sábado, 1 de noviembre de 2014

¡Mi vida en Facebook!

¡Mi vida en Facebook!
Conviviendo en el desayuno con amigos, surgió una pregunta que me llamó la atención: ¿Qué significa virtual? Según la Real Academia de la Lengua Española, RAE viene del latín virtus, fuerza, virtud y una de sus tres definiciones: “Que tiene existencia aparente y no real”.

Basado en este contexto surgió una breve pero sustanciosa plática sobre este tema tan de boga en nuestra sociedad, base para esta columna.
Los avances agigantados de la tecnología nos adentra en un mundo irreal llamado: Ciberespacio, las redes sociales se han vuelto parte integral de nuestra existencia, al grado que nos encontramos inmersos en una “cibervida”.

Conozco personas que no pueden salir de casa, sin poner antes su comentario matutino, para sus cientos de “fieles seguidores” o aquellos que ponen paso a paso lo que realizan durante el día: ¡Saliendo de casa! ¡En fiesta con los niños! ¡Ya me voy a bañar porque se me hace tarde! ¡O aquel que quiere sacar provecho del restaurante diciendo que el servicio está lento, cuando el dueño le ofreció disculpas y postre gratis, por el inconveniente! Hasta notas suicidas o cosas feas y escabrosas de personas que jamás conoceremos.
Es normal ver a un grupo de personas, cada una con celular en mano, esperando un pequeño sonido para entrar en un estado de éxtasis virtual.
Facebook, en sus inicios, era un espacio donde las personas estaban en contacto con familiares y amigos que se encontraban en diferentes partes del mundo.
Posteriormente se convirtió en un sitio abierto donde podías expresar sentimientos, ideas o conceptos, donde cualquiera los podía leer.
Era una oportunidad para manifestar lo que de otra manera no se podía.

Luego los mensajes privados, el chat, los juegos como la granjita (cielos, esta última es tema para varias columnas), el horóscopo y un sinnúmero de enlaces que sirvieron para entretener, alegrar, distraer, aliviar o… ¿enajenar? la vida de los usuarios.

Pero: ¿Por quÉ la gente busca vivir una vida paralela o “cibervida”? Abraham Maslow en su pirámide de necesidades menciona que el ser humano por naturaleza siente la necesidad de relacionarse, ser parte de una comunidad de agruparse en familias, con amistades o en organizaciones sociales.

Las redes sociales satisfacen esa carencia de amor, compañerismo y amistad.
Es común esconder bajo el avatar (fotografía hermosa que ponemos en el perfil), tristeza, miedo o frustración.
Las posibilidades de esconder situaciones son infinitas: Personas neuróticas, acosadores, histéricos, tantas ideologías y tantas historias raras.
La vida es tan corta como para desperdiciarla en el ciberespacio, no estoy diciendo que te alejes completamente de las redes sociales o de que pongas en off tu computadora, iPad o celular.

Es importante darle sentido a lo que está frente a ti, disfrutar de la vida real, de tus hijos, compañeros, que voltees a tu alrededor y te des cuenta que eres valioso para muchas personas.

La fantasía que ofrece la comunidad virtual es muy cómoda, pero irreal.
¡No te confundas!
 ¡Abrazote de oso!



Mi TIEMPO es oro… ¿Y el tuyo?

Mi TIEMPO es oro… ¿Y el tuyo?
Como han pasado los años, las vueltas que da la vidaaaa… El tiempo… el tiempo es un recurso que no se puede comprar, no podemos ir a un negocio y decir –Le compro un kilo, un litro o deme 2 metros de tiempo-. 
Tampoco lo puedo vender, no lo puedo obtener en mayores o menores cantidades.
 
Todos y cada uno de nosotros tenemos la misma cantidad de tiempo, es decir tenemos 24 horas.
Lo que hace la diferencia es lo que hacemos con él.
Las personas que lo aprovechan al máximo, son aquellas que están conscientes de cómo utilizarlo, tienen una visión muy clara de cómo administrarlo, tienen bien establecidas sus prioridades.
 
Según la Real Academia de la Lengua el tiempo es: “Una magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro.
 
Su unidad en el sistema internacional es el segundo”.
También lo define como: “época durante la cual vive alguien o sucede algo”.
¡Me parece sumamente interesante!
 

Algo con lo que convivimos diariamente, tan sencillo y complicado a la vez.
 
¿Cómo aprovecharlo? Generalmente cuando somos jóvenes, no pensamos en él, pero al llegar a la madurez las cosas cambian.
 
Empezamos a notar que los hijos de algún amigo ya son adultos o nuestros hijos nos dan nietos, ahí es cuando nos cae literalmente el veinte y decimos cooooomo han pasado los años.
 
Existe una diferencia enorme entre aprovechar el tiempo y manejarlo.
 
Aprovechar el tiempo, según Harvard Business, es una estrategia que implica usar el tiempo de manera inteligente para conseguir metas más importantes.
Manejar el tiempo es el proceso diario que usamos para aprovecharlo, es decir, llevar una agenda, hacer listas, en una palabra utilizar aquellas herramientas que nos ayudan a usar el tiempo eficientemente.
 
Lo primero que debemos de hacer es establecer prioridades de acuerdo a las metas trazadas.
 

Implica asegurarse que estás pasando el tiempo correcto en los lugares correctos, haciendo cosas que son importantes.
Es decir se debe de asignar el tiempo necesario, para obtener el retorno más grande posible sobre el tiempo usado.
 

En pocas palabras, si mi prioridad es mi familia, mis hijos, mi casa, voy a hacer una lista de cosas que irán enfocadas a desarrollar actividades alrededor de esa prioridad.
 
No olvidemos que siempre debe de existir un equilibrio entre las 24 horas del día.
 
Por ejemplo: ¡No es posible que una persona pueda vivir, sanamente durmiendo 4 horas diarias! El ser humano está diseñado para dormir, por lo menos 8 horas, aunque a medida que aumenta nuestra edad, dormimos menos, pero bueno eso es otro tema.
 
Por ejemplo, me he topado con personas que dicen que duermen 5 horas, que no hacen ejercicio, que no comen a sus horas, que no descansan, que sus hijos, quién sabe donde estarán, que no tienen vacaciones… ¡Porque no tienen tiempo! Lo que no tienen es una buena administración de sus 24 horas.
No me gusta ser pesimista, pero ya lo dice Juan Gabriel: ¡El tiempo pasa y nunca perdona!
Existe una técnica del time-boxing, que ayuda a darle forma a la agenda para poder lograr las metas y objetivos que deseas.

Por ejemplo:
 
1.- Elabora una lista de cosas por hacer
 

2.- Divide la lista en categorías
 

3.- Registra el tiempo
 

4.- Fortalece tu capacidad para calcular el tiempo
 

5.- Date tiempo para acostúmbrate.
 

6.- (Esto es de mi cosecha) Sé tolerante y disciplinado.

Administrar el tiempo no es cosa fácil, de hecho el 90% de la gente lo desperdicia en cosas sin trascendencia, que no te pase eso…aprovéchalo porque el tiempo es simple y se va volando. ¡Que pasen un excelente domingo! ¡Abrazote de oso!


¡Mi hijo trae mejor “cel” que el tuyo!

¡Mi hijo trae mejor “cel” que el tuyo!
¡Mi hijo trae mejor “cel” que el tuyo!Con el gran avance de la tecnología, hombres y mujeres de todas las edades, nos sentimos atraídos por la mercadotecnia y por la accesibilidad a objetos que hace algunos años, no podíamos tener.

En nuestro aparato celular, es factible entrar a cualquier página web o red social para adquirir lo nunca imaginable.

Con solo apretar un botón, contamos con un despliegue de opciones que hace algunos años ni siquiera se plasmaba en alguna película de ciencia ficción.

La tecnología digital ha rebasado los límites de la lógica, concebible o pensable.

Hace unos días en una reunión a pregunta expresa sobre: ¿Qué debemos hacer los padres para ayudar a nuestros hijos a ser mejores? Alguien contestó: -tratar de administrar la mercadotecnia que ven- Yo me pregunto: ¿Cómo privar el acceso de la avalancha de publicidad y de lavado de cerebro a esta generación, que como decimos coloquialmente, vienen con chip integrado? A donde quiera que vayan, donde quiera que estén la mercadotecnia se hará presente.

La ideal será afianzar los valores familiares y sobre todo ser ejemplo.

¿Cómo le exijo a mi hijo que no añore obtener el último dispositivo de moda…llámese iPhone, iPod, iPad, o cualquier otro, si yo estoy a la espera de tener el auto más reciente o las botas de moda o la bolsa más “in”? El asunto es que nosotros propiciamos que el “huerquío (a)” tenga en su poder esos artefactos… ¿Pues quien le da para que los compre?

A donde quiera que vayan nuestros hijos, estarán en contacto directo con la mercadotecnia. Haz una prueba, no importa si estás en la oficina o en la casa…

prende la TV, celular, computadora, radio o lo que tengas a la mano. Escucharás “jingles”, ofertas, invitaciones, veras anuncios, creando necesidades que no tienes.

Luego voltea a tu alrededor y checa las marcas de los diferentes objetos que están ahí. Encontrarás una diversidad de ellas, que quizá ni siquiera pensaste tener.

La mercadotecnia nos hace creer en la necesidad de obtener cosas y más cosas. Contar con clientes potenciales y que permanezcan los actuales es la meta.

Y a nosotros nos encanta caer en esa maraña exquisita de acumular, de comprar y comprar.

¡Traer una camisa, cinto o zapatos de marca… no te hará ser mejor persona! ¡Cultiva tu mente, espíritu y tu cuerpo que es el templo del alma! ¡Saludos a todos! ¡Feliz domingo!
¡Abrazote de oso!


¡Lo mejor está por venir!

¡Lo mejor está por venir!
Si todos buscamos y queremos ser felices, tener armonía, paz, seguridad ¿Por qué nos empeñamos y hacemos todo lo contrario? Conozco personas que en su afán de ser felices, trabajan y trabajan pensando que el dinero es la felicidad.
No disfrutan de una puesta de sol, de la sonrisa de sus hijos, de verse a los ojos sin decir nada, de bailar, de cantar, de una tarde con amigos.
 
La vida es tan corta que no debemos desperdiciarla con cosas que no aportan un plus a nuestra existencia. Nuestras actividades cotidianas debemos realizarlas con pasión, con el corazón, con amor y por ende vendrá la felicidad.
 
Si somos felices estaremos sanos, vendrá la prosperidad, habrá armonía en nuestra existencia.
 
Debemos dejar de ser víctimas, las victimas creen que las cosas están fuera de su control, y su frase preferida: ¿Oh, porque me pasa esto? ¡Pobre de mí! La mentalidad de víctima esclaviza, es pensar que todo está fuera de control y que nada se puede hacer para cambiar las cosas.
Es culpa de nuestra madre, del padre, del maestro, del gobierno, de Dios, de la evolución.
 
Y existe una alternativa, dejar de ser esclavos y pensar positivamente, dejar de quejarnos, dejar de tenernos lastima y afrontar la realidad.
No importan los hechos de nuestra vida, sino como los interpretamos, como escogemos vivir, tenemos la opción en nuestras manos.
 
Podemos pasar la vida teniéndonos lastima y renegando de todo, sintiéndonos mal, ser limitados, ver lo que nos pasa como un regalo, como una oportunidad para mejorar, nos hará más fuertes, sin límites, sin fronteras para vivir.
 
Buscar ese regalo es la clave. Debemos amar nuestras vidas, quizá con incertidumbre, pero amar todo lo que nos rodea, así como somos, ni más ni menos.
 
El dolor es inevitable nos toca a todos, el sufrimiento es opcional.
 
Todos somos frágiles, todos tenemos fracturas, en nuestro matrimonio, en el negocio, en la salud, con los hijos, con nuestros padres, con los amigos, pero si al fracturarse, pensamos: ¿Oh, por qué a mí? ¿Por qué siempre me pasan estas cosas? Estamos eligiendo ser víctimas.
 

Tenemos la opción de pensar como vencedores, de interpretar los hechos, a nuestro favor.
 
La justicia es una ilusión, nadie tiene mejor vida que la que está viviendo, nadie tiene más o menos que los demás, nadie tiene mejor cuerpo que el que tiene o mejores padres, sólo tiene cosas diferentes y la forma en que interpreta esas diferencias.
 
La forma en que interpretemos las circunstancias, será lo que decida el futuro de nuestra vida y la vida de las personas con las que nos relacionamos.
 

Liberarnos de nuestras propias ataduras nos dará la felicidad.
 . Vivamos con pasión nuestro trabajo por modesto o importante que éste sea. 

Abrazote de oso


La propuesta Slim

La propuesta Slim
SEMANA LABORAL DE tres días propone el magnate Carlos Slim. Me pregunto ¿qué sabe el señor Slim que nosotros no? He pensado hasta ahora que a México le hace falta que sus hijos trabajemos más, que se acabe el fenómeno NINI y que nos enfoquemos en el trabajo, “sin pajarear”, para hacer las jornadas laborales, más eficientes y productivas.

SLIM TIEN EL“don Midas”… convierte en oro todo lo que toca. Si esto es cierto, como se ve, ¿porqué propone trabajar menos? Esta propuesta me confunde. Dice que en esos tres días debe aumentase el horario laboral a 11 horas.

LAS PEROSNAS QUE tienen jornadas largas, horarios extensos de trabajo, terminan por hacer mal las cosas, siendo más propensos a equivocaciones o a tener accidentes laborales. Mis pensamientos nuevamente difieren de los de Slim, quizás por ello yo soy pobre y él es mucho más que rico.

UNA IDEA COMO ésta, viniendo de un exitoso empresario, del hombre que un año si y uno no, es el más rico del mundo, es ciertamente unas bomba mediática. Luego de Paraguay y la ONU, replicó su idea junto a la Embajadora de Israel en México. Sabe bien lo que hace y cómo lo hace el señor Slim.

JORNADAS LABORALES DE 11 horas por tres días a la semana y un retiro por arriba de los 70 años, a fin de dar lugar a los jóvenes de ingresar al mundo laboral. Mi comprensión hasta ahora del esquema laboral nuevamente se violenta. Quiere Slim que se trabaje hasta los 75 años, que las jubilaciones se prolonguen.

“TENER CUATRO DÍAS sería muy importante para generar nuevas actividades de entretenimiento y otras formas de permanecer ocupado”. Hay que recordar que Slim tiene 74 años, sabe bien lo que es ser viejo, experimentado y útil, pero no sé si sabe bien lo que es ser empleado y pobre.

EN LA VIDA nos trazamos metas. Entonces calcular cuántos años nos faltan para jubilarnos y tener planes para vivir distinto no serviría de nada. Cuando se reformó la ley del ISSSTE nos golpeó una roca al saber que aumentaban 5 o 10 años la jubilación. Slim quiere que trabajemos menos horas en la semana pero más años en la vida.

“PARECÌA SUGERIR QUE estos empleados de semana corta ganaran los mismo que si trabajaran tiempo completo. Eso es lo que ocurre en Telmex, su empresa, donde aquellos elegibles para el retiro pueden optar por trabajar una semana de cuatro días con paga completa”. Lo dice un analista, que a diferencia mía, si tiene muy claro lo que plantea.

MANTENER TRABAJANDO A los empleados más longevos tiene sentido para las sociedades, especialmente aquellas que están envejeciendo y en las que menos jóvenes deberán cargar con pensionados con mayor expectativa de vida. Podrían preferir semanas más cortas con sueldos más bajos y ocho o nueve horas de trabajo, en lugar de 11. Sus compañías valorarían retener su experiencia mientras ahorran dinero de sus salarios. Tesis Slim.

MUCHOS ESTARÍAN COMPLACIDOS de tener seguros tres días de trabajo bien pagado a la semana. Las máquinas y los servicios públicos y privados deben trabajar 24 horas, las personas merecen más tiempo para esparcimiento y la familia, para capacitarse y mejores puestos de trabajo. Tesis Slim.

¿HABRÁ LETRAS CHIQUITAS en la propuesta?, ¿el pago de horas extras tendrá que ver?, ¿será suficiente el poder de Slim para imponer cambios a leyes del trabajo en todo el mundo?, ¿para dar acceso al mercado laboral a unos se requiere sacar a otros? Las preguntas son muchas, las respuestas deben extraerse de su propuesta, vertida en tres eventos distintos.

PROPONE REDUCIR A tres días la jornada laboral en el mundo. Trabajar 11 horas al día en lugar de ocho. Aumentar la jubilación o el retiro de los 60 a los 75 años. Incorporar a los jóvenes al mercado laboral con mayores oportunidades. Aprovechar la experiencia de los viejos, dándoles empleo, pero reduciendo jornales.
CARLOS SLIM TIENE una perspectiva mundial e integral que muchos no tenemos, por ello, quizás, el alcance de su propuesta me resulta poco viable en un país como México. También es cierto que Slim es patrón y no obrero o empleado. Aunque lo hubiese sido, no sé si al concebir su idea, se pusiera en esos zapatos (en esas botas de trabajo).
EL DEJAR DE trabajar dos días agrandaría los problemas dentro de las familias mexicanas. En muchos sitios del país más de la mitad de las familias son disfuncionales. ¿Qué haría un padre de familia en su casa cuando le demandan más ingreso y el estará sin empleo dos días a la semana? Haría conservas o arrancaría un “negocito familiar”, se me ocurre.
SIN QUERER SER fatalista imagino a un segmento social que pasaría más tiempo en las cantinas, billares o lugares de “esparcimiento”, con más tiempo para gastar el reducido salario de su cómoda semana de tres días. Semana Slim: Tres días trabajando y cuatro para la familia, la calle o para preparase mejor.
EL QUE LOS viejos sean útiles y así se sientan, es algo muy rescatable de la propuesta Slim. Muchos hombres al sentirse estrobo o inútiles mueren junto con el empleo que dejan o del que son expulsados. Quien tiene un ranchito o tierras en Ejido, tendrá que hacer en sus años de vejez, pero quien requiere de dinero para llevar a su casa o para mantenerse en su soledad, hoy no tiene opciones.

JÓVENES CON MAYORES oportunidades, incorporados al mercado laboral, por supuesto que es básico en la propuesta Slim. Pero la gran asignatura es la pertinencia: Que las empresas y las universidades se coordinen para que se preparen a las nuevas generaciones en carreras técnicas, tecnológicas o superiores de cualquier tipo, pero en coincidencia con la innovación y retos del empleador. Egresados sin empleo es la constante nacional, luego las tentaciones del “empleo fácil”.
LAS COSAS DE quien vienen, reza un dicho popular. Viniendo del señor Slim esta propuesta, debería ser suficiente para apoyarla ciegamente, pero hay muchas razones prácticas para juzgarla inviable. En países como México el empleo es deficitario, el dinero no alcanza con las 40 horas semanales que prevé el contrato colectivo, y ni con las horas extras (que podrían acabarse, si se apoya la propuesta).
TENER UN TRABAJO estable y pagado a tiempo (no dije bien pagado), es una fortuna laboral. Pensar en tener más de un empleo, es retar al destino. Pagar con ese empleo colegiaturas, alimentos, transportes, salud mínima o de urgencia, ropa mínima, pago de impuestos, y algún gusto menor ocasional, es muy difícil. La economía de la golpeada clase media, de la cada vez más grande clase baja y de la extensa comunidad empobrecida, son precarias y sin expectativas.
SLIM SABE SU cuento y pujará con todo el peso de su fama, su dinero y su poder para logar que su propuesta se convierta en la “ley Slim”. Por lo que a nosotros toca, seguiremos resolviendo los retos del día a día, que no es poco decir. Por mi parte, de la propuesta y sus aristas, sigo con más dudas que certezas, ¿y usted?


¡La actitud hace la diferencia!

¡La actitud hace la diferencia!
Siempre, el primer día de clase, les digo a mis alumnos que todos tienen un 100 de calificación. 

Pero, que deben esforzarse por mantenerlo: Estudiando, entregando tareas, exentando exámenes parciales, participando en clase, etc.
 

Es decir en ese momento, todos tienen la misma OPORTUNIDAD.
El problema viene cuando, no estudian, no hacen equipo, no entregan tarea, no van a clases, etc.
 
Van colocándose cada quien en su lugar y obteniendo la calificación que se merecen de acuerdo al trabajo realizado durante todo el periodo de clases.
Cada parcial es un testimonio de cómo va su desempeño académico.
 

Pueden continuar estudiando y haciendo lo correcto.
Claro está que dado sus capacidades intelectuales, alguno tendrá que hacer mayor esfuerzo que el otro.
Pero al final, según su desempeño, tendrán su 100 o no.

Según la Real Academia de la Lengua, oportunidad viene del latín opportunitas y significa: Coyuntura, conveniencia de tiempo y de lugar.
 

En mi punto de vista (muy particular), creo que todos nacimos con la oportunidad de vivir una vida de 100.
 
El asunto es hacer nuestra tarea, esforzarnos por hacer las cosas bien. Cultivar nuestra mente, ser creyentes alimentarnos bien, hacer ejercicio.
 

Pensar siempre en positivo y no en negativo. Tener sentimientos positivos. No guardar rencores.
 
Perdonar a los que nos ofenden.
Porque si no lo haces se convertirá en tu peor pesadilla.
 
¡Nacimos para ser felices! ¿O crees que el ser supremo nos diseño para sufrir, engañar, ser malos e infelices? ¡La verdad yo no lo creo!
El problema es que nos pasamos la vida volteando para el lado equivocado.
 
Vemos primero lo malo, lo feo, lo grotesco, lo vulgar, antes de ver lo hermoso, armonioso o bello.
 

Cuando conocemos a una persona lo primero que decimos: ¿Viste? El pantalón que trae está horrible o ¿Te fijaste? Ni siquiera sabe hablar, etc.
 
En lugar de decir: Qué bonita, que bien habla, me da la impresión que tiene sentimientos nobles, etc.
(Es algo cultural, pero eso es otra historia)
Tener pensamientos, sentimientos o palabras negativos son sentencias, decretos o dictámenes para que las cosas no funcionen correctamente.
 
Al hacerlo se contribuye para que se deteriore un corazón, una relación, una familia, una persona o una comunidad.
Cambia esa mentalidad y haz la prueba mañana, trata de cambiar tus pensamientos negativos a positivos.

Cuando te levantes piensa: Hoy es un gran día, me va a ir excelente, todo va a estar bien.

Que nada ni nadie cambie ese precepto.
 
Ponte alerta y cambia tu actitud.
 

¡Abrazote de oso!


¡Éste sí es un buen chisme!

¡Éste sí es un buen chisme!
¡A todos nos encanta el chisme! De hecho, disfrutamos un “chismecito” de nuestros amigos, parientes, compañeros.
El asunto de “chismear” se puede presentar en diferentes ámbitos como el familiar, social, profesional, político, artístico, etc.
Apenas llevo 4 renglones y ya escribí: chisme, chismecito y chismear.

Bien, el Diccionario de la Real Academia Española dice que quizá provenga del latín: Cimez, chinche y lo define como: Noticia verdadera o falsa, comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna, también significa baratija o trasto pequeño.
El verbo chismear o chismar significa: Llevar y traer noticias que pretenden indisponer.
Lo practicamos desde la niñez hasta ser adultos, no distingue sexo, doctrina, credo o religión que se profese.
Se dice que las mujeres son más chismosas que los hombres, pero a estas alturas del partido la verdad es que es temerario afirmar si las mujeres o los hombres, porque cuando los hombres se juntan…

No hay reunión de seres humanos (para no decir hombres o mujeres) en la cual no se involucre a alguien en algún chisme, la vecina, el hijo de la comadre, el compañero de la escuela, el profe, etc.
¡Disfrutamos y saboreamos el chismecito! ¿Se han percatado que los programas con mayor audiencia en la TV son los de chismes? Las redes sociales son ideales para estar enterados de los chismes.
Nos conectamos al Face o al Twitter sólo para ver qué fotos nuevas hay o dónde anda tal persona.
¡Claro, porque a todos nos encanta enterarnos de la vida de los demás y hasta le inventamos!
Lo increíble del asunto es que los chismes pueden ser factor de aceptación o no para cierto grupo.
Es decir el chismear es normal y hasta divertido, si participas activamente serás bienvenido, si al contrario no participas, pasarás a ser parte de las críticas.
Un estudio realizado por el antropólogo británico y biólogo evolucionista especializado en el estudio del comportamiento humano, Robin Ian McDonald Dunbar, reveló que cuando chismeamos secretamos endorfinas, semejante a cuando hacemos ejercicio, reímos o comemos algo que nos gusta, es decir, tenemos una sensación de felicidad: ¡Por eso nos encanta chismear!

Hace tiempo departiendo con un grupo de amigos empecé a chismear sobre un artista y uno de los presentes me recordó la siguiente historia: Un hombre fue a consultar a un gran sabio, porque sentía arrepentimiento y un dolor muy grande, porque durante algún tiempo había ofendido gravemente a un amigo inventando cosas acerca de él.

Había hablado tan mal al grado de forjarle una pésima imagen ante la sociedad.

“-Señor sabio, -le suplicaba-. ¡Dígame qué puedo hacer para quitarme este arrepentimiento que siento! El sabio lo escuchó pacientemente y luego le dijo: “-Ve por un saco lleno de plumas y avienta al aire una por una durante todo el día, y mañana vuelves”.
El hombre se retiró feliz por lo simple de la acción. Al día siguiente regresó y le dijo: “-¡Listo, maestro! ¿Ahora qué tengo que hacer para sentirme mejor? El sabio le dijo: “-Ahora ve a recoger una a una las pequeñas plumas que arrojaste al viento.
El hombre, entristecido le dijo: “-Eso es algo imposible maestro”. El viejo le respondió: “-Así fue lo que hiciste al blasfemar a tu amigo, un daño irreparable. Ve a implorar su perdón y promete no volver a hacerlo”.
Los chismes y rumores son tan efectivos como las armas, unos hieren el cuerpo físico y los otros hieren el alma. ¡No juzgues, no inventes, no murmures, no hagas lío, vive tu vida y deja vivir en paz a los demás!

¡Abrazote de oso!