo económica podemos hacer un buen trabajo, pero la permanencia y la entrega a un tema no necesariamente será la misma. La clave entonces es identificar qué te entusiasma y buscar un trabajo (o crearlo) en un área que genuinamente te interese. ¿Cuáles son tus intereses? ¿Qué productos o servicios te apasionan? ¿Qué le hace falta al mundo que a ti te encantaría suplir?
2 Celebra las victorias pequeñas. “A menudo como bloggers te distraes en las historias de grandes bloggers con grandes hazañas, lanzamientos masivos de productos, millones de lectores, un montón de comentarios, menciones en medios de comunicación, el reconocimiento y los premios.... Si bien es muy bueno que grandes blogs están logrando cosas tan grandes, a veces como un blogger más pequeños de su propia experiencia puede parecer muy pequeña en comparación. Las grandes ganancias de los blogs de otros pueden ser muy inspiradoras, pero también lo deben a sus propias pequeñas victorias. De hecho, las pequeñas victorias que tiene se pueden aprovechar para ayudarle a crear el impulso para hacer crecer su blog”. Este es un punto clave, porque en el camino al éxito, parece inevitable compararte con aquel compañero que ha logrado un éxito espectacular. Esto no puede sólo crear una frustración innecesaria, sino que te lleva a pensar que los logros de aquella persona son tan grandes que resultan inalcanzables. Te confesaré algo: tú hoy estás en un lugar que ciertas personas ya admiran... tú para ellos eres el “gigante”. Sigue trabajando con ahínco, pero celebra tus victorias, porque esto es el combustible motivacional que te anima a no darte por vencido.
3. Emociónate, sobre otra cosa. “¿Qué es lo que te anima e inspira fuera del mundo de los blogs?”, cuestiona Rowse. “Cuando miro a mi propio nivel de inspiración para los blogs, he notado que a menudo cuando me siento inspirado sobre algún otro aspecto de mi vida, mi energía para los blogs también puede aumentar. Para mí, esto a menudo sale de la lectura de un libro sobre algún tema no relacionado, o viendo una película o documental, o tener una gran conversación, o hacer algo con mi familia que me emociona. Todos se emocionan por cosas diferentes, pero consíguete algo, en otra área de tu vida, que te ponga en un marco positivo y que pueda impactar en tu escritura”.
No somos seres unidimensionales, por lo que es fundamental nutrirse de diversas áreas. Puede ser el deporte, la espiritualidad, las amistades, la familia, pasatiempos de cualquier índole, o aficiones al nivel amateur que te motiven a crecer y aprender. Lo importante es recordar que los distintos aspectos de la vida no son compartimentos sellados. Más bien son vasos comunicantes, por lo que el nivel de uno incide directamente en el resto. Al emocionarte en otra área de tu vida influyes positivamente en tu vida laboral.
4. Tómate un descanso. Cuenta Darren Rowse que les preguntó a sus seguidores en Twitter qué es lo que los inspira para sus blogs. La respuesta más común fue “tomar un descanso”. Incluso un breve descanso en la mitad del día puede ayudar a volver a la tarea de los blogs refrescado, dice el autor de Problogger. Tomar descansos regulares más largos (fines de semana libres y vacaciones más largas) también puede ayudar.
El síndrome de Burnout es un síndrome de desgaste profesional que se desarrolla de forma progresiva. El primer indicio es el estrés; el sujeto se ve desbordado por el trabajo. Más tarde, aparecen síntomas como tensión, fatiga, irritabilidad y nerviosismo para terminar con trastornos conductuales y de relación en el ámbito laboral y familiar. Y aunque todas las personas están expuestas a los factores que favorecen su aparición, sólo las más vulnerables desarrollan el síndrome. Por eso, tomar un descanso, a veces de minutos u horas puede ser un remedio para no caer en círculos viciosos de trabajo, que en lugar de fomentar la creatividad, acotan considerablemente la productividad.
5. Involucre a otros. Hay algo muy poderoso y motivante al intercambiar ideas con los demás, hacerse corresponsable y colaborar con otras personas, dice Rowse. Aconseja escribir con un compañero de blog o crear alianzas con otros sitios. Una de las vías más cortas para el fracaso es viajar solo, sin equipo, sin apoyos. El trabajo en equipo es eficiente y es una manera de crecer personal y profesionalmente con otros. Culturalmente se nos ha complicado crear equipos porque pensamos que es preferible hacer las cosas uno mismo y no tener que confiar en los demás. El problema es que se desaprovecha una oportunidad clave para avanzar sinérgicamente, creando una “liga de apoyo”, un núcleo que se apoye mutuamente, ya sea como empresarios, hacia dentro de una empresa o como profesionistas vinculados por algún otro lazo. El tener “compañeros” y fomentar las alianzas resulta ser inspirador porque te sabes acompañado; ante un reto, recuerdas que tienes una red lista para apoyarte.
6. Iniciar un proyecto de contenido. Afirma Rowse que “a menudo estoy más inspirado cuando comienzo algo nuevo. El problema con esto es la tentación a iniciar frecuentemente un nuevo blog que realmente no ayuda a consolidar el existente. En lugar de comenzar un nuevo blog, recomiendo iniciar algún tipo de proyecto, con contenido nuevo para tu blog actual. Esto podría ser cualquier desde un concurso, un informe o un libro electrónico para tus lectores. Lo bueno de hacer esto es que no sólo te dinamiza, también estás haciendo algo que podría traer nuevos lectores a tu blog y que serán útiles para los lectores actuales”.El iniciar algo, cualquier cosa, es generalmente una fuente de inspiración, que entusiasma. Sin embargo, puede existir un problema al iniciar demasiadas cosas nuevas al mismo tiempo, o de manera muy frecuente: no consolidas; no dejas que el proyecte madure y te brinde sus frutos. En lugar de abandonar un negocio, la solución podría ser iniciar nuevas propuestas, directamente relacionadas con tu negocio, nuevas promociones, nuevos estilos, colores, sabores. En otras palabras, atreverse a innovar con nuevas ideas y contenidos.
7. Comenzar un proyecto de aprendizaje. Rowse recomienda enfocarse en algún nicho del “blogging” y aprender más al respecto, con miras a expandir el conocimiento en algún área más específica.
¿En qué tema específico o subnicho te gustaría especializarte? ¿Qué área del conocimiento te resulta atractiva? Al comenzar tu propio proyecto de aprendizaje, no sólo te puedes convertir muy rápidamente en experto en un área particular, sino que renuevas tu entusiasmo vocacional.
1 Escribir para uno mismo. Una de las mayores lecciones a la que apunta Rowse es escribir sobre las cosas que te interesan e inspiran. Relata que ha iniciado múltiples blogs con la esperanza de lograr un gran número de lectores y recompensas económicas, pero sin un interés real en los temas. “Dichos blogs están muertos ahora”, confiesa Darren Rowse. Sin embargo, su blog principal, ProBlogger, sigue vivo porque es lo que el autor quería leer, pero que nadie estaba escribiendo. “Yo estaba escribiendo tanto para mí como cualquier otra persona por lo que incluso cuando nadie más lo estaba leyendo por lo menos yo estaba aprendiendo algo”. La lección aplica ampliamente al campo profesional: los mayores éxitos vienen al dedicarte a un campo profesional que de alguna forma te entusiasma. Cuando la motivación es sólo económica podemos hacer un buen trabajo, pero la permanencia y la entrega a un tema no necesariamente será la misma. La clave entonces es identificar qué te entusiasma y buscar un trabajo (o crearlo) en un área que genuinamente te interese. ¿Cuáles son tus intereses? ¿Qué productos o servicios te apasionan? ¿Qué le hace falta al mundo que a ti te encantaría suplir?
2 Celebra las victorias pequeñas. “A menudo como bloggers te distraes en las historias de grandes bloggers con grandes hazañas, lanzamientos masivos de productos, millones de lectores, un montón de comentarios, menciones en medios de comunicación, el reconocimiento y los premios.... Si bien es muy bueno que grandes blogs están logrando cosas tan grandes, a veces como un blogger más pequeños de su propia experiencia puede parecer muy pequeña en comparación. Las grandes ganancias de los blogs de otros pueden ser muy inspiradoras, pero también lo deben a sus propias pequeñas victorias. De hecho, las pequeñas victorias que tiene se pueden aprovechar para ayudarle a crear el impulso para hacer crecer su blog”. Este es un punto clave, porque en el camino al éxito, parece inevitable compararte con aquel compañero que ha logrado un éxito espectacular. Esto no puede sólo crear una frustración innecesaria, sino que te lleva a pensar que los logros de aquella persona son tan grandes que resultan inalcanzables. Te confesaré algo: tú hoy estás en un lugar que ciertas personas ya admiran... tú para ellos eres el “gigante”. Sigue trabajando con ahínco, pero celebra tus victorias, porque esto es el combustible motivacional que te anima a no darte por vencido.
3. Emociónate, sobre otra cosa. “¿Qué es lo que te anima e inspira fuera del mundo de los blogs?”, cuestiona Rowse. “Cuando miro a mi propio nivel de inspiración para los blogs, he notado que a menudo cuando me siento inspirado sobre algún otro aspecto de mi vida, mi energía para los blogs también puede aumentar. Para mí, esto a menudo sale de la lectura de un libro sobre algún tema no relacionado, o viendo una película o documental, o tener una gran conversación, o hacer algo con mi familia que me emociona. Todos se emocionan por cosas diferentes, pero consíguete algo, en otra área de tu vida, que te ponga en un marco positivo y que pueda impactar en tu escritura”.
No somos seres unidimensionales, por lo que es fundamental nutrirse de diversas áreas. Puede ser el deporte, la espiritualidad, las amistades, la familia, pasatiempos de cualquier índole, o aficiones al nivel amateur que te motiven a crecer y aprender. Lo importante es recordar que los distintos aspectos de la vida no son compartimentos sellados. Más bien son vasos comunicantes, por lo que el nivel de uno incide directamente en el resto. Al emocionarte en otra área de tu vida influyes positivamente en tu vida laboral.
4. Tómate un descanso. Cuenta Darren Rowse que les preguntó a sus seguidores en Twitter qué es lo que los inspira para sus blogs. La respuesta más común fue “tomar un descanso”. Incluso un breve descanso en la mitad del día puede ayudar a volver a la tarea de los blogs refrescado, dice el autor de Problogger. Tomar descansos regulares más largos (fines de semana libres y vacaciones más largas) también puede ayudar.
El síndrome de Burnout es un síndrome de desgaste profesional que se desarrolla de forma progresiva. El primer indicio es el estrés; el sujeto se ve desbordado por el trabajo. Más tarde, aparecen síntomas como tensión, fatiga, irritabilidad y nerviosismo para terminar con trastornos conductuales y de relación en el ámbito laboral y familiar. Y aunque todas las personas están expuestas a los factores que favorecen su aparición, sólo las más vulnerables desarrollan el síndrome. Por eso, tomar un descanso, a veces de minutos u horas puede ser un remedio para no caer en círculos viciosos de trabajo, que en lugar de fomentar la creatividad, acotan considerablemente la productividad.
5. Involucre a otros. Hay algo muy poderoso y motivante al intercambiar ideas con los demás, hacerse corresponsable y colaborar con otras personas, dice Rowse. Aconseja escribir con un compañero de blog o crear alianzas con otros sitios. Una de las vías más cortas para el fracaso es viajar solo, sin equipo, sin apoyos. El trabajo en equipo es eficiente y es una manera de crecer personal y profesionalmente con otros. Culturalmente se nos ha complicado crear equipos porque pensamos que es preferible hacer las cosas uno mismo y no tener que confiar en los demás. El problema es que se desaprovecha una oportunidad clave para avanzar sinérgicamente, creando una “liga de apoyo”, un núcleo que se apoye mutuamente, ya sea como empresarios, hacia dentro de una empresa o como profesionistas vinculados por algún otro lazo. El tener “compañeros” y fomentar las alianzas resulta ser inspirador porque te sabes acompañado; ante un reto, recuerdas que tienes una red lista para apoyarte.
6. Iniciar un proyecto de contenido. Afirma Rowse que “a menudo estoy más inspirado cuando comienzo algo nuevo. El problema con esto es la tentación a iniciar frecuentemente un nuevo blog que realmente no ayuda a consolidar el existente. En lugar de comenzar un nuevo blog, recomiendo iniciar algún tipo de proyecto, con contenido nuevo para tu blog actual. Esto podría ser cualquier desde un concurso, un informe o un libro electrónico para tus lectores. Lo bueno de hacer esto es que no sólo te dinamiza, también estás haciendo algo que podría traer nuevos lectores a tu blog y que serán útiles para los lectores actuales”.El iniciar algo, cualquier cosa, es generalmente una fuente de inspiración, que entusiasma. Sin embargo, puede existir un problema al iniciar demasiadas cosas nuevas al mismo tiempo, o de manera muy frecuente: no consolidas; no dejas que el proyecte madure y te brinde sus frutos. En lugar de abandonar un negocio, la solución podría ser iniciar nuevas propuestas, directamente relacionadas con tu negocio, nuevas promociones, nuevos estilos, colores, sabores. En otras palabras, atreverse a innovar con nuevas ideas y contenidos.
7. Comenzar un proyecto de aprendizaje. Rowse recomienda enfocarse en algún nicho del “blogging” y aprender más al respecto, con miras a expandir el conocimiento en algún área más específica.
¿En qué tema específico o subnicho te gustaría especializarte? ¿Qué área del conocimiento te resulta atractiva? Al comenzar tu propio proyecto de aprendizaje, no sólo te puedes convertir muy rápidamente en experto en un área particular, sino que renuevas tu entusiasmo vocacional.
Sistemas nervioso, endócrino e inmune
La psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE) estudia la interrelación de los sistemas nervioso, endócrino e inmune y las intermodulaciones con los demás órganos y sistemas del organismo. Esta compleja red que da vida al ser humano se encuentra en una permanente intermodulación con su entorno físico, su entorno ambiental y su entorno sociocultural.
Para comprender al individuo y lo que le acontece es imprescindible la integración de las dimensiones biológica, cognitiva, psicoemocional, socioecológica y trascendental, afirma la profesora Margarita Dubourdieu, de la Universidad Católica del Uruguay.
La influencia del pensamiento cartesiano ha llevado durante largo tiempo a considerar en forma separada los distintos sistemas del organismo como compartimentos independientes. Pero la observación en la clínica y numerosas investigaciones científicas han demostrado la simultaneidad del acontecer psique-soma.
De acuerdo con un boletín de la Sociedad Uruguaya de PNIE, George Solomon y Moos en 1964 acuñaron el término Psicoinmunología y posteriormente Robert Ader en la Universidad de Rochester (1974), demostró la posibilidad de poder influir en el sistema inmune desde el sistema nervioso mediante abordajes psicológicos.
Se ha podido confirmar la existencia de receptores neuroquímicos en el sistema inmune para neurotransmisores, neuropéptidos y hormonas. Otro tanto ocurre en los sistemas nervioso y endócrino para mensajes provenientes de los otros sistemas. No se puede comprender el funcionamiento de un sistema sin considerar las influencias provenientes de los otros sistemas, afirman los especialistas.
Se ha demostrado, por ejemplo, que los estados crónicos de tensión, tristeza, ansiedad, depresión, angustia y desesperanza, producen respuestas de estrés, con repercusiones inhibitorias en el sistema inmune por activación del sistema neurovegetativo y del eje hipotálamo y liberación de cortisol y catecolaminas en las glándulas suprarrenales.
Comprender esta red de circuitos e intermodulaciones recíprocas de los sistemas nos lleva a superar la falsa dicotomía entre enfermedades físicas y enfermedades mentales como instancias autónomas y entre enfermedades psicosomáticas y no psicosomáticas. Debido a que la condición del ser humano es psicosomática, hablaremos en todo caso de un enfoque psicosomático de cualquier afección, de acuerdo con Villena Aragón.
A partir de los años 70 otras numerosas investigaciones demuestran la interacción entre estos sistemas y situaciones vitales humanas y como las respuestas producidas por estados de estrés crónico alteran la compleja red psiconeuroinmunoendócrina.
La medicina y la psicoterapia integrativa PNIE proponen una comprensión integrativa a partir de sus fundamentos epistemológicos, basados en el Paradigma de la Complejidad y la Teoría General de los Sistemas, la Teoría del Caos y la Teoría del Estrés. Desde este enfoque integrativo se propone una visión holística del ser humano como una unidad psicosomática, con interrelaciones entre los sistemas que lo componen, entre sus dimensiones biológica, cognitiva, psicoemocional-vincular, socioecológica y espiritual. Abarca:
» Una visión social y ecológica dado que todo sujeto se halla inmerso y dependiente de su contexto físico ambiental y sociocultural y de los procesos cíclicos de la naturaleza y factores ambientales (luz, sonidos, clima, etcétera.)
» Una visión de la subjetividad e individualidad, ya que la individualidad tiene que ver con un modo particular de cada persona de vivenciar tanto la incitación endógena como los estímulos sensoriales, su biología, sus cogniciones, su funcionamiento psíquico, sus afectos, su sentido de vida, su historia, sus circunstancias actuales y expectativas futuras.
» Factores genéticos, factores adquiridos a lo largo de su historia en todas las dimensiones, factores actuales, expectativas futuras y sentido de vida.
» La insatisfacción de necesidades y las emociones negativas que producen una hiperactivación del sistema nervioso y afectan el funcionamiento psiconeuroinmunoendocrinológico (PNIE).
» Estímulos estresantes de gran intensidad o cronicidad que producen modificaciones psicofisiológicas.
Dentro del aspecto de funcionamiento psíquico la PNIE abarca algunas de las siguientes afecciones:
» Alexitimia: dificultad en el registro y expresión de las emociones.
» Sobreadaptación: Es la adaptación a estados de distrés, relegando la satisfacción de las propias necesidades, contemplando los deseos del otro en detrimento de lo propio en forma permanente.
» Pensamiento operatorio y pobreza de ilusiones y fantasías.
La psiconeuroinmunoendocrinología identifica los siguientes como recursos protectores de la salud: vivencias placenteras y hábitos saludables (sueño, alimentación, ejercicio, relajación); autoconfianza y expectativas realistas; percepción de control de las circunstancias, funcionamiento psíquico y cognitivo saludable, buena autoestima, pensamientos de autovalía, pensamiento positivo, habilidades interpersonales, adecuada evaluación de metas y recursos, motivación; expresión de las emociones y necesidades, no alexitimia ni sobreadaptación; estados de distensión y aprendizaje de técnicas de relajación; buenas relaciones interpersonales y comunicación; armonía espiritual sentimientos y conductas solidarias.
El concepto de “estrés” ha ido sufriendo una evolución en su significado que llevó a nivel popular, a identificarlo como sinónimo de estar exhausto, excesivamente tenso, ansioso o con gran sobrecarga.
Se ha ampliado su acepción entendiéndose el estrés negativo, o distrés, como un estado de desequilibrio por insatisfacción de necesidades en cualquier dimensión: biológica, cognitiva, psicoemocional, vincular, soiocultural, ecológica o espiritual.
Alude a las repuestas que se desencadenan a partir de un estímulo biológico, tóxico, ambiental, psicoemocional, espiritual, de origen externo o interno, trastocándose el equilibrio homeostático psicobiológico. Las respuestas de estrés buscan alcanzar un “nuevo” estado de la homeostasis.
Los especialistas señalan que en el mundo moderno ante persistentes estresores psicosociales la respuesta se hace crónica, desencadenando procesos patológicos. Un hecho traumático externo puede quedar grabado en tres tipos de memoria: la sensorial que es corta, la límbico-temporal que es larga o la inmunológica que es eterna. Así reacciones vivenciales o reacciones adaptativas a situaciones del medio pueden dejar trazas de una alteración bioquímica o metabólica que se independiza de la causa y persiste de por vida.
Sin embargo, no todos responderemos del mismo modo al mismo estrés, afirma la doctora Delia E. Ostera, maestra en Psiconeuroinmunoendocrinología. “La respuesta multimodal al estresor no depende de la calidad del mismo, sino de la evaluación cognitiva individual que cada uno hace sobre él, de acuerdo a su bagaje socio-genético-cultural que arrastra”, afirma la experta.
La PNIE nos enseña que lo normal es la adaptación circadiana, metabólica, endócrina y sicológica a cambios permanentes, dice. La fluctuación y la adaptabilidad definen la salud. La pérdida de esta capacidad es la enfermedad.
La PNIE pretende estudiar a la enfermedad como la ruptura de un sistema. Tradicionalmente cada especialidad médica entiende a la enfermedad sólo parcialmente, producto de un pensamiento simplista y unicausal.
“Los cambios sociales que en la actualidad se describen dentro de lo que se ha llamado el posmodernismo ponen cada vez más en evidencia que vivimos insertos en sistemas, o que somos partes de sistemas muchos más amplios, que nos condicionan más allá de lo que tenemos conciencia”, afirma el autor.
La psiconeuroinmunoendocrinología comprende entonces un enfoque multidisciplinario para enfrentar los males que aquejan al hombre moderno. Vale la pena que el lector profundice en estos temas, a manera de aprovechar este enfoque sistémico para la salud y bienestar.
Para comprender al individuo y lo que le acontece es imprescindible la integración de las dimensiones biológica, cognitiva, psicoemocional, socioecológica y trascendental, afirma la profesora Margarita Dubourdieu, de la Universidad Católica del Uruguay.
La influencia del pensamiento cartesiano ha llevado durante largo tiempo a considerar en forma separada los distintos sistemas del organismo como compartimentos independientes. Pero la observación en la clínica y numerosas investigaciones científicas han demostrado la simultaneidad del acontecer psique-soma.
De acuerdo con un boletín de la Sociedad Uruguaya de PNIE, George Solomon y Moos en 1964 acuñaron el término Psicoinmunología y posteriormente Robert Ader en la Universidad de Rochester (1974), demostró la posibilidad de poder influir en el sistema inmune desde el sistema nervioso mediante abordajes psicológicos.
Se ha podido confirmar la existencia de receptores neuroquímicos en el sistema inmune para neurotransmisores, neuropéptidos y hormonas. Otro tanto ocurre en los sistemas nervioso y endócrino para mensajes provenientes de los otros sistemas. No se puede comprender el funcionamiento de un sistema sin considerar las influencias provenientes de los otros sistemas, afirman los especialistas.
Se ha demostrado, por ejemplo, que los estados crónicos de tensión, tristeza, ansiedad, depresión, angustia y desesperanza, producen respuestas de estrés, con repercusiones inhibitorias en el sistema inmune por activación del sistema neurovegetativo y del eje hipotálamo y liberación de cortisol y catecolaminas en las glándulas suprarrenales.
Comprender esta red de circuitos e intermodulaciones recíprocas de los sistemas nos lleva a superar la falsa dicotomía entre enfermedades físicas y enfermedades mentales como instancias autónomas y entre enfermedades psicosomáticas y no psicosomáticas. Debido a que la condición del ser humano es psicosomática, hablaremos en todo caso de un enfoque psicosomático de cualquier afección, de acuerdo con Villena Aragón.
A partir de los años 70 otras numerosas investigaciones demuestran la interacción entre estos sistemas y situaciones vitales humanas y como las respuestas producidas por estados de estrés crónico alteran la compleja red psiconeuroinmunoendócrina.
La medicina y la psicoterapia integrativa PNIE proponen una comprensión integrativa a partir de sus fundamentos epistemológicos, basados en el Paradigma de la Complejidad y la Teoría General de los Sistemas, la Teoría del Caos y la Teoría del Estrés. Desde este enfoque integrativo se propone una visión holística del ser humano como una unidad psicosomática, con interrelaciones entre los sistemas que lo componen, entre sus dimensiones biológica, cognitiva, psicoemocional-vincular, socioecológica y espiritual. Abarca:
» Una visión social y ecológica dado que todo sujeto se halla inmerso y dependiente de su contexto físico ambiental y sociocultural y de los procesos cíclicos de la naturaleza y factores ambientales (luz, sonidos, clima, etcétera.)
» Una visión de la subjetividad e individualidad, ya que la individualidad tiene que ver con un modo particular de cada persona de vivenciar tanto la incitación endógena como los estímulos sensoriales, su biología, sus cogniciones, su funcionamiento psíquico, sus afectos, su sentido de vida, su historia, sus circunstancias actuales y expectativas futuras.
» Factores genéticos, factores adquiridos a lo largo de su historia en todas las dimensiones, factores actuales, expectativas futuras y sentido de vida.
» La insatisfacción de necesidades y las emociones negativas que producen una hiperactivación del sistema nervioso y afectan el funcionamiento psiconeuroinmunoendocrinológico (PNIE).
» Estímulos estresantes de gran intensidad o cronicidad que producen modificaciones psicofisiológicas.
Dentro del aspecto de funcionamiento psíquico la PNIE abarca algunas de las siguientes afecciones:
» Alexitimia: dificultad en el registro y expresión de las emociones.
» Sobreadaptación: Es la adaptación a estados de distrés, relegando la satisfacción de las propias necesidades, contemplando los deseos del otro en detrimento de lo propio en forma permanente.
» Pensamiento operatorio y pobreza de ilusiones y fantasías.
La psiconeuroinmunoendocrinología identifica los siguientes como recursos protectores de la salud: vivencias placenteras y hábitos saludables (sueño, alimentación, ejercicio, relajación); autoconfianza y expectativas realistas; percepción de control de las circunstancias, funcionamiento psíquico y cognitivo saludable, buena autoestima, pensamientos de autovalía, pensamiento positivo, habilidades interpersonales, adecuada evaluación de metas y recursos, motivación; expresión de las emociones y necesidades, no alexitimia ni sobreadaptación; estados de distensión y aprendizaje de técnicas de relajación; buenas relaciones interpersonales y comunicación; armonía espiritual sentimientos y conductas solidarias.
El concepto de “estrés” ha ido sufriendo una evolución en su significado que llevó a nivel popular, a identificarlo como sinónimo de estar exhausto, excesivamente tenso, ansioso o con gran sobrecarga.
Se ha ampliado su acepción entendiéndose el estrés negativo, o distrés, como un estado de desequilibrio por insatisfacción de necesidades en cualquier dimensión: biológica, cognitiva, psicoemocional, vincular, soiocultural, ecológica o espiritual.
Alude a las repuestas que se desencadenan a partir de un estímulo biológico, tóxico, ambiental, psicoemocional, espiritual, de origen externo o interno, trastocándose el equilibrio homeostático psicobiológico. Las respuestas de estrés buscan alcanzar un “nuevo” estado de la homeostasis.
Los especialistas señalan que en el mundo moderno ante persistentes estresores psicosociales la respuesta se hace crónica, desencadenando procesos patológicos. Un hecho traumático externo puede quedar grabado en tres tipos de memoria: la sensorial que es corta, la límbico-temporal que es larga o la inmunológica que es eterna. Así reacciones vivenciales o reacciones adaptativas a situaciones del medio pueden dejar trazas de una alteración bioquímica o metabólica que se independiza de la causa y persiste de por vida.
Sin embargo, no todos responderemos del mismo modo al mismo estrés, afirma la doctora Delia E. Ostera, maestra en Psiconeuroinmunoendocrinología. “La respuesta multimodal al estresor no depende de la calidad del mismo, sino de la evaluación cognitiva individual que cada uno hace sobre él, de acuerdo a su bagaje socio-genético-cultural que arrastra”, afirma la experta.
La PNIE nos enseña que lo normal es la adaptación circadiana, metabólica, endócrina y sicológica a cambios permanentes, dice. La fluctuación y la adaptabilidad definen la salud. La pérdida de esta capacidad es la enfermedad.
La PNIE pretende estudiar a la enfermedad como la ruptura de un sistema. Tradicionalmente cada especialidad médica entiende a la enfermedad sólo parcialmente, producto de un pensamiento simplista y unicausal.
“Los cambios sociales que en la actualidad se describen dentro de lo que se ha llamado el posmodernismo ponen cada vez más en evidencia que vivimos insertos en sistemas, o que somos partes de sistemas muchos más amplios, que nos condicionan más allá de lo que tenemos conciencia”, afirma el autor.
La psiconeuroinmunoendocrinología comprende entonces un enfoque multidisciplinario para enfrentar los males que aquejan al hombre moderno. Vale la pena que el lector profundice en estos temas, a manera de aprovechar este enfoque sistémico para la salud y bienestar.
Para no perderse
Eckhart Tolle es uno de los expositores espirituales más reconocidos de la última década. Afirma haber experimentado un despertar espiritual a los 29 años, después de padecer largos períodos de depresión. Su libro “El Poder del Ahora” enfatiza la importancia de ser consciente del momento presente para no perderse en los pensamientos.
Tolle expone que el presente es la puerta de acceso a una elevada sensación de paz. Afirma que “ser ahora” conlleva una conciencia que está más allá de la mente, una conciencia que ayuda a trascender el “cuerpo del dolor” que es creado por la identificación con la mente y el ego.
En uno de sus escritos, afirma que dependemos de la Naturaleza no sólo para la supervivencia física. También necesitamos de la Naturaleza para que nos enseñe el camino a casa. El camino de salida de la prisión de nuestras mentes.
Nos hemos perdido, dice, en el hacer, en el pensar, en el recordar, en el anticipar: estamos perdidos en un complejo laberinto, en un mundo de problemas. Hemos olvidado lo que las rocas, las plantas y los animales ya saben. Nos hemos olvidado de ser. De ser nosotros mismos, de estar en silencio, estar donde la vida está: aquí y ahora, aconseja Tolle.
Llevar tu atención a una piedra, a un árbol o a un animal no significa pensar en ellos, sino percibirlos, darte cuenta de ellos, afirma el autor. Al darte cuenta de ello, tú también entras en un lugar de profundo reposo dentro de ti mismo.
Cuando camines o descanses en la Naturaleza, honra ese reino permaneciendo allí plenamente. Serénate. Mira. Escucha. Observa cómo cada planta y animal son completamente ellos mismos.
A diferencia de los humanos, no están divididos en dos. No viven a través de imágenes mentales de sí mismos, y por eso no tienen que preocuparse de proteger y potenciar esas imágenes, apunta Eckhart Tolle.
Todas las cosas naturales además de estar unificadas consigo mismas, están unificadas con la totalidad. No se han apartado del entramado de la totalidad, reclamando una existencia separada “yo”, el gran creador de conflictos, nos recuerda el autor de “El Poder del Ahora”.
Tú no creaste tu cuerpo, dice, y tampoco eres capaz de controlar las funciones corporales. En tu cuerpo opera una inteligencia mayor que la mente humana. Es la misma inteligencia que lo sustenta todo en la Naturaleza. Para acercarte al máximo a esa inteligencia, sé consciente de tu propio campo energético interno, siente la vida, la presencia que anima el organismo.
Observa, siente un animal, una flor, un árbol y mira cómo descansan en el ser. Cada uno de ellos es él mismo. Tienen una enorme dignidad, inocencia, santidad. En el momento que miras más allá de las etiquetas mentales, sientes la dimensión inefable de la naturaleza, que no puede ser comprendida por el pensamiento.
El aire que respiras es natural como el propio proceso de respirar. Dirige la atención a tu respiración y date cuenta de que no eres quien respira. La respiración es natural. Conéctate con la naturaleza del modo más íntimo e interno, percibiendo tu propia respiración y aprendiendo a mantener tu atención en ella, aconseja el autor.
Esta es una práctica muy curativa y energizante. Produce un cambio de conciencia que te permite pasar del mundo conceptual del pensamiento al ramo de la conciencia incondicionada. Necesitas que la Naturaleza te enseñe y ayude a reconectar con tu ser. No estás separado de la Naturaleza. Todos somos parte de la vida. Una que se manifiesta en incontables formas en todo el universo, formas que están todas ellas, interconectadas, afirma.
Cuando reconoces la santidad, la belleza, la increíble quietud y dignidad en que una flor o un árbol existen, tú añades algo a esa flor o ese árbol, reflexiona el gurú espiritual. Pensar es una etapa en la evolución de la vida. La Naturaleza existe en la quietud inocente que es anterior a la aparición del pensamiento. Cuando los seres humanos se aquietan, van más allá del pensamiento. La quietud está más allá del pensamiento, contiene una dimensión añadida de conocimiento de conciencia. La naturaleza puede llevarte a la quietud. Ese es el regalo para ti, dice.
Cuando percibes a la Naturaleza y te unes a ella en el campo de la quietud, ésta se llena de tu conciencia. Ese es tu regalo a la Naturaleza. A través de ti, la Naturaleza toma conciencia de sí misma. Es como si la Naturaleza te hubiera estado esperando durante millones de años.
Al centrar la atención y preocupación en crear y mantener una falsa imagen llamada ego o máscara social, literalmente nos drenamos de energía al tratar de “ser” algo que realmente no somos. Así, la propuesta es reconocer, en la quietud de la meditación, la oración, la reflexión, quién realmente somos y lo que verdaderamente queremos; es re-conocerse a uno mismo en un espacio de silencio, saludando la verdadera Naturaleza.
Tolle expone que el presente es la puerta de acceso a una elevada sensación de paz. Afirma que “ser ahora” conlleva una conciencia que está más allá de la mente, una conciencia que ayuda a trascender el “cuerpo del dolor” que es creado por la identificación con la mente y el ego.
En uno de sus escritos, afirma que dependemos de la Naturaleza no sólo para la supervivencia física. También necesitamos de la Naturaleza para que nos enseñe el camino a casa. El camino de salida de la prisión de nuestras mentes.
Nos hemos perdido, dice, en el hacer, en el pensar, en el recordar, en el anticipar: estamos perdidos en un complejo laberinto, en un mundo de problemas. Hemos olvidado lo que las rocas, las plantas y los animales ya saben. Nos hemos olvidado de ser. De ser nosotros mismos, de estar en silencio, estar donde la vida está: aquí y ahora, aconseja Tolle.
Llevar tu atención a una piedra, a un árbol o a un animal no significa pensar en ellos, sino percibirlos, darte cuenta de ellos, afirma el autor. Al darte cuenta de ello, tú también entras en un lugar de profundo reposo dentro de ti mismo.
Cuando camines o descanses en la Naturaleza, honra ese reino permaneciendo allí plenamente. Serénate. Mira. Escucha. Observa cómo cada planta y animal son completamente ellos mismos.
A diferencia de los humanos, no están divididos en dos. No viven a través de imágenes mentales de sí mismos, y por eso no tienen que preocuparse de proteger y potenciar esas imágenes, apunta Eckhart Tolle.
Todas las cosas naturales además de estar unificadas consigo mismas, están unificadas con la totalidad. No se han apartado del entramado de la totalidad, reclamando una existencia separada “yo”, el gran creador de conflictos, nos recuerda el autor de “El Poder del Ahora”.
Tú no creaste tu cuerpo, dice, y tampoco eres capaz de controlar las funciones corporales. En tu cuerpo opera una inteligencia mayor que la mente humana. Es la misma inteligencia que lo sustenta todo en la Naturaleza. Para acercarte al máximo a esa inteligencia, sé consciente de tu propio campo energético interno, siente la vida, la presencia que anima el organismo.
Observa, siente un animal, una flor, un árbol y mira cómo descansan en el ser. Cada uno de ellos es él mismo. Tienen una enorme dignidad, inocencia, santidad. En el momento que miras más allá de las etiquetas mentales, sientes la dimensión inefable de la naturaleza, que no puede ser comprendida por el pensamiento.
El aire que respiras es natural como el propio proceso de respirar. Dirige la atención a tu respiración y date cuenta de que no eres quien respira. La respiración es natural. Conéctate con la naturaleza del modo más íntimo e interno, percibiendo tu propia respiración y aprendiendo a mantener tu atención en ella, aconseja el autor.
Esta es una práctica muy curativa y energizante. Produce un cambio de conciencia que te permite pasar del mundo conceptual del pensamiento al ramo de la conciencia incondicionada. Necesitas que la Naturaleza te enseñe y ayude a reconectar con tu ser. No estás separado de la Naturaleza. Todos somos parte de la vida. Una que se manifiesta en incontables formas en todo el universo, formas que están todas ellas, interconectadas, afirma.
Cuando reconoces la santidad, la belleza, la increíble quietud y dignidad en que una flor o un árbol existen, tú añades algo a esa flor o ese árbol, reflexiona el gurú espiritual. Pensar es una etapa en la evolución de la vida. La Naturaleza existe en la quietud inocente que es anterior a la aparición del pensamiento. Cuando los seres humanos se aquietan, van más allá del pensamiento. La quietud está más allá del pensamiento, contiene una dimensión añadida de conocimiento de conciencia. La naturaleza puede llevarte a la quietud. Ese es el regalo para ti, dice.
Cuando percibes a la Naturaleza y te unes a ella en el campo de la quietud, ésta se llena de tu conciencia. Ese es tu regalo a la Naturaleza. A través de ti, la Naturaleza toma conciencia de sí misma. Es como si la Naturaleza te hubiera estado esperando durante millones de años.
Al centrar la atención y preocupación en crear y mantener una falsa imagen llamada ego o máscara social, literalmente nos drenamos de energía al tratar de “ser” algo que realmente no somos. Así, la propuesta es reconocer, en la quietud de la meditación, la oración, la reflexión, quién realmente somos y lo que verdaderamente queremos; es re-conocerse a uno mismo en un espacio de silencio, saludando la verdadera Naturaleza.
La condena de la lectura
“Leer te condena a muchas cosas terribles, sobre todo a la lucidez; te acerca más a las cosas en su esencia, que a menudo es desagradable, pero también te da los mecanismos analgésicos y compensatorios para enfrentarte a ellas”. Arturo Pérez-Reverte Gutiérrez, un novelista y periodista español.
Muchos dicen que leer un libro es muy fácil, pues desde pequeños lo estamos haciendo a nuestra manera. Pero no es tan fácil saber cómo podemos sacar más provecho del libro, leyendo más rápidamente y disfrutando más de su lectura. La primera compañía en el mundo en ofrecer libros en español en el Internet fue SDB (Spanish Book Distributor), que ha estado promoviendo desde 1988 la pasión por la lectura en español, a través de bibliotecas, escuelas y vendedores de libros. En su blog “El Libro y su Mundo” (El Mundo de Libros en Español), ofrecen seis consejos y estrategias para leer más efectivamente, basados en la experiencia personal de lectores a quienes se les ha preguntado lo que recomendarían a sus amigos y también en la lectura de muchos libros sobre el tema:
1. Aumentar la rapidez y eficacia de lectura. Hay muy buenos libros escritos sobre este tema, tanto para adultos como para niños, así como cursos y páginas de Internet donde podrán aprender cuestiones básicas muy importantes. Es cuestión de elegir un buen método y practicar hasta conseguir los objetivos deseados de velocidad y comprensión.
2. Mejorar la concentración. Para ello hay que evitar las distracciones externas e internas, localizar un lugar adecuado; eliminar las interrupciones planteadas; eliminar las distracciones sonoras como ruidos o música con canciones; encontrar el momento adecuado; marcar objetivos de cuando empezar, interrumpir y terminar; controlar las inquietudes mentales; descansar periódicamente 10 minutos cada 50 de lectura.
3. Establecer el ambiente adecuado. Se puede lograr con una buena iluminación que incluya luz natural proveniente desde la espalda o luz artificial halógena o fluorescente sin oscilaciones. Que ambas den directamente en el libro sin que nos den en los ojos; y con un sillón cómodo.
4. Dedicarle el tiempo estipulado. Se debe calcular que un lector promedio lee una página de 400 palabras en aproximadamente dos minutos, pues lee a una velocidad promedio, contando los retrocesos, de 200 palabras por minuto. Con media hora diaria puede leer un libro de 200 páginas en 15 días aproximadamente. Uno o dos libros al mes es una buena meta para disfrutar y aumentar el conocimiento.
5. Cuidar la vista. Tenga mucha precaución con los libros que sean de papel brillante, pues le pudieran reflejar iluminaciones perjudiciales para la vista. La distancia entre el libro y los ojos nos indicará la necesidad o no de tener que usar lentes correctores. La distancia correcta deberá ser de aproximadamente 45 centímetros (18 pulgadas).
El cansancio después de un tiempo de lectura también nos lo indicará. Pestañee de vez en cuando, ya que los ojos necesitan hacerlo entre 12 y 15 veces por minuto y cuando se lee esta cantidad se reduce y se puede producir sequedad, tensión, fatiga ocular y visión borrosa.
Use una luz de trasfondo o iluminación suplementaria. De vez en cuando ejercite los ojos mirando a un sitio más allá del libro y enfocándolos en algún objeto que esté a mayor distancia que el libro. Hay muchos más y mejores ejercicios para el cuidado de la vista que debe de consultar con los doctores sobre todo en cuanto sienta la más mínima incomodidad.
6. Tener en cuenta las expectativas del libro. Cuando hemos elegido el libro tenemos ya hecho un criterio sobre éste antes de comenzar a leerlo. Subjetivamente u objetivamente va a determinar en gran parte cuánto lo disfrutamos, así como el provecho que le saquemos. Por eso es necesario entender qué es lo que esperamos del libro:
* Distraernos, aprender o las dos cosas a la vez.
* Recrear la época y el lugar donde se desarrolla.
* Evaluar la descripción de los personajes, sus sentimientos y conversaciones.
* Analizar el argumento, trama, ritmo y resolución del libro.
* Contabilizar lo que le sobra y lo que le falta.
Crear un buen hábito es cuestión de práctica y de hacer un análisis de las costumbres que uno tiene sobre la lectura. Poniéndolos en práctica seguro que su lectura irá mejorando poco a poco.
Muchos dicen que leer un libro es muy fácil, pues desde pequeños lo estamos haciendo a nuestra manera. Pero no es tan fácil saber cómo podemos sacar más provecho del libro, leyendo más rápidamente y disfrutando más de su lectura. La primera compañía en el mundo en ofrecer libros en español en el Internet fue SDB (Spanish Book Distributor), que ha estado promoviendo desde 1988 la pasión por la lectura en español, a través de bibliotecas, escuelas y vendedores de libros. En su blog “El Libro y su Mundo” (El Mundo de Libros en Español), ofrecen seis consejos y estrategias para leer más efectivamente, basados en la experiencia personal de lectores a quienes se les ha preguntado lo que recomendarían a sus amigos y también en la lectura de muchos libros sobre el tema:
1. Aumentar la rapidez y eficacia de lectura. Hay muy buenos libros escritos sobre este tema, tanto para adultos como para niños, así como cursos y páginas de Internet donde podrán aprender cuestiones básicas muy importantes. Es cuestión de elegir un buen método y practicar hasta conseguir los objetivos deseados de velocidad y comprensión.
2. Mejorar la concentración. Para ello hay que evitar las distracciones externas e internas, localizar un lugar adecuado; eliminar las interrupciones planteadas; eliminar las distracciones sonoras como ruidos o música con canciones; encontrar el momento adecuado; marcar objetivos de cuando empezar, interrumpir y terminar; controlar las inquietudes mentales; descansar periódicamente 10 minutos cada 50 de lectura.
3. Establecer el ambiente adecuado. Se puede lograr con una buena iluminación que incluya luz natural proveniente desde la espalda o luz artificial halógena o fluorescente sin oscilaciones. Que ambas den directamente en el libro sin que nos den en los ojos; y con un sillón cómodo.
4. Dedicarle el tiempo estipulado. Se debe calcular que un lector promedio lee una página de 400 palabras en aproximadamente dos minutos, pues lee a una velocidad promedio, contando los retrocesos, de 200 palabras por minuto. Con media hora diaria puede leer un libro de 200 páginas en 15 días aproximadamente. Uno o dos libros al mes es una buena meta para disfrutar y aumentar el conocimiento.
5. Cuidar la vista. Tenga mucha precaución con los libros que sean de papel brillante, pues le pudieran reflejar iluminaciones perjudiciales para la vista. La distancia entre el libro y los ojos nos indicará la necesidad o no de tener que usar lentes correctores. La distancia correcta deberá ser de aproximadamente 45 centímetros (18 pulgadas).
El cansancio después de un tiempo de lectura también nos lo indicará. Pestañee de vez en cuando, ya que los ojos necesitan hacerlo entre 12 y 15 veces por minuto y cuando se lee esta cantidad se reduce y se puede producir sequedad, tensión, fatiga ocular y visión borrosa.
Use una luz de trasfondo o iluminación suplementaria. De vez en cuando ejercite los ojos mirando a un sitio más allá del libro y enfocándolos en algún objeto que esté a mayor distancia que el libro. Hay muchos más y mejores ejercicios para el cuidado de la vista que debe de consultar con los doctores sobre todo en cuanto sienta la más mínima incomodidad.
6. Tener en cuenta las expectativas del libro. Cuando hemos elegido el libro tenemos ya hecho un criterio sobre éste antes de comenzar a leerlo. Subjetivamente u objetivamente va a determinar en gran parte cuánto lo disfrutamos, así como el provecho que le saquemos. Por eso es necesario entender qué es lo que esperamos del libro:
* Distraernos, aprender o las dos cosas a la vez.
* Recrear la época y el lugar donde se desarrolla.
* Evaluar la descripción de los personajes, sus sentimientos y conversaciones.
* Analizar el argumento, trama, ritmo y resolución del libro.
* Contabilizar lo que le sobra y lo que le falta.
Crear un buen hábito es cuestión de práctica y de hacer un análisis de las costumbres que uno tiene sobre la lectura. Poniéndolos en práctica seguro que su lectura irá mejorando poco a poco.
La paradoja de la Adversidad
¡Soy la Adversidad y siempre que se habla de mí se hace referencia a una situación desgraciada! Produzco efectos muy diversos en los seres humanos: desde preocupaciones agudas hasta tristezas infinitas
Sé que cuando aparezco causo una desdicha y un infortunio que ensombrecen el alma del que las sufre. El infortunado que recibe mi golpe se desconcierta, pues quisiera la ayuda y compañía de sus amigos, pero por desgracia, encuentra a la mayoría de ellos, dormidos: no acuden en su ayuda.
No se ha hecho un estudio de los efectos que produzco, ya que no siempre destruyo como se piensa; de hecho, se me soporta con más facilidad que a la propia felicidad. Cuando la dicha se apodera de una persona puede producirle males mayores que cuando yo me presento. La felicidad y el éxito se roban el ama y es tanta la luz que producen, que por lo general deslumbran y ciegan al que se pensaba que era un afortunado. Pocos pueden manejar la felicidad y el éxito, y en cambio a mí, la Adversidad, pueden manejarme y soportarme la mayoría de los hombres.
¿Quiénes me han derrotado? Se los voy a decir, pues no soy siempre tan malvada como parezco: me han derrotado los osados, los audaces y atrevidos. A los que se quedan en medio de su infortunio los detesto y más me ensaño con ellos: al verlos acobardados se incrementa mi ira, e incito a nuevas desgracias para que incrementen su inicial daño. Y en cambio temo a los que toman soluciones arriesgadísimas y extremas.
Envidio a los audaces y atrevidos, y me causan tal miedo que disminuyo la fuerza de mis golpes, dejo de invitar a otras adversidades, y con frecuencia huyo y me retiro.
No saben los hombres que no hay peor Adversidad que no haber sufrido ninguna. A quien nunca la ha padecido, lo ataco y lo tomo por sorpresa y lo hago fácilmente mi presa, pues nunca ha tenido la experiencia del infortunio y la desdicha.
Los seres humanos ignoran que soy la mejor fuente de la sabiduría. Los conocimientos de la historia y de los escritores más sabios de la humanidad empalidecen ante el inmenso poder de mis enseñanzas. Los humanos no saben que lo mejor del conocimiento de sí mismo y de la sabiduría sólo lo da el intenso sufrimiento. El dolor si es prolongado crea la sabiduría y hace a las personas más sabias, prudentes y sensatas. La vida cómoda y sin sufrimiento nunca ha producido a seres superiores y a valientes que sepan enfrentar las crudezas de la existencia.
Imposible que una persona pueda conocerse a sí, si yo no acudo a su vida. En mi presencia, el hombre deja de ser niño para convertirse en un adulto sabio: por vez primera se dará plenamente cuenta de que su narcisista y loca idea de su “invulnerabilidad” solamente era un mito guardado en su cabecita de ingenuo y de niño.
Como Adversidad que soy, no puedo negar que la prosperidad enseña y es un buen maestro, pero yo soy una maestra impar: meto a los que les pego, hasta el tuétano de la existencia; no sólo perforo su piel y músculos, sino que también les estrujo el corazón. Los aprendizajes que doy, si están alertas, le son muchísimo más útiles que las enseñanzas de las muchas veces, “vana victoria”. Yo no solamente enseño, sino que educo, y en este sentido mi educación transforma actitudes, pensamientos, sentimientos y conductas. Al que golpeo fuerte jamás volverá a ser la misma persona: si aprende de mí, será mejor en todos los sentidos.
Como adversidad, mi primer y gran consejo que puedo darles a los que no han sufrido grandes adversidades, es decirles que la vida es difícil, pero una vez que han aceptado en su corazón que la vida es difícil y que va a ser extremadamente difícil en ciertas circunstancias, no se sorprenderán cuando llegue a visitarlos.
Y algo más quiero decirles: la prosperidad y una vida sin adversidades no es propicia para despertar los talentos; en cambio, el infortunio los despierta y aviva. ¿Qué no recuerdan el sabio refrán?: “La necesidad es la madre de todas las ciencias”.
Ante el infortunio, ningún recurso es mejor que nuestra bravura. La buena suerte, quizá por ser mujer, es seducida por los atrevidos y valientes.
¡Seamos sensatos!: si contamos los días de brumas y de infortunios, siempre serán menos que los días de sol. ¡Ante la Adversidad dos posturas podemos asumir!: someternos a ella, empalidecer y temblar; o bien, retarla y enfrentarla con coraje. Un corazón osado produce milagros.
Jacinto Faya Viesca
Sé que cuando aparezco causo una desdicha y un infortunio que ensombrecen el alma del que las sufre. El infortunado que recibe mi golpe se desconcierta, pues quisiera la ayuda y compañía de sus amigos, pero por desgracia, encuentra a la mayoría de ellos, dormidos: no acuden en su ayuda.
No se ha hecho un estudio de los efectos que produzco, ya que no siempre destruyo como se piensa; de hecho, se me soporta con más facilidad que a la propia felicidad. Cuando la dicha se apodera de una persona puede producirle males mayores que cuando yo me presento. La felicidad y el éxito se roban el ama y es tanta la luz que producen, que por lo general deslumbran y ciegan al que se pensaba que era un afortunado. Pocos pueden manejar la felicidad y el éxito, y en cambio a mí, la Adversidad, pueden manejarme y soportarme la mayoría de los hombres.
¿Quiénes me han derrotado? Se los voy a decir, pues no soy siempre tan malvada como parezco: me han derrotado los osados, los audaces y atrevidos. A los que se quedan en medio de su infortunio los detesto y más me ensaño con ellos: al verlos acobardados se incrementa mi ira, e incito a nuevas desgracias para que incrementen su inicial daño. Y en cambio temo a los que toman soluciones arriesgadísimas y extremas.
Envidio a los audaces y atrevidos, y me causan tal miedo que disminuyo la fuerza de mis golpes, dejo de invitar a otras adversidades, y con frecuencia huyo y me retiro.
No saben los hombres que no hay peor Adversidad que no haber sufrido ninguna. A quien nunca la ha padecido, lo ataco y lo tomo por sorpresa y lo hago fácilmente mi presa, pues nunca ha tenido la experiencia del infortunio y la desdicha.
Los seres humanos ignoran que soy la mejor fuente de la sabiduría. Los conocimientos de la historia y de los escritores más sabios de la humanidad empalidecen ante el inmenso poder de mis enseñanzas. Los humanos no saben que lo mejor del conocimiento de sí mismo y de la sabiduría sólo lo da el intenso sufrimiento. El dolor si es prolongado crea la sabiduría y hace a las personas más sabias, prudentes y sensatas. La vida cómoda y sin sufrimiento nunca ha producido a seres superiores y a valientes que sepan enfrentar las crudezas de la existencia.
Imposible que una persona pueda conocerse a sí, si yo no acudo a su vida. En mi presencia, el hombre deja de ser niño para convertirse en un adulto sabio: por vez primera se dará plenamente cuenta de que su narcisista y loca idea de su “invulnerabilidad” solamente era un mito guardado en su cabecita de ingenuo y de niño.
Como Adversidad que soy, no puedo negar que la prosperidad enseña y es un buen maestro, pero yo soy una maestra impar: meto a los que les pego, hasta el tuétano de la existencia; no sólo perforo su piel y músculos, sino que también les estrujo el corazón. Los aprendizajes que doy, si están alertas, le son muchísimo más útiles que las enseñanzas de las muchas veces, “vana victoria”. Yo no solamente enseño, sino que educo, y en este sentido mi educación transforma actitudes, pensamientos, sentimientos y conductas. Al que golpeo fuerte jamás volverá a ser la misma persona: si aprende de mí, será mejor en todos los sentidos.
Como adversidad, mi primer y gran consejo que puedo darles a los que no han sufrido grandes adversidades, es decirles que la vida es difícil, pero una vez que han aceptado en su corazón que la vida es difícil y que va a ser extremadamente difícil en ciertas circunstancias, no se sorprenderán cuando llegue a visitarlos.
Y algo más quiero decirles: la prosperidad y una vida sin adversidades no es propicia para despertar los talentos; en cambio, el infortunio los despierta y aviva. ¿Qué no recuerdan el sabio refrán?: “La necesidad es la madre de todas las ciencias”.
Ante el infortunio, ningún recurso es mejor que nuestra bravura. La buena suerte, quizá por ser mujer, es seducida por los atrevidos y valientes.
¡Seamos sensatos!: si contamos los días de brumas y de infortunios, siempre serán menos que los días de sol. ¡Ante la Adversidad dos posturas podemos asumir!: someternos a ella, empalidecer y temblar; o bien, retarla y enfrentarla con coraje. Un corazón osado produce milagros.
Jacinto Faya Viesca
El Sagaz y el Ingenuo
Ya habíamos platicado anteriormente –le dijo el Sagaz al Ingenuo–, de la extrema importancia de añadir a muchos de nuestros actos y palabras una dosis de arte, de belleza; de decir y de presentar bien las cosas. Por ejemplo: si vamos a tener una entrevista, es indispensable ayudar a nuestra naturaleza vistiendo con sencillez, pero respetando la limpieza y el buen gusto.
También –continuo hablando el Sagaz–, nada nos cuesta que nuestras ideas no se manchen con malas palabras, pues ello no solamente es de pésimo gusto, sino que desmerece la fuerza de nuestra inteligencia y de nuestro mensaje. Añadirle una dosis de belleza a lo que hacemos o decimos, es no dejar a nuestra naturaleza sola, sino ayudarla. El hablar y obrar con una dosis de belleza, es decir, de arte, produce verdaderos milagros. Igual que conducirnos con grosería, descuido y fealdad, es no respetar a los otros, y esto produce monstruosidades
¡Muy bien –le contesto el Ingenuo! ¿Y qué me dices del dicho tan popular de que el “modo” como digamos y hagamos las cosas es muy importante? Mira –le respondió el Sagaz: la realidad es lo que las cosas son en sí, mientras que el “modo” es la forma. ¡Veamos!: cuando das un regalo, el fondo es el regalo y el modo o forma es cómo lo entregas. El regalo puede ser algo sencillo y lo puedes entregar sin ninguna envoltura ni delicadeza. El modo y la forma son la envoltura del regalo y tu buena actitud y cortesía con que lo entregas.
Una persona –siguió hablando el Sagaz–, puede negar un favor que alguien le pida, y lo negará de tal modo, que la persona se retirara satisfecha y hasta halagada. En cambio podemos conceder lo que se nos pide, y al dar podremos ofender por el mal modo, la pésima forma como nos negamos. Es decir: que alguien negando, deja contento al que se le negó; mientras que otra persona, concediendo, deja ofendido al que recibió. ¿Vez la inmensa diferencia? Solamente por esta reflexión nos dice Gracián, Cleóbulo, pensador de la Roma Antigua, mereció ser considerado como el mejor de los sabios.
Si nos comportamos con malos modos –continuó razonando el Sagaz–, cualquier persona estará dispuesta a negarnos lo que por justicia nos corresponde, y a contrariar nuestro acertado juicio. Y es que nuestros malos modos, nuestra descuidada y pésima forma, resulta insultante al otro. Sin un buen modo, todo lo bello nos parece feo, lo inteligente lo calificamos como tonto, y nuestro corazón se cierra para no conceder. Y es que un mal modo produce desastres, mientras que un buen modo obra milagros. ¡Excelente enseñanza –dijo el Ingenuo!
¡Otra cuestión importante –dijo el Sagaz: la verdad muchas veces resulta amarga y repugnante! Pero si es necesario que digamos verdades amargas, y las decimos con humildad, delicadeza, dulzura y buena intención, podemos salir bien librados. Y si la verdad amarga la decimos con frialdad y de mal modo, siempre obtendremos enemigos y daños seguros. Y es que el buen modo lo suple casi todo y nos abre las puertas.
No estamos hablando de la adulación, que es algo muy distinto, sino de la “forma” como hacemos y decimos las cosas. La buena forma, el buen modo, hace que otros nos dispensen nuestras carencias y desaciertos, y que ellos mismos suplan nuestras deficiencias. Y es que un buen modo le da al otro fuerza y disposición de corazón para ayudarnos, mientras que un mal modo lo forzará a ver carencias y desaciertos donde no los hay. El buen modo nos salva, y el mal modo nos condena y arruina. ¡Esta reflexión será una de las más importantes de mi vida –le contestó el Ingenuo!
Como tu empiezas a caminar por la vida y cuentas con muy poca experiencia –le dijo el Sagaz a su amigo el Ingenuo–, te voy a dar un consejo que yo lo aprendí de los más grandes hombres de la antigüedad de Roma y Grecia. Si estudias detenidamente la vida de los grandes hombres del pasado y también la de grandes triunfadores del presente, vas a encontrar una cualidad de la que gozaron y ejercieron estas relevantes personas.
Todos ellos –siguió hablando el Sagaz–, tuvieron la habilidad de aprovecharse de la sabiduría y experiencia de muchas personas superiores a ellos en las materias que los consultaban. Durante todas sus vidas pidieron consejo y ayuda en materias que desconocían. Si tenían algún problema serio, acudían al experto a que lucharan por ellos. Si requerían el sabio consejo en una materia delicada, no pretendían estudiarla, sino acudir al conocedor.
De esta manera –continuó el Sagaz–, contaban a su disposición de muchas personas sabias y experimentadas. No sé por qué razón, pero cuando alguien acude por nuestro consejo, se despierta en nosotros un deseo de servir. La persona sagaz conoce de ésta debilidad del corazón, y acude con todo tipo de expertos. Y de esta manera, aprovecha de manera magnifica los conocimientos, experiencia y sabiduría de tantas personas como a las que él quiera a solicitar su ayuda. ¡Qué desperdicio en nuestras vidas – le contesto el Ingenuo–, al contar con tantas personas superiores a nosotros que podrían ayudarnos con sus consejos, y que nosotros no tomamos en cuenta!
De poner en práctica estos consejos las oportunidades de nuestras vidas se verían beneficiadas en muy alto grado.
También –continuo hablando el Sagaz–, nada nos cuesta que nuestras ideas no se manchen con malas palabras, pues ello no solamente es de pésimo gusto, sino que desmerece la fuerza de nuestra inteligencia y de nuestro mensaje. Añadirle una dosis de belleza a lo que hacemos o decimos, es no dejar a nuestra naturaleza sola, sino ayudarla. El hablar y obrar con una dosis de belleza, es decir, de arte, produce verdaderos milagros. Igual que conducirnos con grosería, descuido y fealdad, es no respetar a los otros, y esto produce monstruosidades
¡Muy bien –le contesto el Ingenuo! ¿Y qué me dices del dicho tan popular de que el “modo” como digamos y hagamos las cosas es muy importante? Mira –le respondió el Sagaz: la realidad es lo que las cosas son en sí, mientras que el “modo” es la forma. ¡Veamos!: cuando das un regalo, el fondo es el regalo y el modo o forma es cómo lo entregas. El regalo puede ser algo sencillo y lo puedes entregar sin ninguna envoltura ni delicadeza. El modo y la forma son la envoltura del regalo y tu buena actitud y cortesía con que lo entregas.
Una persona –siguió hablando el Sagaz–, puede negar un favor que alguien le pida, y lo negará de tal modo, que la persona se retirara satisfecha y hasta halagada. En cambio podemos conceder lo que se nos pide, y al dar podremos ofender por el mal modo, la pésima forma como nos negamos. Es decir: que alguien negando, deja contento al que se le negó; mientras que otra persona, concediendo, deja ofendido al que recibió. ¿Vez la inmensa diferencia? Solamente por esta reflexión nos dice Gracián, Cleóbulo, pensador de la Roma Antigua, mereció ser considerado como el mejor de los sabios.
Si nos comportamos con malos modos –continuó razonando el Sagaz–, cualquier persona estará dispuesta a negarnos lo que por justicia nos corresponde, y a contrariar nuestro acertado juicio. Y es que nuestros malos modos, nuestra descuidada y pésima forma, resulta insultante al otro. Sin un buen modo, todo lo bello nos parece feo, lo inteligente lo calificamos como tonto, y nuestro corazón se cierra para no conceder. Y es que un mal modo produce desastres, mientras que un buen modo obra milagros. ¡Excelente enseñanza –dijo el Ingenuo!
¡Otra cuestión importante –dijo el Sagaz: la verdad muchas veces resulta amarga y repugnante! Pero si es necesario que digamos verdades amargas, y las decimos con humildad, delicadeza, dulzura y buena intención, podemos salir bien librados. Y si la verdad amarga la decimos con frialdad y de mal modo, siempre obtendremos enemigos y daños seguros. Y es que el buen modo lo suple casi todo y nos abre las puertas.
No estamos hablando de la adulación, que es algo muy distinto, sino de la “forma” como hacemos y decimos las cosas. La buena forma, el buen modo, hace que otros nos dispensen nuestras carencias y desaciertos, y que ellos mismos suplan nuestras deficiencias. Y es que un buen modo le da al otro fuerza y disposición de corazón para ayudarnos, mientras que un mal modo lo forzará a ver carencias y desaciertos donde no los hay. El buen modo nos salva, y el mal modo nos condena y arruina. ¡Esta reflexión será una de las más importantes de mi vida –le contestó el Ingenuo!
Como tu empiezas a caminar por la vida y cuentas con muy poca experiencia –le dijo el Sagaz a su amigo el Ingenuo–, te voy a dar un consejo que yo lo aprendí de los más grandes hombres de la antigüedad de Roma y Grecia. Si estudias detenidamente la vida de los grandes hombres del pasado y también la de grandes triunfadores del presente, vas a encontrar una cualidad de la que gozaron y ejercieron estas relevantes personas.
Todos ellos –siguió hablando el Sagaz–, tuvieron la habilidad de aprovecharse de la sabiduría y experiencia de muchas personas superiores a ellos en las materias que los consultaban. Durante todas sus vidas pidieron consejo y ayuda en materias que desconocían. Si tenían algún problema serio, acudían al experto a que lucharan por ellos. Si requerían el sabio consejo en una materia delicada, no pretendían estudiarla, sino acudir al conocedor.
De esta manera –continuó el Sagaz–, contaban a su disposición de muchas personas sabias y experimentadas. No sé por qué razón, pero cuando alguien acude por nuestro consejo, se despierta en nosotros un deseo de servir. La persona sagaz conoce de ésta debilidad del corazón, y acude con todo tipo de expertos. Y de esta manera, aprovecha de manera magnifica los conocimientos, experiencia y sabiduría de tantas personas como a las que él quiera a solicitar su ayuda. ¡Qué desperdicio en nuestras vidas – le contesto el Ingenuo–, al contar con tantas personas superiores a nosotros que podrían ayudarnos con sus consejos, y que nosotros no tomamos en cuenta!
De poner en práctica estos consejos las oportunidades de nuestras vidas se verían beneficiadas en muy alto grado.
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