domingo, 13 de noviembre de 2016

EDÚCATE TU MISMO

Edúcate tu mismo Por Marcus Garvey
(En la casa o en la calle)
Nunca debes dejar de aprender. Los más grandes hombres y mujeres del mundo fueron personas que se educaron a sí mismas fuera de las universidades, con todo el conocimiento que la universidad da, y tú tienes la oportunidad de hacer lo mismo que los estudiantes de la universidad hacen: leer y estudiar.
Uno nunca debe dejar de leer. Lee todo lo que puedas que sea de conocimiento estándar. No desperdicies tu tiempo leyendo literatura basura. Es decir, no prestes ninguna atención a las novelas de diez centavos, historias del viejo oeste ni a los libros sentimentales baratos. Pero donde haya una buena trama y una buena historia en la forma de una novela, léela. Es necesario leerla con el propósito de obtener información sobre la naturaleza humana. La idea es que la experiencia personal no es suficiente para un humano, para obtener todo el conocimiento útil de la vida, porque la vida individual es muy corta, así que debemos alimentarnos de la experiencia de otros. La literatura que leemos debe incluir la biografía y autobiografía de hombres y mujeres que han alcanzado grandeza en su línea particular. Cuando sea que puedas compra estos libros y poséelos, y mientras los lees has anotaciones con lápiz o lapicero de las oraciones impactantes y párrafos que te gustaría recordar, así cuando tengas que remitirte al libro, por cualquier pensamiento sobre el que te gustaría refrescar tu mente, no tendrás que leer el libro entero.
Utiliza cada minuto libre que tengas en leer. Si vas a un viaje que te tomará una hora lleva algo para leer en esa hora hasta llegar al lugar donde vas. Si estás sentado esperando a alguien, ten algo en el bolsillo para leer hasta que la persona llegue. No desperdicies tiempo. Cada momento que creas que tienes para desperdiciar, pásalo leyendo algo. Lleva contigo un pequeño diccionario de bolsillo y estudia palabras mientras esperas o viajas, o un pequeño volumen sobre un tema particular. Lee al menos un libro cada semana, separado y distinto de tus periódicos y revistas. Esto significará que al final de un año habrás leído 52 diferentes temas. Tras cinco años habrás leído 250 libros. Entonces, podrás ser considerado un hombre bien instruido o una mujer bien instruida y habrá una gran diferencia entre ti y una persona que no ha leído ni un libro. Serás considerado inteligente y la otra persona será considerada ignorante. Tú y esa persona por lo tanto estarán viviendo en dos mundos diferentes: uno en el mundo de la ignorancia y otro en el mundo de la inteligencia. Nunca te olvides de que la inteligencia gobierna el mundo mientras que la ignorancia lleva las cargas. Así pues, aléjate tan lejos como sea posible de la ignorancia y busca tan lejos como sea posible ser inteligente.
Debes leer la mejor poesía para obtener inspiración. Los poetas estándar han sido siempre los más grandes inspiradores creadores. De una buena línea de poesía, tú podrías obtener la inspiración para la carrera de tu vida. Muchos hombres y mujeres grandes fueron primero inspirados por una línea atractiva o verso de poesía.
Hay buenos poetas y malos poetas justo como hay buenas novelas y malas novelas. Siempre selecciona los mejores poetas para tu impulso inspirador.
Lee historia incesantemente hasta que la domines. Esto quiere decir, tu propia historia nacional, la historia del mundo, historia social, historia industrial, y la historia de las diferentes ciencias; pero primariamente la historia del hombre; si tu no sabes que pasó antes de que vinieras aquí y qué está pasando en el tiempo en que vives, lejos de ti, no conocerás el mundo y serás un ignorante del mundo y la humanidad.
Solo podrás hacer lo mejor de la vida al conocerla y comprenderla; para conocerla debes sumergirte en la inteligencia de otros que vinieron antes que tí y han dejando sus registros.
Para ser capaz de leer inteligentemente, debes primero ser capaz de manejar el idioma de tu país. Para hacer esto, debes estar bien informado de su gramática y de la ciencia de esta. Cada seis meses debes leer una vez más sobre la ciencia del lenguaje que hablas, para así no olvidar sus reglas. Las personas te juzgan por tu escritura y hablar. Si hablas y escribes incorrectamente, ellos se predisponen hacia tu inteligencia; y si hablas mal e incorrectamente, aquellos que te oyen, se repugnan y no te prestarán mucha atención, sino que en sus corazones se reirán detrás de ti. Un líder, quien es para enseñar a los hombres y presentar cualquier hecho de verdad al hombre, debe primero ser docto en su tema.
Nunca leas o escribas sobre un tema acerca del que no conoces nada, pues siempre hay alguien que conoce sobre el tema particular para reírse de ti o hacerte una pregunta embarazosa que pueda hacer a otros reírse de ti. Puedes conocer sobre cualquier tema bajo el sol leyendo acerca de él. Si no puedes comprar los libros enseguida y poseerlos, ve a las bibliotecas públicas y léelos allí, o pídelos prestados, o únete a alguna biblioteca circulante en tu distrito o pueblo para obtener el uso de estos libros. Debes hacer eso para que puedas referirte a ellos por información.
Debes leer al menos cuatro horas al día. El mejor tiempo de lectura es en la tarde, después que te has retirado de tu trabajo y descansado, y antes de las horas de sueño; pero hazlo antes de la mañana, de manera de que lo que has leído se convierta a tu subconsciente. Eso es decir, plantado en tu memoria. Nunca te vayas a la cama sin hacer algo de lectura.
Nunca mantengas la constante compañía de alguien que no sabe tanto como tú o no es tan educado como tú y de quien no puedas aprender algo o corresponder tu conocimiento, especialmente si esa persona es iletrada o ignorante, pues la constante asociación con tales personas te causará ser llevado dentro de la cultura peculiar o ignorancia de esa persona. Siempre trata de asociarte con personas de quienes puedas aprender algo. El contacto con personas cultas y con libros es la mejor compañía que puedes tener y conservar.
Leyendo buenos libros mantienes la compañía de los autores o de los temas del libro, cuando de otra manera no puedes encontrarlo en el contacto social de la vida. NUNCA DESCIENDAS EN INTELIGENCIA a la de aquellos que están debajo de ti, pero de ser posible ayuda a levantarlos a tu nivel y siempre trata de superar a aquellos que están sobre ti y ser su igual con la esperanza de ser su maestro.
Continúa siempre en la aplicación de aquello que deseas educacionalmente, culturalmente, o de otro modo, y nunca renuncies hasta que hayas alcanzado el objetivo. Tú puedes alcanzar el objetivo si otro(s) lo han hecho antes de ti; probando ellos al hacer esto que es posible.
En tu deseo de alcanzar grandeza, debes primero decidir en tu propia mente en que dirección deseas buscar tal grandeza, y cuando lo hayas decidido en tu propia mente, trabaja incesantemente hacia esto. La cosa particular que tu puedas querer debe estar ante ti todo el tiempo y lo que sea que tome el obtenerlo o hacerlo posible, debe emprenderse. Usa tus facultades y persuasión para alcanzar todo en lo que determines en tu mente.
Nunca trates de repetirte a ti mismo en algún discurso repitiendo una y otra vez la misma cosa excepto cuando estas elaborando nuevos puntos, pues la repetición es cansosa y molesta a aquellos que oyen la repetición. Por lo tanto, trata de poseer tanto conocimiento universal como sea posible a través de la lectura, para así ser capaz de liberarte de la repetición al tratar de conducir a un punto.
Nadie está nunca muy viejo para aprender. Por lo tanto debes tomar ventaja de cada facilidad educacional. Si escuchases de un gran hombre o mujer que va a dar una conferencia o hablar en tu ciudad sobre un tema dado y la persona es una autoridad en el tema, siempre haz tiempo para ir y escucharle. Esto es lo que se quiere decir por aprender de otros. Debes aprender los dos lados de cada historia, para así ser capaz de debatir apropiadamente una pregunta y mantener tu causa con el lado que apoyas. Si tú solo conoces un lado de la historia, no podrás discutir inteligentemente ni efectivamente. Como por ejemplo, para combatir el comunismo, debes conocer acerca de esto, de otro modo las personas tomarán preeminencia de ti y ganarán una ventaja sobre tu ignorancia.
Cualquier cosa que vayas a retar, debes primero conocer acerca de ella, para así ser capaz de derrotarla. En el momento que seas ignorante sobre algo, la persona que tenga la inteligencia de esa cosa te derrotará. Por lo tanto, obtén el conocimiento, obtenlo rápido, obtenlo estudiosamente, pero obtenlo de cualquier modo.
Conocimiento es poder. Cuando conoces una cosa y puedes sostener tu fundamento sobre esa cosa y ganar sobre tus oponentes sobre esa cosa, aquellos que te oyen aprenden a tener confianza en ti y confiarán en tu habilidad.
Nunca, por lo tanto, atentes contra algo sin ser capaz de defenderte en esto, pues cada vez que eres derrotado te quita tu prestigio y no eres tan respetado como antes.
Todo el conocimiento que quieras está en el mundo, y todo lo que tienes que hacer es ir y buscarlo, y no parar hasta que lo hayas encontrado. Puedes hallar conocimiento o la información acerca de ello en las bibliotecas públicas, si no está en tu propia biblioteca. Trata de tener un libro, y poseerlo, sobre cada pequeño conocimiento que tú quieras. Generalmente puedes obtener estos libros en las tiendas de segunda mano a veces por un quinto del precio original.
Siempre ten un bien equipado mueble de libros. Casi toda la información sobre la humanidad puede ser encontrada en la Enciclopedia Británica. Este es un juego de libros caro, pero trata de obtenerlo. Compra una edición completa para ti y mantenla en tu hogar, y cuando sea que estés con duda sobre algo ve a ella y lo hallarás allí.
El valor del conocimiento es usarlo. No es humanamente posible para una persona retener todo el conocimiento del mundo, pero si una persona sabe como buscar todo el conocimiento del mundo, él le hallará cuando quiera.
Un doctor o un abogado, aún cuando haya aprobado su examen en la universidad, no conoce todas las leyes y no conoce todas las técnicas de medicina, mas tiene el conocimiento fundamental. Cuando quiere un tipo particular de conocimiento él va a sus libros médicos, o a sus libros de ley y se refiere a la ley particular, o a cómo usar la receta de medicina. Tú debes, por lo tanto, saber donde hallar tus cosas y usarlas como quieras. Nadie sabrá de donde las obtuviste, pero tendrás las cosas, y al usarlas correctamente ellos te pensarán una persona maravillosa, un gran genio, y un líder confiable.
En la lectura no es necesario u obligatorio que estés de acuerdo con todo lo que lees. Debes siempre leer o aplicar tu propio razonamiento a lo que has leído basado sobre lo que ya conoces tocante a los hechos de lo que has leído. Pasa un criterio acerca de lo que lees basado en estos hechos. Cuando digo hechos, quiero decir cosas que no pueden ser disputadas. Puede que leas pensamientos que son viejos, y opiniones que son viejas y han cambiado desde que fueron escritas. Debes siempre buscar para hallar los últimos hechos sobre ese tema particular, y solo cuando estos hechos son consistentemente sostenidos en lo que lees, deberás estar de acuerdo con ellos. De otro modo estás titulado a tu propia opinión.
Siempre ten conocimiento a la fecha. Puedes reunir esto de los últimos libros y las últimas publicaciones, diarios y periódicos. Lee tu periódico diario cada día. Lee un periódico mensual estándar cada mes, una revista estándar cada trimestre y por esto hallarás el nuevo conocimiento del año entero además de los libros que lees, cuyos hechos no se han alterado en ese año. No mantengas viejas ideas, entiérralas a como llegan las nuevas.
Si tienes una biblioteca por tu cuenta, asegúrala cuando no estés en casa. Pasa la mayoría de tu tiempo libre en tu biblioteca. Si tienes un radio mantenlo en tu biblioteca y úsalo incesantemente para escuchar lecturas, recitales, discursos y buena música. Puedes aprender mucho de la radio. Puedes inspirarte mucho por buena música (líneas repetidas). La buena música lleva el sentimiento de armonía, y puedes tener muchos grandes pensamientos de escuchar buena música.
SALUDOS

OLOR A MAESTRO



Olor a Maestro
Un alumno me dijo un día:
- “Maestro, cómo hueles agradable”
Y yo le dije:
- “Pero Javier, ¿A qué puedo oler si no uso loción, ni perfumes? Con seguridad no huelo a nada”.
- Te equivocas maestro, hueles agradable, hueles a maestro, me contestó con rostro sonriente.
Esta respuesta me embarga de emoción y me hace reflexionar. Es una respuesta hermosa, llena de amor y de ternura. Hueles a maestro. Yo nunca había pensado en ese olor, no lo había llamado así, nunca supe definirlo, pero ahora se que es mi profesión, huele dulcemente a maestro.
Hueles a maestro cuando surcas las semillas del saber, cuando estás lleno de ternura, de amor, de cariño, de comprensión, de amigo, de facilitador, de intermediador.
Hueles a maestro cuando les dedicas todas tus energías a enseñarles, cuando no comprenden la sesión. Hueles a maestro cuando soportas sus griteríos, su desinterés, su falta de ánimo, cuando les hablas de sus deportes favoritos, aunque tú no entiendes nada.
Hueles a maestro cuando los reprendes a tiempo e impones una disciplina dulce y firme.
Hueles a maestro cuando sabes decir “Si” y cuando sabes decir “No”.
Hueles a maestro cuando juegas con tus alumnos sin importarte que pasó con tu arreglo, cuando con ellos vuelves a ser niño (a) y compartes el juego con el trompo, la pelota, la bola.
Hueles a maestro cuando con ellos cantas y cuentas cuentos, cuando escuchas sus quejas y oyes sus problemas y te haces amigo.
Hueles a maestro cuando alientas, animas, consuelas en los momentos tristes y eres amable con ellos.
Hueles a maestro cuando das tu tiempo enseñándoles la lección.
Hueles a maestro cuando te preocupas por mejorar y aprender a ser maestro, con humildad y sencillez las 24 horas del día.
Hueles a maestro cuando les enseñas a potencializar el aroma de las virtudes humanas.
Hueles a maestro cuando les enseñas hacer el bien y a evitar el mal.
Hueles a maestro cuando eres coherente con lo que dices y haces.
Hueles a maestro cuando les enseñas a perdonar y no a odiar.
Mi alumno me dijo que yo olía a maestro y yo me siento muy feliz. Ojala todos los maestros tuviéramos siempre ese noble y dulce olor a maestro.

ZAPALINAMÉ, LA LEYENDA

Zapalinamé, cuenta la leyenda…
A propósito del muro verde que se está “construyendo” para proteger la sierra Zapalinamé, nuestro gigante dormido representa mucho para Saltillo y el sureste de Coahuila, no sólo desde el punto de vista ecológico, sino incluso histórico y mitológico, dado lo que cuenta la leyenda, recopilada por don Juan Marino Oyervides Aguirre en su libro Relatos y Leyendas del Saltillo Antiguo, aquí se las dejo:
Zapalinamé
A la montaña al oriente del Valle de Saltillo, la voz del pueblo le ha dado varios nombres: del Cuatro, del Muerto o del Dormido; no obstante los antiguos originalmente lo conocieron e identificaron como de Zapalinamé en honor al caudillo de la tribu regional de los huachichiles que dieron batalla a los fundadores de la Villa de Santiago a fines del siglo XVI.
La colonización española en la comarca nunca fue fácil, los historiadores hablan de que incluso algunas veces Saltillo fue abandonado, la resistencia que opusieron los huachichiles y borrados, parcialidades chichimecas fue denodada, muy a su manera, y en ocasiones sin dar ni pedir cuartel.
Guardando las proporciones, aquí también se dieron caudillos que, como Cuauhtémoc, “El Águila que Cae”, prefirieron luchar, o al menos mantener la libertad antes que rendirse a los blancos. Maquisaco, Maquemachichihuac, Cilapán y por último Zapalinamé fueron, entre otros, los que lo hicieron, y si bien aquí no se dieron épicas batallas o lances heroicos en comparación con los que sucedieron en el Valle de México, la gallardía de los caudillos mencionados, por un lado, y el arrojo y la valentía de don Francisco de Urdiñola por el otro, están probados por lo que consignan las crónicas del pasado.
Los alzamientos de los huachichiles y borrados en la región fueron periódicos, entre los que destacan los de 1580 y 1586, en este último año, Zapalinamé y Cilapán asolaron el valle y de plano desbordaron la escasa guarnición de la villa. Después dieron otra batalla en las cercanías, en la que la victoria quedó indecisa y el poblado en gran peligro.
En esos lances se dice que llegaron a destruir un convento franciscano de reciente creación; hay que anotar que la actitud de los indígenas estaba bien justificada, pues los españoles eran muy inclinados a tomarlos como esclavos. Después de aquellos sucesos, don Francisco de Urdiñola y don Diego de Aguirre decidieron partir de Saltillo a abatir a los caudillos, siendo tan dura y difícil la refriega que, aunque el triunfo correspondió a los castellanos, Urdiñola decidió hacer un llamado diplomático y conciliador para los arreglos de la paz, sabedor el hispano de que les había ganado una batalla, mas no la guerra. Los caudillos aceptaron, no obstante Zapalinamé sabía por experiencia que concertar la paz con los blancos era una circunstancia muy volátil, y que así como se acordaba un día, se esfumaba los subsecuentes.
Después del tratado, el líder de los aborígenes trató de vivir en Saltillo a petición de Urdiñola, pero no se acomodaba a la cultura y tradición castellanas por un lado, y por el otro también empezó a ver cómo los españoles tendían a maltratar a su gente, así como a los indígenas de otras parcialidades chichimecas, como los pachos y rayados.
Otro aspecto que no era muy de su agrado era el ver cómo los habitantes del poblado hispano se apoderaban del agua cuyos manantiales regaban y hacían fértil la flora y fauna del valle, y todo eso aparte de alterar la ecología circundante, iba en detrimento de los suyos, pues conocedor del medio, sabía que en adelante las piezas de caza se retirarían haciendo aún difícil la vida a los huachichiles y borrados.
Viendo todo aquello y reflexionando que le era imposible acabar con el poblado de los intrusos, el caudillo un día organizó a los suyos por la noche y con sigilo abandonaron la villa, remontándose de nuevo a las serranías más próximas, prefiriendo vivir libres el resto de sus días en lo agreste de las montañas del oriente de Saltillo.
Cuenta la leyenda que unos años después murió el caudillo en la cima de una de ellas, y que los suyos lo tendieron con la cara al sol, como fue su actitud ante las adversidades, y entonces sucedió un fenómeno particular fantástico: viendo los elementos la gallardía y el orgullo que mostró ante la vida aquel indio, en su honor agigantaron su figura tomando sus formas la montaña cubriéndolo de rocas, de tal manera que aún se aprecian su penacho, su cabeza, su amplio pecho, su brazo derecho, sus pies, en fin, todo su cuerpo tendido; quedando así acompañándonos por los siglos de los siglos, hasta la consumación de los tiempos.

2 DE OCTUBRE (1968) NO SE OLVIDA

2 de octubre no se olvida
RAÚL JIMÉNEZ VÁZQUEZ*
Hace 48 años fue perpetrada la horrenda matanza de Tlatelolco. Concebida, planeada, ejecutada y encubierta desde las más altas esferas gubernamentales, tuvo como objetivo acabar de raíz con el movimiento estudiantil de 1968, el cual –amparado en las libertades democráticas de petición, reunión y protesta ciudadana– en tan sólo unos meses se erigió en una fuerza real de oposición, capaz de desafiar a un régimen autoritario, acostumbrado al sometimiento incondicional, a la disuasión de todo intento de organización política independiente y al encarcelamiento o asesinato de los líderes disidentes.
La crueldad con que fue planeada y ejecutada esta atrocidad innombrable no tuvo límites. Baste decir que la doctrina militar inoculó la idea de que los estudiantes eran traidores a la Patria; el aparato propagandístico del gobierno sembró en el imaginario colectivo la imagen de que el movimiento obedecía a una conjura comunista, lo que generó el clima de linchamiento mediático que permitiría justificar la masacre como acto de salvación del país. Durante el zafarrancho se utilizaron balas expansivas o descamisadas, absolutamente prohibidas por los convenios de La Haya; en el fuego graneado participaron militares disfrazados de civiles e identificados con un guante blanco, lo que constituyó una maniobra de asechanza proscrita por el derecho internacional humanitario.
Fue, sin duda, un genuino terrorismo de Estado guiado por el objetivo estratégico de mantener incólume un sistema de dominación y hegemonía ideológica y política. Por esta razón en la sentencia definitiva dictada casi 40 años después por el Poder Judicial de la Federación se estableció que se trató de un genocidio en los términos del artículo 149 bis del Código Penal Federal y de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, pues el inefable baño de sangre fue ejecutado con el deliberado propósito de exterminar al grupo nacional opositor aglutinado en el Consejo Nacional de Huelga.
Empero, dentro del fallo en cuestión se asentó que las pruebas aportadas por el Ministerio Público no permitían atribuir responsabilidad penal a persona alguna. Con ello se dio forma a la inaudita paradoja de un genocidio sin genocidas, lo que propició que este abominable crimen fuese cubierto con el fétido manto de la impunidad.
Tan obsceno disimulo constituyó el caldo de cultivo que hizo posible la comisión de subsecuentes crímenes de lesa humanidad, como las torturas, ejecuciones sumarias y desapariciones forzadas de la guerra sucia; las masacres de Acteal, Aguas Blancas, El Charco, El Bosque, Atenco, Apatzingán, Ecuandureo, Tanhuato, Calera y Tlatlaya, y la trágica desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
No obstante la pretensión oficial de instaurar una verdad a modo y convertir el holocausto de Tlatelolco en un mero incidente, el veredicto histórico ya ha sido dictado en forma categórica. El reconocimiento de la sinrazón gubernamental y de la justeza, apego a derecho y legitimidad de las banderas enarboladas por los estudiantes quedó sellado con tinta indeleble con la reforma a la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, por la que se añadió a la lista de las fechas de luto nacional el2 de octubre: aniversario de los caídos en la lucha por la democracia en la Plaza de Tlatelolco en 1968.
Así pues, al igual que cada 13 de septiembre, aniversario del sacrificio de los Niños Héroes de Chapultepec, el 2 de octubre el lábaro patrio debe ser izado a media asta en todas las escuelas, templos, cuarteles, guarniciones militares, edificios públicos, embajadas y consulados.
El reconocimiento legislativo, empero, no es suficiente. Se requiere adoptar otras medidas de grueso calado. El jefe del Estado Mexicano debe pedir públicamente perdón a las víctimas y sus familiares. Raúl Álvarez Garín, Félix Hernández Gamundi, Ana Ignacia Rodríguez y los demás líderes que fueron injustamente encarcelados deben ser reivindicados mediante el reconocimiento expreso de su inocencia por el Poder Judicial Federal; las víctimas y sus familiares deben recibir las reparaciones integrales correspondientes; la revocación del acuerdo presidencial en el que se otorgaron sendas condecoraciones a diversos militares por méritos en campaña es un imperativo ético y jurídico.
Dentro de la doctrina castrense y en las aulas milicianas tiene que reflejarse la verdad inconmovible de este infame genocidio, lo mismo en los libros de texto gratuito, en el Museo Memoria y Tolerancia y en los museos gubernamentales. Por último, y sobre todas las cosas, es preciso romper los anillos de complicidad y llevar ante la justicia a los responsables intelectuales, directos y por cadena de mando, lo que es factible en virtud de que delitos de esta índole son imprescriptibles.
Las y los abogados democráticos alzamos la voz para proclamar en todo lo alto: ¡nunca más! ¡Nunca más un genocidio en México! ¡Nunca más un gobierno represor! ¡Nunca más una persecución por motivos de disidencia política! Hagamos posible el sueño imposible. Hagamos que la verdad y la justicia sean el motor del cambio democrático que anhela la sociedad. ¡Viva la discrepancia! ¡Viva la vida! ¡2 de octubre no se olvida!
*Presidente de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD)

La Historia nos convierte en seres conscientes



La Historia nos convierte en seres conscientes
Un pueblo que conoce su Historia es consciente de su identidad, reconoce los errores del pasado e intenta no volver a cometerlos (no me toca aquí cuestionar esto) y, sobre todo, es un pueblo conocedor de sí mismo, de su entidad social y personal; de su cultura, del paso del tiempo y su relación con el espacio, así como de su evolución. Nos hace conscientes de que las sociedades cambian; sirve para entender mejor su presente y para comparar y empatizar con otras culturas.
La Historia es una realidad viva, es una ciencia que evoluciona, que cambia, que se renueva, que se reinterpreta; que se teoriza a través de hipótesis y después se demuestra; no sólo son letras como entienden muchos, no son sólo datos y fechas para aprender de memoria.
Si comprendemos quiénes somos, comprenderemos mejor quiénes son los demás, pues todo depende de dónde hemos nacido, cómo nos hemos criado y de cómo vemos el mundo, no sólo como personas sino como parte de culturas distintas, ¿qué es eso de que la Historia no sirve para nada o que no es una ciencia?

NORMAS DE URBANIDAD

Normas de urbanidad
Pasan los siglos… pero, me parece, siguen vigentes…
“Normas de urbanidad de George Washington” (1745 – “Cimientos de una sólida educación del carácter de un joven del siglo dieciocho”)
1 – Cada acto debe trasuntar respeto por los presentes.
2 – En presencia de otros, no canturrees en voz baja, ni tamborilees con los dedos ni los pies.
3 – No hables cuando otros hablan, no permanezcas sentado cuando otros están de pie; no camines cuando otros se detengan.
4 – No des la espalda a los demás, y menos cuando hablas; no muevas la mesa o el escritorio donde otro lee o escribe, no te apoyes en nadie.
5 – No seas lisonjero, ni bromees con nadie que no esté de ánimo para bromas.
6 – No leas cartas, libros ni papeles en compañía, pero cuando sea preciso hacerlo, debes pedir permiso. No te acerques a los libros ni escritos de nadie para leerlos sin autorización, ni fisgonees cuando otro está escribiendo una carta.
7 – Que tu semblante sea agradable, pero que demuestre gravedad ante asuntos serios.
8 – No demuestres satisfacción ante el infortunio de otro, aunque se trate de tu enemigo.
9 – Los que gozan de título o posición tienen precedencia en todas partes, pero mientras son jóvenes deben respetar a quienes son sus iguales por su nacimiento o por otras cualidades, aunque no ocupen cargos públicos.
10- Es de buena educación ceder la palabra a nuestros interlocutores, especialmente si gozan de rango superior, y nunca debemos ser los primeros en interpelar a los mismos.
11- Que tu plática con hombres de negocios sea breve y al punto.
12- Al visitar a los convalecientes, no asumas el papel de médico si no te corresponde.
13- Al escribir o al hablar, dirígete a la persona por su título debido, de acuerdo con su grado y las costumbres del lugar.
14- No discutas con tus superiores, y siempre presenta tus opiniones con modestia.
15- No procures ser maestro de tus iguales en las artes que profesan, pues pasarás por arrogante.
16- Cuando un hombre hace todo lo que puede, aunque no logre tener éxito, no lo culpes por su intento.
17- Cuando debas aconsejar o recriminar, considera si es pertinente que se haga en público o en privado, de inmediato o en otra ocasión, y también cuáles son las palabras atinadas; y al reprender no muestres signos de cólera, sino actúa con reserva y moderación.
18- No te mofes de asuntos de importancia, no hagas burlas mordaces ni hirientes, y si haces gala de ingenio, no te rías de tus propias palabras.
19- Cuando reprendas a otro procura ser intachable, pues el ejemplo es más elocuente que la exhortación.
20- No emplees palabras hirientes contra nadie, ni juramentos o escarnios.
21- No te apresures en creer rumores en detrimento de otras personas.
22- Sé discreto en tu atuendo, y procura respetar la naturaleza antes que suscitar admiración. Sigue la moda de tus iguales, tal como sea pertinente respecto del tiempo y lugar.
23- No te comportes como un pavo real mirándote sin cesar para ver si estás presentable, si el calzado te sienta bien, si tus calzas están bien ceñidas o si tus ropas son elegantes.
24- Júntate con hombres de calidad si estimas tu reputación, pues más vale estar solo que mal acompañado.
25- Que en tu conversación no haya malicia ni envidia, y así manifestarás ser de natural afable y ponderable; en las causas apasionadas permite que se imponga la razón.
26- No cometas la impudicia de urgir a tu amigo a revelar un secreto.
27- No digas bajezas ni frivolidades entre hombres adultos y educados, ni cosas dificultosas entre ignorantes, ni cosas difíciles de creer.
28- No hables de temas sombríos en tiempos de alegría ni a la mesa; no hables de cosas melancólicas como muerte y heridas, y si otros las mencionan, procura cambiar la conversación. No reveles tus sueños, salvo a tus amigos más íntimos.
29- No bromees cuando no hay ánimo para el jolgorio. No rías a carcajadas, y nunca rías cuando no es apropiado. No te burles de los infortunios de nadie, aunque parezca existir un motivo.
30- No digas palabras injuriosas, ni en broma ni en serio. No te mofes de nadie aunque te den la ocasión.
31- No seas atolondrado, sino afable y cortés, el primero en saludar, oír y responder, y no seas retraído en momentos de platicar.
32- No te apartes de los demás, pero no abuses de su confianza.
33- No vayas donde no sabes si serás bien recibido. No des consejos sin que te los pidan, y cuando sea pertinente darlos, sé conciso.
34- Si dos personas riñen, no tomes partido en forma incondicional, y no seas obstinado en tus opiniones; en asuntos indiferentes toma partido por la mayoría.
35- No reproches la imperfección ajena, pues eso corresponde a padres, maestros y superiores.
36- No mires los defectos ajenos, ni preguntes de dónde vienen. No cuentes a cualquiera lo que has confiado en secreto a tu amigo.
37- En compañía no hables en lengua extranjera sino en la propia, y la que hablan gentes de calidad, no el vulgo. Trata con seriedad los asuntos sublimes.
38- Piensa antes de hablar, no pronuncies incorrectamente, no hables de prisa, sino ordenada y claramente.
39- Cuando otro habla estate atento y no molestes al público. Si alguien vacila al hablar, no lo ayudes, ni le des sugerencias que no te han pedido; no lo interrumpas ni le respondas hasta que haya terminado de hablar.
40- Trata de negocios en el momento adecuado, y no murmures delante de los demás.
41- No hagas comparaciones, y si alguno de los presentes es elogiado por un acto virtuoso, no elogies a otro por lo mismo.
42- No repitas rumores si desconoces la verdad. Al hablar de cosas que has oído, no siempre nombres a quien las refirió. Nunca reveles un secreto.
43- No te inmiscuyas en asuntos ajenos, ni te acerques a quienes hablan en privado.
44- No emprendas lo que no puedes realizar, pero procura cumplir tus promesas.
45- Cuando expongas una cuestión, hazlo sin apasionamiento, ni indiscreción, sin importar la calidad de la persona a que te dirijes.
46- Cuando tus superiores hablan con cualquiera, óyelos; no hables ni te rías.
47- En las disputas, no lleves tu afán de imponerte al extremo de negar a otro la libertad de expresar su opinión y sométete al arbitrio de la mayoría, especialmente si son jueces de la disputa.
48- No seas tedioso en tu conversación, no hagas muchas disgreciones, no repitas con frecuencia el mismo asunto.
49- No hables mal de los ausentes, pues es injusto.
50- No te enfades a la mesa, y si tienes razón para el enfado no lo demuestres; presenta un semblante jovial, especialmente si hay extraños, pues el buen humor hace de cualquier plato un manjar.
51- No ocupes la cabecera de la mesa, pero si te corresponde o lo pide el dueño de casa, no te opongas, para no molestar a los presentes.
52- Cuando hables de Dios o sus atributos, hazlo con seriedad, reverencia y honor, y obedece a tus padres naturales.
53- Que tus esparcimientos sean viriles, no pecaminosos.
54-Trabaja para mantener viva en tu pecho esa pequeña chispa de fuego celestial
llamada conciencia.”
PD: El sitio de dónde lo leí primeramente ya no existe… Hecha una búsqueda actual, estas reglas figuran apenas en unos pocos sitios, por ejemplo en angeline. Y en el sitio de Mario O´Donnell se dice que eran 110 reglas “No hace mucho tiempo se descubrió en Mount Vernont, Virginia, un cuaderno que escribiese George Washington en 1745, cuando contaba con 14 años, y en el que reflexionaba sobre “normas de urbanidad y conversación entre hombres”. La última de aquellas 110 reglas señalaba: “Trabaja para mantener viva en tu pecho esa pequeña chispa de fuego celestial llamada conciencia”.”

La Historia

El pasado es algo tan conocido como misterioso, no sólo es el paso del tiempo, es una transición que nos deja aprendizaje, conocimiento, lecciones y entendimiento. La Historia, nuestro pasado, no trata solo de los grandes que gobernaron prósperos países y no documenta sólo las grandes invenciones de la humanidad: la Historia es más que la exaltación de las victorias y recordar a los personajes más poderosos de un tiempo en específico, pues nos recuerda al revolucionario que luchó por sus derechos y los de los demás; recuerda a los tiranos con el poder suficiente para masacrar a pueblos enteros, recuerda a los científicos, alguna vez considerados locos, quienes sacrificaron su vida por el conocimiento de la humanidad, recuerda a los artistas y filósofos, personas con una gran sensibilidad hacia las inquietudes y curiosidades del ser humano a lo largo de su vida, capaces de poner los pensamientos en palabras y de brindarnos conocimiento sobre nosotros mismos.
La historia, más que una materia académica, es una lección. No debemos tomar a la ligera hechos que cambiaron, revolucionaron y sacudieron al mundo; de manera positiva o negativa, la Historia debe tomarse con la seriedad suficiente para aprender y crecer con ella. Existen personas dedicadas a su estudio de manera profesional, existen otros que por el gusto, la curiosidad o incluso morbo desean saber más sobre determinado periodo, suceso, ideología o estilo de vida.